Análisis de Blood West

Análisis de Blood West

El sigilo es una de las mecánicas de videojuegos que se agradece tener de vez en cuando, sobre todo cuando nos apetece pensar cómo tomarnos nuestro tiempo creando una estrategia. Blood West mezcla el abatir enemigos sin que nos detecten con una vista en primera persona a la que cuesta un poco entrar.

Este título nos pone en la piel del Pistolero No Muerto (Undead Gunslinger), que ha sido resucitado por unos chamanes para librar al Salvaje Oeste de una terrible maldición. Si lo consigue, podrá salvar su alma y descansar en paz. A través de tres escenarios —el desierto, la montaña y el pantano— y una gran variedad de armas a melé y a distancia, tendremos que hacer frente a criaturas salidas del mismísimo infierno. 

El gameplay de Blood West tiene una premisa bastante interesante. En vez de enfrentarnos a hordas de enemigos como en un shooter en primera persona, tendremos que ir abatiendo a los enemigos de uno en uno, o en grupos pequeños de como mucho tres criaturas. No es un juego donde el sigilo sea como dar un paseo por el campo. Los enemigos pueden escuchar nuestras pisadas y vernos, por lo que saber esconderse y atacar en el momento preciso es la clave para poder sobrevivir. Cuesta acostumbrarse a esta mecánica, y es muy probable que muramos mucho al principio, pero una vez le cojamos el truco, podremos limpiar todas las localizaciones del mapa con más o menos facilidad. 

El diseño de audio ha sido una grata sorpresa, porque en este tipo de juegos de sigilo es imprescindible localizar con el oído a los enemigos. Aquí podremos saber cómo de cerca están por cómo escuchemos los pasos a través de una pared, y podemos saber si son más rápidos o más lentos, o si se paran en un punto concreto de una habitación. Esto sumado a la estrategia, y a veces el ensayo y error, son vitales para conocer el terreno, los patrones de movimiento de los enemigos y sus rutas, e intentar salir con los menores rasguños posibles de cada enfrentamiento.

Además, tenemos a nuestra disposición varios vendedores que nos ofrecerán diferentes armas, cada una con un rango diferente, y siempre adaptadas al estilo que queramos jugar, es decir, podemos optar por tener un arma de fuego de largo alcance como principal y luego tener un cuchillo o hacha de secundarias, o viceversa. Las posibilidades son amplias, y solo es cuestión de encontrar el estilo que mejor se adapte a la persona que juega. Aparte de las armas, también tendremos otro tipo de accesorios, como dinamita o cócteles molotov, para causar grandes daños a grupos grandes de criaturas. También podremos conseguir pociones para mejorar temporalmente nuestros atributos y reducir el daño que nos hacen los enemigos, y otra serie de amuletos para evitar que nos maldigan al morir, o para aumentar nuestra salud, estamina o resistencia a algún tipo de daño, pero reduciendo otro atributo a cambio. 

Otra de las mecánicas interesantes de Blood West son las maldiciones que nos caen cuando morimos muchas veces. Van desde conseguir menos puntos de experiencia a que los enemigos puedan escuchar más nuestros pasos, y por ende, nos detecten antes. Sin embargo, acumular varias puede acabar resultando frustrante para la persona que juega porque aumenta mucho la dificultad del juego. Las maldiciones, por suerte, no son permanentes y se pueden revertir en los tótems que usaremos para guardar partida (y como punto de control), que nos pedirán que cumplamos pequeños encargos. 

Tendremos también un amplio abanico de personajes secundarios que servirán unas veces de comerciantes y que también nos ofrecerán misiones, como recoger un objeto de una localización o investigar un edificio. Es importante que cumplamos las misiones secundarias antes de avanzar con la principal porque no podremos volver atrás. 

A pesar de que Blood West tiene total compatibilidad en Steam para mando de Xbox, jugar con teclado y ratón es una experiencia infinitamente más cómoda y fluida. Los movimientos con mando son más lentos que con el ratón, sobre todo a la hora de girar la cámara, y la distribución de atajos para acceder a los menús, inventario y cambio de armas es mucho más asequible con teclado que con mando. Sí que se puede ajustar la sensibilidad de los controles, pero después de haber probado con ambos, el teclado ha acabado siendo mi opción favorita. 

Sin embargo, este título tiene un problema grave al que de momento no han puesto solución. Si queremos cambiar los ajustes dentro de la pantalla, no podremos volver al juego y tenemos que forzar a que cierre. Es un bug incómodo, sobre todo porque si no has estado en un punto de guardado hace poco puede hacer perder una buena parte del progreso. 

En cuanto a los gráficos, tenemos un estilo particular, de estilo poligonal que recuerda mucho a los juegos de PlayStation 1 en 3D, y que acierta de pleno con la estética que plantea. Está basado también en clásicos de los juegos de sigilo FPS (First Person Stealth) como Thief. El diseño de los monstruos está basado en las criaturas de Eldritch de H.P. Lovecraft, mezclándolas con esos elementos del Salvaje Oeste, lo que nos deja a zombis con sombreros, aberraciones con corsés (algo sexualizadas) y sarcófagos andantes, por mencionar algunos de ellos. Un catálogo de horror que a veces no nos pondrá las cosas fáciles mientras intentamos librarnos de esta maldición.

El juego solo está disponible en inglés, y cuenta con la voz de Stephen Russell, que ya puso voz al protagonista de Thief. Podemos elegir que nos hable mucho, poco o nada, cada vez que recogemos un objeto o un arma, o que abatamos a algún enemigo. Un ajuste curioso pero que se agradece por si hay gente a la que le molesta tener al protagonista hablando constantemente. La música es otro de los grandes aciertos de este juego, con un ambiente que nos transporta totalmente a cada una de las zonas, metiéndonos de lleno en la historia y sus alrededores. 

Blood West nos ofrece otra visión del Salvaje Oeste —una más fantástica y monstruosa— donde la supervivencia de nuestro protagonista se basa en memorizar patrones, rutas y atajos, y eliminar objetivos haciendo el menor ruido posible. Un FPS de sigilo al que resulta difícil entrar y con una curva de aprendizaje muy pronunciada, pero que, una vez que se le coge el tranquillo, acaba en una experiencia satisfactoria e intensa, muy pensada para los fans de este género.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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