Galería de terror – La mente criminal

Retroanálisis de Masochisia y Zombi

Retroanálisis de Masochisia y Zombi

El siguiente artículo contiene imágenes gráficas no realistas de autolesiones y lesiones físicas, así como sangre. También se hacen menciones a dichos temas en el texto, así como mención a violencia sexual y asesinos en serie.

Bienvenides a una nueva entrega de Galería de terror, una serie de artículos en los que reseño un videojuego de terror, y una película o un libro que os pueda interesar si os gusta el juego, o viceversa.

La figura de le asesine humane es una de las innegables protagonistas del género de terror, en especial desde que empezaran a marcar tendencia películas como Psicosis o La matanza de Texas. Desde les criminales más realistas hasta les más alucinantes, fantástiques e incluso gracioses, muchos de los mayores iconos modernos del género se adscriben, en mayor o menor medida, a esta categoría. Pero permitidme que por esta vez me ponga serie, porque hoy vamos a explorar narraciones que se acercan a tristes realidades.

En este capítulo de Galería de terror observamos dos obras que crearon representaciones ficticias de los culpables de asesinatos atroces y auténticos. No se trata de relatos biográficos, sino que desarrollan sus propias historias de horror. Ambos títulos exploran la vida y los pensamientos de sus protagonistas, clones imaginarios de los asesinos, con los que les autores se permiten especular.

Por una parte tenemos un «juego» (el propio desarrollador lo pone entre comillas), narración interactiva o como queráis llamarlo, titulado Masochisia, con un planteamiento poco habitual en este medio. Por el otro está Zombi, novela de la prestigiosa escritora Joyce Carol Oates, que nos sumerge en la mente del protagonista a través de su peculiar diario. Ambas obras son representaciones descorazonadoras y violentas de la maldad humana, y es ahí donde reside el terror que transmiten.

El estilo visual del juego tampoco es común

No voy a extenderme sobre los casos reales ni a enlazar documentación, pero, si no os suenan, sois libres de utilizar los nombres que daré para buscar información al respecto. Aviso de que son dos de los casos más famosamente truculentos de la historia del crimen.

Empezamos con el videojuego, Masochisia, un título indie desarrollado por Jon Oldblood, y publicado en Steam en 2015. También puede ser adquirido en la página de itch del desarrollador. He de decir que los textos, centrales para la apreciación del juego, solo pueden leerse en inglés. En la anterior Galería de terror, el que recomendé tampoco estaba en castellano. Es algo que pretendo cuidar más en próximas entregas, pero no conozco ningún otro videojuego como este, y me parecía interesante reseñarlo, a pesar de este posible problema.

Estamos ante una aventura gráfica breve (dos o tres horas), centrada en la narración interactiva y en las emociones que esta nos pueda provocar. Avanzamos mediante tareas que se nos plantean de forma bastante clara (vete a tal sitio y coge esto, ve a hablar con aquel personaje), y que incluyen unos pocos puzles sencillos, que no llegan a plantear un desafío. El entorno se nos muestra en una especie de primera persona en 2D, y para desplazarnos tenemos que «arrastrar» los escenarios lateralmente, ya sea mediante el teclado o el ratón, lo cual se hace demasiado lento; y no de una forma que aporte a la tensión, como sí os contaba, hace poco, que sucedía en Clock Tower.

Masochisia está basado en el asesino en serie real Albert Fish, nacido en 1870 y ejecutado en 1936. Sin embargo, no narra su vida adulta, sino una versión imaginaria de su juventud y sus comienzos criminales. Junto al protagonista, Hamilton (así fue bautizado también Fish en un principio), se nos presenta a su familia, consistente en madre, hermano, y padre, quien somete a un brutal maltrato al resto. Por otro lado, vamos conociendo a una serie de personajes, alucinados o sobrenaturales, que tienen mucho interés en conversar con Hamilton y guiarlo hacia su «destino».

A veces, el dolor autoinfligido puede calmar a Hamilton

El propio desarrollador nos advierte sobre los temas que trata en su juego, como el maltrato que he mencionado y otras formas de violencia. Es crudo y muy desagradable, y desde luego más impactante que juegos que tienen una cantidad igual o incluso mayor de gore, si hablamos estrictamente de la proporción de sangre y cuerpos dañados que se nos muestran. Aquí su visión no resulta entretenida, como sí podría suceder, por ejemplo, en un Mortal Kombat.

El principal tema de Masochisia es este destino terrible y sangriento al que Hamilton parece abocado por fuerzas divinas, y hacia el que puede mostrar distintos niveles de fe o agrado (tenemos opciones para la interpretación en los diálogos). Todo lo que experimentamos parece ser un recuerdo reconstruido por la mente del personaje, con tintes de pesadilla que se pueden apreciar, por ejemplo, en los extraños cuadros que cuelgan de las paredes de la casa.

Además del horror de ponernos tras los ojos de Hamilton, también se utilizan unos pocos elementos típicos de otros videojuegos de terror, como figuras monstruosas que nos acechan puntualmente, e incluso dos o tres pequeños jumpscares. Hay, además, momentos en los que se rompe la cuarta pared, más efectivos que los sustos. Sin embargo, ni una cosa ni la otra cobran un gran protagonismo a lo largo del juego, y son más bien añadidos o complementos cuyo aporte no siempre está claro; quizá, en parte, una concesión al medio y a lo que nos tiene acostumbrades.

Respecto al apartado técnico, hay que decir que existe un bug por el cual un cuchillo desaparece de nuestro inventario, y que hace muy probable que se tenga que reiniciar el capítulo cinco (fácil de hacer desde el menú), para poder volver a coger el objeto. La última vez que he jugado, además, justo antes de escribir esta reseña, he encontrado otro problema en este mismo capítulo. El inventario desaparecía y quedaba bloqueado cuando lo necesitaba, a no ser que mantuviera el cursor sobre él al desplazarme por ciertas zonas. Una pena que estos aspectos no estén más pulidos, en especial en esta parte, en la que ya nos acercamos al macabro clímax.

Los personajes que guían a Hamilton son extraños e inquietantes

Masochisia no es la obra narrativa ideal en su combinación de tema y tono, algo, por otro lado, muy difícil de lograr, además de tratarse de un arte delicado. Y, a pesar de todo, sí que es una más que digna pionera en su medio, que utiliza sus características con éxito para resultar perturbadora, y que es capaz de dejar una impresión duradera. En la literatura y el cine podemos encontrar ejemplos mucho más perfeccionados, dado el recorrido de estos medios, de historas de estilo similar (como la novela de la que hablaré a continuación). Pero Masochisia es, dentro de mis limitados conocimientos, una experiencia única en el mundo del entretenimiento digital. Jon Oldblood merece crédito, además de como creador, como experimentador.

Si, aunque no seais tan masoquistas como el joven Hamilton, os atrae el estilo específico de sufrimiento que proporciona Masochisia, puede que también os guste el libro del que os voy a hablar…

Se trata de la novela Zombi, publicada por vez primera en 1995, y con la que la autora, Joyce Carol Oates, ganó uno de sus numerosos premios, en este caso un Bram Stoker. A día de hoy se puede adquirir en librerías españolas gracias al buen hacer de la editorial La biblioteca de Carfax, especializada en terror. La magnífica ilustración de portada, como en todos los libros de la editorial, corre a cargo de Rafael Martín Coronel, y la traducción es de Alexander Páez.

Ya imaginaréis, llegades a este punto, que esta obra no trata sobre muertes vivientes, como se podría pensar por el título. El libro representa de principio a fin el diario de un asesino en serie, con su forma peculiar y a veces torpe de expresarse: no es un escritor, y esto queda perfectamente representado por la auténtica autora, que nos enseña incluso los dibujitos que hace el personaje para acompañar sus entradas. A pesar de esta limitación, Oates nos ofrece una lectura tan amena como inquietante.

La portada de Zombi es mi favorita de las de la editorial. Portada y dibujo original de Rafael Martín C.

Este estilo que tiene la novela te mete verdaderamente y sin escapatoria o respiro (más allá de la posibilidad de cerrar el libro) en la mente del criminal, y en su particular forma de ver el mundo y de pensar. La percepción de la historia que tenemos, de forma exclusiva, a través de sus ojos, crea una inmersión total, que resulta tan desconcertante como incómoda: una identificación forzosa con el protagonista, Quentin. Al igual que en Masochisia, este personaje está basado en un asesino real, aunque con otro nombre: Jeffrey Dahmer (1960-1994).

El objetivo principal de Quentin, podríamos decir que la única y verdadera motivación en su vida, es la de convertir a un chico joven en su esclavo sexual o «zombi», para que permanezca siempre junto a él y obedezca todos sus deseos y órdenes. Para alcanzar este fin, se dispone a poner en práctica con sus víctimas los paupérrimos conocimientos que posee sobre lobotomías. Si bien los crímenes de Dahmer están bien documentados, lo que imagina la novela con su ficción es algo imposible de conocer a ciencia cierta, para nadie excepto para el propio asesino: cómo podría ser la mente de alguien que lleva a cabo semejantes acciones.

Quentin es el único personaje al que llegamos a conocer verdaderamente, pues nunca salimos de su cabeza, y a él no le importa demasiado ninguna otra persona. Descubrimos un poco sobre las relaciones con su padre o su hermana, pero se trata de un individuo solitario e incapaz de conectar con otres. Cuando alguien le atrae, para él solo es un objeto, un posible zombi con el que satisfacerse. La ausencia del desarrollo de otros personajes no es una pega para la historia, pues la novela es una exploración de la forma de pensar del protagonista, centrada en él y solo en él: todo el libro es Quentin, y es por ello que leerlo resulta tan perturbador, pues no es que nos ponga cara a cara con él, sino que nos abre una puerta a su interior, y la cierra a nuestras espaldas una vez hemos cruzado el umbral.

Hasta aquí llega esta segunda entrega, y, por ahora, yo también cierro las puertas de la galería. En próximos artículos de esta sección seguiré trayendo recomendaciones de distintos temas de terror, que no serán siempre tan serios como el de hoy. De momento, os recuerdo que visitéis la página de Masochisia en Steam y la ficha de la actual edición española de Zombi.

 

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Lin Carbajales
Lin Carbajales @lingorgon

Elle. Flipade del cine de terror que también escribe ficción y dibuja. Otros gustos: las patatas con chili, retuitear a Jennifer Tilly, los esqueletos (no rima pero molan).

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