Porque no hay nada más seductor que tirar el vino por la mesa

Análisis de Table Manners

Análisis de Table Manners

¿Quién no ha tirado alguna vez algo durante una cena con una persona especial? A todo el mundo le ha pasado a veces que, ya sea por torpeza o por los nervios de esa primera cita, ha dejado caer un cubierto o tirado el salero. Reflejando esa realidad, Table Manners nos enseña que esto tan común en la vida real también nos puede pasar en los videojuegos. Dejad que os introduzca a este simulador de coger cosas con cero coordinación cerebro-mano que es Table Manners.

En Table Manners encarnamos a una persona (más bien una mano) haciendo uso de una app de ligoteo llamada Blundr en una tablet desde nuestra habitación. Aquí también tenemos un PC de sobremesa (no, no podemos jugar a nada), muchas fotos de gatos y una radio que aporta el hilo musical. Además, podremos personalizar nuestra mano con varios detalles, desde el color de piel y tatuajes hasta llevar accesorios como anillos y pulseras. También (y esto, como zurda, lo veo un detalle accesible), podremos elegir entre usar la mano izquierda o la derecha. 

En Blundr, al ir deslizando a la derecha o a la izquierda, iremos viendo los distintos perfiles de otras personas que, como nuestra mano, están buscando el amor. La carta de presentación de nuestros pretendientes incluye una frase de introducción (que muchas veces no tiene sentido en el contexto de una app de citas), y una foto de la persona. Si nos interesa y deslizamos de forma positiva, inmediatamente (o no) haremos match y podremos elegir entre charlar un poco o preguntarle inmediatamente si quiere quedar con nuestra mano. 

La interfaz de conversación en la app tiene 6 opciones distintas para elegir, desde ‘charla’ hasta ‘disculpa’. Y, aunque esas elecciones aportan dinamismo y variedad, Table Manners no nos deja escoger la que queramos cuando queramos, ya que solo podremos elegir entre unas determinadas según esté encaminada la conversación. Aunque, viendo el lado positivo, algo que me ha sorprendido es que la conversación puede ir mal hasta el punto de que la persona nos bloquee. Y es algo que también podemos hacer si no nos gusta la persona con la que hablamos. Además, podemos elegir entre hablar con gente de un género u otro («both, both is good»).

ESTO NO ME PASARÍA SI FUERA UN HOMBRE HETERO

Al cabo de un corto tiempo, descubriremos que las conversaciones dejan de tener sentido y que nuestras respuestas son inconexas, lo cual hace que charlar a través de la app se vuelva monótono y no muy interesante. Este hecho ha tenido un efecto en mí que me hizo no buscar conversación, y me incliné a ofrecer una cita sin más porque lo que se habla en el fondo es irrelevante para la cita. Y aquí nos encaminamos al restaurante. 

Antes de nuestra primera cita tendremos un tutorial sobre cómo mover nuestra mano. La forma más simple de jugar será con ratón y teclado. Solamente hay que usar el teclado para mover la mano arriba o abajo, y el ratón para moverla hacia delante o atrás. También podemos girar la mano usando el clic derecho del ratón y coger cosas haciendo clic izquierdo. A pesar de que estos controles son bastante simples, el juego presenta cierta dificultad porque cuesta coger las cosas, y si tienes falta de coordinación como yo es aún más difícil porque se te cae todo constantemente.

La interacción con tu cita se limita a cuadros de texto donde se te informa de lo que la otra persona quiere que hagas (servirle vino en su copa, ponerle la comida en el plato, etc.), y no hay voces. Hay una cantidad limitada de tiempo para hacer cada “tarea” y, si no la realizas a tiempo o con éxito, tus probabilidades de tener una buena cita bajan. Cuando esa barra disminuye, tu cita dejará de prestarte atención y se pondrá a mirar el móvil, o a fruncir el ceño con desaprobación mientras lo tiras todo al suelo. 

Cuando el encuentro llega a su fin, tendremos una puntuación que se verá reflejada en un máximo de hasta tres corazones y se nos darán recompensas en forma de accesorios y más características físicas para personalizar nuestra mano. 

Las siguientes citas pueden ser con la misma persona o con otra distinta, pero en principio solo podemos quedar con una a la vez. Eso sí, podremos tener varias conversaciones abiertas en Blundr en caso de que nuestra cita nos falle o no queramos seguir viéndonos con esa persona más. Hay que tener siempre un plan B, o C (o Z) por si las moscas.

En mi mente este señor quería un flameado de Moe

En el apartado de lenguas, merece la pena distinguir que Table Manners está disponible en 10 idiomas distintos, entre ellos el nuestro. Esta variedad me ha sorprendido bastante, ya que no esperaba ese abanico tan amplio de un dating sim.

En cambio, lo que me sorprendió para bien en idiomas me decepcionó en el apartado musical. La banda sonora (una especie de mezcla entre música de ascensor y música de dormitorio) es la misma todo el tiempo, ya estés en tu habitación deslizando en la app y hablando con pretendientes o en las citas en el restaurante. Esto hace que la distinción entre escenarios se disuelva, y se hace monótono al no aportar variedad. 

Por lo demás, Table Manners es un juego entretenido pero al que no podría jugar mucho tiempo seguido, ya que las oportunidades son limitadas a pesar de las posibilidades que ofrece algo como es una app de citas. Aun así, el juego tiene carisma y merece la pena echarle un vistazo. Aunque sea para entrenar para las de la vida real, donde espero que no tiréis las botellas de vino al suelo. 

Clave de prensa facilitada por Echo Chamber Games.

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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