La figura del paria en Horizon Zero Dawn

La figura del paria en Horizon Zero Dawn

A principios de 2017 veía la luz Horizon Zero Dawn, el título de Guerrilla Games que nos daba a conocer a Aloy. Por desgracia para mi persona, el juego salió de forma exclusiva para PlayStation 4. Para más inri, hará cosa de un año mis padres decidieron adquirir dicha consola e incluso se hicieron con una copia del juego, pero como mi disponibilidad videojueguil no coincidía con las horas a las que estaba libre la PlayStation, no veía el momento de lanzarme a jugarlo. Y el hecho de utilizar el mando para manejar el arco tampoco me entusiasmaba demasiado, todo sea dicho. Sin embargo, el anuncio de Horizon Zero Dawn para PC me sorprendió gratamente y, desde entonces, no podía dejar de fantasear con el momento de tomar el control de Aloy y aventurarme en ese mundo post-apocalíptico. Ahora, gracias a nuestros mecenas de Patreon, he podido jugar este maravilloso título y disfrutar como una enana de su historia, sus personajes y, sobre todo, de sus paisajes.

En Todas Gamers hemos analizado en profundidad este título. Hemos hablado del juego en sí, de su DLC, de sus personajes y el worldbuilding en general. E incluso realizamos una entrevista a Suzanne Helmigh, concept artist de Horizon Zero Dawn. Podría decirse que en esta web quedamos tan prendidas de Aloy como de Kassandra, de Assassin’s Creed: Odyssey, o la comandante Shepard, de Mass Effect.

Podría hablar del port a PC en sí mismo, pero a estas alturas ya está todo dicho: prácticamente es igual que su versión para PlayStation 4, pero con una optimización un poco chapucera que estuvo generando parches prácticamente desde que salió. Además de unos controles un tanto ortopédicos que, por suerte, nos permiten modificar a nuestro gusto (más o menos) desde los ajustes del juego. Es más, de no haber podido cambiar un par de comandos —sigilo y esquivar—, me hubiera resultado complicado disfrutar del título como lo he hecho. Pero no os quiero hablar de eso. No. Aquí he venido a hurgar en Horizon Zero Dawn y más concretamente en la etiqueta que acompaña a Aloy desde su nacimiento.

Un paria, grosso modo, es una persona excluida socialmente y a la que, por ello, se la considera inferior. Como podéis imaginar, esto irá de la mano de una serie de prejuicios que permiten a la sociedad excluyente mantener el estereotipo. Sin entrar demasiado en el campo de las definiciones, prejuicios son aquellas creencias generalmente negativas hacia otras personas y estereotipos son modelos de conducta que nos llevan a pensar que las personas que metemos dentro de una misma categoría actúan igual.

En Horizon Zero Dawn, lo primerísimo que conoceremos de Aloy es que fue desterrada de la tribu Nora nada más venir al mundo. ¿Por qué? Ya lo iremos descubriendo, pero nos lo resumirán como un pecado de nacimiento relacionado con su madre. Sea como fuere, las Matriarcas entregaron a una pequeña bebé Aloy a otro paria, Rost, y así veremos cómo ésta crece apartada de la tribu, cuestionando continuamente —muy a pesar de la paciencia de Rost— su situación e incapaz de resignarse a esa marginación impuesta sin motivo aparente. De este modo, nos encontramos con una serie de eventos que reflejan el peso que suponen determinadas etiquetas.

Cierra el pico, niñato

Hay un par de episodios de la infancia de Aloy en que nos cruzaremos con algunos niños Nora. En uno en concreto, un niñato nos golpeará con una piedra y nos presentarán el dilema de devolverle el ataque o no. Pronto descubriremos que no importa cómo actúe Aloy, ya que a ojos de la tribu cualquier acción será siempre mala. Si golpea al crío con una piedra, sea directamente o a modo de amenaza, se refuerza el pensamiento tribal de que los parias son malos. En ningún caso lo verán como que se está defendiendo. Si opta por soltar la piedra y no devolver el golpe, los Nora creerán que Aloy provocó al niño. Queda en nosotras decidir cómo responderá. En cualquier caso, este suceso es especialmente importante en la vida de nuestra protagonista, ya que es gracias al cual toma la determinación de presentarse a la Prueba y demostrar que es tan válida como cualquier miembro de derecho en la tribu.

Otro tema candente hace referencia a los lugares del Mundo Metálico. Me llama la atención la diversidad de posturas que encontraremos entre los Nora desde la curiosidad hasta el temor. Las ruinas de los Antiguos están prohibidas. Esto es un hecho inamovible en la tribu. Y la mejor forma de mantener alejados a los Nora es decir que son peligrosos. Rost, a pesar de ser un paria, no pone en duda esta premisa y se mantiene alejado; mientras que Aloy no solo investiga a su antojo, sino que al encontrar el foco no duda en cogerlo y utilizarlo hasta hacerlo parte de ella. Me gusta pensar que Aloy considera que si es una paria, lo es para todo, y que las leyes son para los Nora, no para ella. Quiere integrarse, pero no pasar por el aro.

En cuanto a la relación de los Nora con los parias, encontraremos a personas de todo tipo. Desde aquellos que aparentemente no tienen problemas para tratar con ellos y, aunque sea a espaldas de la tribu, son amigables, hasta quienes preferirían morir a ser rescatados por una. Y, por supuesto, los que llevan el prejuicio más allá y portan el “una paria siempre será una paria” por bandera. En este punto es interesante ver cómo cambia la interacción con la tribu Nora cuando Aloy se encuentra excluida, donde no dudan en menospreciarla, a cuando se convierte en Buscadora y, más aún, cuando domina a las máquinas, momento en que llegarán incluso a mostrar admiración por sus logros.

Rost, a Aloy eso se la trae floja

Algo que me encanta de Horizon Zero Dawn es la forma en que se tratan las diferentes posturas en torno a la figura del paria. Rost hace años que asumió su rol, conoce a la perfección su posición respecto a la tribu Nora y cumple religiosamente las directrices de las Matriarcas. Cuando le entregan a Aloy, de hecho, no lo hacen con idea de que establezca un vínculo con ella, simplemente debe mantenerla viva. Es decir, se le intenta negar el derecho a crear una familia. Él, al final, no solo cuida y cría a Aloy como a una hija, sino que le enseña las leyes que rigen su condición y la entrena no solo para sobrevivir fuera de la tribu, sino para afrontar la Prueba que podría significar volver a formar parte de los Nora. Incluso aunque eso signifique perder de algún modo a su hija adoptiva.

Aloy no está tan conforme con la situación y, por un lado, trata de entender por qué son parias y por qué hay una serie de normas que están obligados a seguir, como mantenerse al margen de la tribu; mientras que, por otro lado, intenta sobrepasar los límites siempre que tiene ocasión: hace preguntas sobre su situación, pone en duda las directrices de las Matriarcas, ayuda a las personas de la tribu si está en su mano, intenta establecer relación con algunos Nora y, por supuesto, se adentra en las ruinas de los Antiguos.

La tribu, por su parte, tiene bien claro cómo actuar con respecto a los parias. Son personas non gratas y cualquier tipo de interacción con ellas supondrá una afrenta a la comunidad. Lo dice la ley. Desde niños les enseñan que todo contacto con estas personas está terminantemente prohibido e incluso se refuerzan comportamientos de rechazo hacia estos. A lo largo del juego iremos descubriendo algunos de los pecados o delitos que se saldan con la expulsión de la tribu y aunque no podamos hacer nada al respecto, al menos nos ayudan a entender su cultura. A su vez, dentro de los Nora encontraremos actitudes muy diversas y marcadas. E incluso cuando tratemos con personas de otras tribus, veremos cómo las etiquetas traspasan fronteras.

En este videojuego, se nos pone en la piel de un paria y sufrimos, aunque sea de forma virtual, una ínfima parte de lo que realmente supone esa etiqueta en la sociedad: menosprecio, ataques, privaciones, etc. Me resulta especialmente curioso cómo dicha etiqueta no va acompañada de un aspecto físico estereotipado, es decir, Aloy, Rost o cualquier paria que encontremos a lo largo de nuestro camino, lucirá exactamente igual que cualquier miembro de cualquier tribu. Lo cual me parece una forma bastante sutil de decir que todos son iguales y que los prejuicios y la consecuente discriminación encuentran su base y mantenimiento en el pensamiento colectivo.

Los prejuicios no siempre se basan en características físicas, a menudo la estigmatización de una persona surge de atribuciones que provienen del imaginario de quienes tienen dichos prejuicios. En Horizon Zero Dawn estos estigmas son completamente tribales, es decir, las altas esferas de los Nora han excluido y adjudicado una etiqueta a ciertas personas por los motivos que sean y lo dan a conocer al resto de la tribu, junto con la advertencia de que cualquier trato con esa gente es considerado un ultraje. La tribu acepta y asunto zanjado. En nuestra sociedad todavía convivimos con prejuicios culturales diariamente e incluso hay ciertos aspirantes al poder que los promueven e incluso justifican sin despeinarse. En nosotros está luchar contra el prejuicio o mantenerlo.

¡Para hacer piña!

Por último, no deberíamos olvidar el efecto que tienen los prejuicios en las personas discriminadas. El peso de la etiqueta de paria en Horizon Zero Dawn se refleja tanto en la resignación y aceptación absoluta de Rost como en la conducta ingobernable de Aloy. Las dos caras del estigma. Asumir la exclusión de la tribu denota una mella en la autoestima: Rost no parece considerar que merezca formar parte de ella. Se resigna. No es digno debido a su pecado. Le puede gustar más o menos, pero está conforme. Aloy, por su parte, no se deja pisar, quiere respuestas y no solo las va a conseguir, sino que, además, va a demostrarle a todo el mundo —Nora, Oseram o Carja— lo que vale. No permite que nadie, y mucho menos un pecado de nacimiento, delimite su vida. No parece disgustada con su vida fuera de la tribu en sí, sino con la forma en que esto se trata desde la tribu. Aloy lo único que no acepta bajo ningún concepto es el desprecio, la discriminación y el prejuicio. Esta actitud resulta una amenaza para quienes desean mantener el statu quo, por lo que responden con dureza. Podría decirse que Aloy se convierte de esta forma en un símbolo de lucha contra el conformismo.

Dicen que lo bueno se hace esperar y, la verdad, mi experiencia con Horizon Zero Dawn confirma completamente dicha afirmación. A pesar de que conocía bastante del juego, he logrado llegar a este lanzamiento sin un solo spoiler y, por tanto, he tenido la suerte de ir descubriendo cada elemento por mí misma. Estoy disfrutando una barbaridad de absolutamente todo lo que envuelve este título y, sobre todo, de escenarios y personajes. Además, adoro el trabajo de traducción, localización y doblaje: no puedo evitar sonreír cada vez que Aloy dice “a la saca” mientras recojo todas las plantas medicinales del entorno. Por mi parte, he decidido centrarme en el rol de paria, pero hay otros muchos elementos, digamos, sociales muy bien construidos —como las diferentes culturas de las diversas tribus, la figura de las Matriarcas, la religión a la que se acogen e incluso el Mundo Metálico—, pero cada elemento merece su propio artículo para ser desarrollado largo y tendido y yo… creo que me ha parecido escuchar a un Dientes Serrados.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme de la realidad // Nothing is true, the cake is a lie

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