Esto es problema de mi yo del pasado

Análisis de Lysfanga: The Time Shift Warrior

Análisis de Lysfanga: The Time Shift Warrior

Estoy segura de que la primera vez que visteis el tráiler de Lysfanga: The Time Shift Warrior lo primero que pensasteis es que era un juego similar a Hades. Por otra parte, si todavía no sabéis nada de este título y vais a buscarlo, le daréis la razón a mi frase anterior y pensaréis exactamente lo mismo. Sin embargo, a pesar de sus similitudes visuales, esto únicamente se queda en una llamada de atención para que queramos informarnos un poquito más sobre el juego, porque en cuanto nos plantea sus propias mecánicas no puede conseguir otra cosa que no sea engancharnos para convertirnos en un bucle de nuestro propio pasado.

En Lysfanga: The Time Shift Warrior nos encontramos con una historia fantástica situada en el Nuevo Reino, donde nos cuentan que los poderes de la diosa del tiempo se reencarnan en una nueva persona en cada generación, y dicha persona se convierte en Lysfanga. Sin embargo, en la generación actual, el poder recayó en dos gemelos, Imë y Kehör, pero finalmente Imë fue la elegida para ser Lysfanga. Y, por supuesto, para convertirse en nuestra protagonista y personaje jugable. Después de esto, nuestro hermano se desvaneció, y un tiempo después el mal empezó a acechar las diferentes ciudades antiguas. Nuestra misión como Lysfanga será investigar y abrirnos paso a través de las calles de diferentes ciudades para eliminar ese mal, y al mismo tiempo encontrar y tratar de ayudar a nuestro hermano porque, en el fondo, seguimos siendo Imë. 

Como veis, la trama no es nada del otro mundo y se forma siguiendo las normas no escritas de lo que debe ser una historia de videojuego. Y, aun así, consigue que mantengamos la atención metiendo ciertos detalles que nos empujarán a querer saber un poquito más del territorio que nos rodea. Pero en realidad eso es lo de menos, porque a pesar de que el conjunto artístico del juego sea impecable, lo más importante es su forma de combinar mecánicas para crear un título que aporta frescura, en este caso, al género de hack and slash. Porque si creíais que podríais aporrear botones para avanzar, os equivocáis por completo. 

Dejad que os lo explique pasito a pasito, porque no os podéis perder ninguno de los elementos. Durante el juego, Imë puede utilizar tres tipos de armas diferentes, cada una con sus características, combos y velocidad, y que iremos desbloqueando a medida que vayamos avanzando en la trama. De la misma manera, también podremos desbloquear cuatro ultimates de poderes divinos que se irán cargando a medida que vayamos combatiendo. Y esto no se queda aquí, porque también dispondremos de hechizos de todo tipo que podremos lanzar cada varios segundos, y unas acciones pasivas en forma de runas que nos darán ventaja en los combates. Y aquí es donde viene el truco, porque antes de cada enfrentamiento tendremos que escoger un ultimate, un hechizo y una runa, sin poder cambiarlos durante el mismo. Esto en un hack and slash puede sonar un poco raro, porque normalmente consisten en lanzarte hacia delante y aporrear a todo lo que se mueva, pero Lysfanga: The Time Shift Warrior tiene otra idea pensada, y es limitar los combates a arenas concretas. Tanto, que podremos ver claramente la línea violeta que marca el inicio, y que debemos traspasar para que dé comienzo la lucha. Es justo ahí, una vez dentro, cuando vemos que esta vez lo de pegarse es más complicado. 

Cada uno de los combates se inicia dejándonos mover la cámara por toda la arena para ver qué enemigos hay, dónde están colocados, y cuál es la mejor estrategia para acabar con ellos. Mientras, todo está completamente inmóvil, dejando que nos tomemos todo el tiempo que necesitemos para organizar nuestras ideas, porque además nos encontraremos con que tenemos un tiempo limitado antes de que todo explote y tengamos que reiniciar. Sin embargo, y aquí es donde entra la mecánica que más juego da, tendremos la oportunidad de utilizar nuestro yo del pasado, también llamado remanente, para organizar nuestra estrategia y colaborar con nuestra Imë actual para liquidar a todos los enemigos en unos pocos segundos que siempre nos parecerán menos de los necesarios. Esto no solo servirá para acabar con los enemigos de una zona de la arena mientras nuestro yo del pasado acaba con la zona opuesta, sino que tendremos que combinar los tiempos para colaborar. Habrá algunos enemigos que tendremos que distraer con nuestros golpes pasados para poder pegarles sin que se defiendan en el presente, u otros están unidos entre sí y tendremos que acabar con los dos al mismo tiempo aun estando cada uno en una punta del mapa. Y en esas ocasiones es donde más difícil se pondrá la cosa, porque habrá que acertar con el tiempo exacto incluso cuando no podemos ver dónde está nuestra sombra del pasado.

Como veis, con Lysfanga: The Time Shift Warrior estamos ante un título bastante exigente, y más si tenemos en cuenta que no existen varios niveles de dificultad. Está hecho para que pensemos bien cada movimiento, realizando una estrategia en cinco, seis, siete dimensiones (o más, dependiendo de cuántos fragmentos para desbloquear remanentes vayamos recogiendo por el camino). Y por eso mismo es un título que tiene que estar perfectamente equilibrado tanto en la precisión de sus movimientos como en su dificultad. Sin embargo, si bien la precisión funciona de forma perfecta, la dificultad parece estar un poco peor optimizada, combinando picos muy altos con otros muy bajos sin salir de la misma zona, cosa que se nota sobre todo a la hora de exigirnos la estrategia del combate.

Lo que sí es cierto es que sin una dirección de arte tan excelente, los combates no funcionarían tan bien. A veces, subestimamos cómo se ven los juegos porque nos sirve con que se vean bonitos, o hiperrealistas, o simplemente con un estilo acorde a lo que cuentan, pero en este caso va un poco más allá y directamente es lo que nos ayuda a saber en todo momento hacia dónde dirigirnos. Al mismo tiempo, la limpieza con la que se ve cada zona del mapa es de muchísima ayuda a la hora de encontrar todos los coleccionables y de combatir, por lo que no solo dedicaremos el tiempo a observar lo bonito que es todo y lo bien que está diseñado. Y que, además, añadiendo como acompañamiento una banda sonora cuidadísima, nos animará a recorrer las calles de las diferentes ciudades para buscar hasta el último orbe o cofre escondido. 

Lysfanga: The Time Shift Warrior es un título que nos va a exigir tanto mentalmente como a la hora de demostrar nuestras habilidades, combinando unas mecánicas que a priori pueden parecer opuestas, pero que consiguen funcionar muy bien juntas. Es uno de esos juegos en los que quizá nos atasquemos, pero al mismo tiempo repetiremos los combates una y otra vez sin poder evitar el “venga, un intento más”, ya sea para pasarnos esa zona o para conseguir batir los tiempos que propone cada arena. Y es que, de vez en cuando, todo el mundo necesita un poquito de desafío.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.