Okay, motomami

Análisis de Days Gone Remastered

Análisis de Days Gone Remastered

No nos queda ya ninguna duda de que estamos ante la época en la que más remasters y remakes aparecen en nuestras tiendas de videojuegos. Algunas veces sirven para dar a conocer títulos antiguos, adaptándolos a las comodidades y la calidad de vida que hemos ido ganando a medida que avanzaba la tecnología, pero en otras ocasiones lo que nos hace preguntarnos es si realmente era necesario o si es un truco más para poder exprimir el dinero que se puede sacar de un mismo videojuego. Ya sabéis, cosas del capitalismo. Sin embargo, tengo que reconocer que si para algo sirven los remakes y remasters es para conseguir que a alguien más le pique el gusanillo de probar el juego en cuestión dándole una segunda vida en las portadas, y haciendo que quien todavía no lo conociese tenga la oportunidad de hacerlo. Este es el caso de Days Gone Remastered, un título al que, como a la saga Horizon, se le pusieron muchas cosas en contra durante su lanzamiento y, aun así, tiene sus defensores. 

A pesar de que es un juego de 2019, como siempre mantuvo un perfil bastante bajo para ser un exclusivo de Playstation quizá no sepáis muy bien de qué va. La trama nos sitúa en la piel de Deacon St. John, un motero de Oregón que se ha encontrado con el peor tipo de pandemia posible: la de los zombis. O, como se les llama en este juego, engendros, que surgieron tras la aparición de un virus que acabó con gran parte de la civilización. Y, en el caso de Deacon, con su mujer. Aproximadamente dos años después de ese fatídico día, nuestro protagonista se dedica a recorrer zonas desoladas y postapocalípticas tratando de sobrevivir forjando alianzas, acabando con bandas violentas y, por supuesto, intentando que un engendro no lo convierta en su cena. Y es que durante las más de 50 horas que dura el juego nos encontraremos con acción, sigilo y una trama que, si bien no es la más sorprendente ni la mejor escrita del mundo, entretiene. 

Lo primero que se suele tener en cuenta cuando nos encontramos con el remaster del juego es el apartado técnico y visual. Al fin y al cabo, si tenemos más tecnología esperamos que este funcione mejor. Este podría ser el caso de Days Gone Remastered, pero en realidad no siempre se cumple esa norma. Visualmente nos encontraremos con que, salvo que pongamos una imagen del original al lado del remaster, nos parecerá que es exactamente lo mismo. Y no porque fuese ya un portento en PS4, sino porque las texturas y reflejos no se aprovechan de esa potencia extra que nos da la PS5. Donde más podemos notar ese remaster es en la iluminación y las sombras, que durante el día nos da una visión más realista de los escenarios, casi sintiendo el calor de Oregón en la cara. Sin embargo, durante la noche esto juega en su contra porque, si bien es cierto que ese realismo que he mencionado también aparece, pronto nos daremos cuenta de que eso significa que no veremos absolutamente nada, y que en ocasiones nos guiaremos más por el minimapa que por lo que realmente está ante nuestras narices. Por otro lado, donde se aprovecha un poquito más es en la distancia de dibujado y en la eliminación del pop-in, ya que todo irá más fluido y la consola no se escuchará lo más mínimo durante la mayor parte del juego. Esto quizá es lo que más me indica lo desaprovechada que está, por un lado porque veremos que podremos poner los gráficos en modo rendimiento a 1440p y 60 FPS o en modo calidad a 4K y 30 FPS y, además, nos comeremos pantallas de carga relativamente largas para la consola en la que se reproduce. 

Otras de las novedades más destacables a la hora de jugar son los diferentes nuevos modos que han sido añadidos. El más importante, sin ninguna duda, es el Asalto de Horda, que probablemente alargue nuestras horas de juego haciéndonos matar cientos de engendros o, simplemente, tratando de sobrevivir, que bastante es. Este utilizará el sistema ya conocido en otros títulos de ir lanzando hordas con pequeños descansos para que hagamos acopio de recursos y empecemos a rezar cuando se acerque el inicio de la siguiente. Por otro lado, también tendremos dos modos diferentes asociados al juego original, para darle un poco más de chicha al asunto. El primero es el de partida rápida, o speedrun, que como su nombre dice nos obligará a correr más de lo que la moto nos permita para terminar el juego cuanto antes (y que para gente que juega tan lento como yo es considerado sacrilegio), y el segundo, permadeath, pondrá a prueba nuestras habilidades porque le añadirá cierto realismo a la cosa con el simple hecho de que la muerte sea permanente, así que si ese engendro nos mastica un ojo o ese oso nos convierte en un bocadillo, se acabó lo que se daba. 

Tengo que decir que, aunque tengo ciertas quejas de Days Gone Remastered, me he encontrado con las mejores opciones de accesibilidad que he visto, y que no recuerdo en ningún otro videojuego (aunque quizá hayáis visto alguno igual). Esto es que, nada más abrir el juego, aparece la narración auditiva de la interfaz del usuario en el idioma en el que está configurada la consola, permitiendo a la gente con problemas de visión que pueda llegar hasta las otras opciones que le permitirán jugar. Aquí, entre otras, nos encontraremos con el modo de contraste alto, la velocidad del juego, ayudas de apuntado y cosas que, por suerte, ya podemos considerar comunes en la mayoría de los títulos actuales. Aunque no todas las actualizaciones se quedan en la accesibilidad, porque también tendremos el añadido de la compatibilidad con el DualSense, dándonos unos gatillos adaptativos con los que sentiremos la diferencia de las armas, y una vibración que donde más destaca es en el manejo de la moto y durante los días de lluvia. Y si os parece poco, además tendremos el modo foto, porque no se puede negar que tiene algunos paisajes muy bonitos (a pesar de los engendros).

Days Gone Remastered es un título que ofrece poco si ya lo hemos jugado anteriormente, pero es una mejor versión para quienes todavía no lo conocían. Es uno de esos juegos en los que podemos decir claramente que lo que necesitaba no es una remasterización, sino una secuela, y quizá esa nueva localización en el centro del escenario acabe conllevando que pronto veamos alguna novedad, aunque los rumores que llegan a nuestros oídos nos digan lo contrario. Quién sabe, si Deacon pudo mantener la esperanza, también pueden hacerlo sus fans y, en algún momento, conseguir una nueva entrega.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.