Rodando, rodando, siempre arriba

Análisis de Alaskan Road Truckers: Highway Edition

Análisis de Alaskan Road Truckers: Highway Edition

Por algún motivo los juegos de conducir de forma no competitiva siempre me llaman la atención. Los viajes por la carretera sin tener que pensar en nada más que en conducir, escuchando música o un podcast sin ninguna preocupación son algo que me atrae y, sobre todo, en mundos digitales en los que sé que no va a suceder nada peligroso. Porque sí, puedo salirme de la carretera, pero lo peor que puede suceder es que un montón de píxeles den volteretas. Pero, por encima de todo, lo que más me gusta son los juegos de camiones, y cuanto más pesados y más elementos tenga en contra, mejor. Por eso, hace un tiempo probé Alaskan Road Truckers en un streaming y, con su reciente lanzamiento en consolas, decidí jugarlo más a fondo para ver bien todo lo que tenía que ofrecer. Y esta vez me ha dejado un sabor agridulce. 

Nuestra misión en este juego comienza con un simple camión sin grandes ambiciones y, sin embargo, nos llevará a través de toda Alaska durante muchos viajes. Al menos, hasta que consigamos comprar alguno mejor, más grande, o más útil para los trabajos que nos ofrezcan. La base del juego es, simplemente, recorrer carreteras de un lado para otro trasladando materiales de diferentes tipos. Y, permitidme la observación, el tipo y peso de materiales que se transportan influye muchísimo a la hora de conducir, tal y como sucede en la vida real. Sin embargo, no os creáis que los trayectos son las únicas mecánicas, porque todo lo que nos rodea intenta ser más o menos realista, y nos tocará gestionar la gasolina, las posibles averías (o golpes misteriosos porque esa farola antes no estaba ahí, señor policía), o nuestras propias necesidades físicas como el sueño, el hambre o la salud. Para ello nos tocará hacer paradas en diferentes zonas del mapa, ya sea en tiendas, en moteles, en talleres o en nuestra base. Y, por si esto no era suficiente, también gestionaremos el paso de los días conduciendo tanto de día como de noche, o el paso de las estaciones. Y creedme, lo de la lluvia y la nieve es un asunto serio.

Otra de las mecánicas más relevantes de Alaskan Road Truckers, aparte de una misma, viene de la mano de nuestra base. En un inicio, esta es simplemente una zona en la que podemos aparcar nuestro camión, echarnos una siesta o preparar alguna comida, pero a medida que vamos ganando dinero y subiendo nuestro árbol de habilidades podremos ir desbloqueando nuevas partes de la base, desde unos simples aparcamientos hasta un taller que nos permitirá ahorrar bastante a la hora de arreglar nuestros vehículos si lo hacemos con nuestras propias manitas. Allí también tendremos acceso a un ordenador que nos permitirá gestionar nuestro dinero, tanto a la hora de gastarlo comprando camiones, como a la hora de ir llorando al banco para pedir un préstamo porque nos hemos acabado todo el dinero. Que, las cosas como son, la gasolina está muy cara. Y, por supuesto, también tendremos la posibilidad de personalizar nuestro camión con diferentes pinturas o vinilos, haciendo que se convierta en la envidia de cualquiera que nos crucemos por la carretera. 

El mayor problema que nos encontramos en este juego es su rendimiento y, en algunas ocasiones, sus bugs. Si bien en la versión de PS5 no me he encontrado algunos bugs que sí había visto en la versión de PC, como la desaparición de las acciones marcadas en pantalla, sí me he encontrado con cosas como errores de marcación del mapa del GPS, volviéndolo prácticamente inutilizable. O roturas de los efectos de sonido en los que el motor del camión perdía su ronroneo habitual para dar paso a algo que recordaba a una de las vuvuzelas de cualquier partido de fútbol. Por otro lado, los problemas de rendimiento van desde encontrarnos semáforos o señales apareciendo justo delante de nuestro camión (¿Ve como no había ninguna farola?), impidiendo que respetemos las normas de circulación con sus posibles consecuencias, a viajar dando tirones con las caídas de frames mientras vemos cuadrados de mapas cargando poco a poco a nuestro alrededor, o vegetación saltando aquí y allí y quitándonos la inmersión en el juego por completo. Y esto puede llegar a comprenderse, más o menos, en PC, porque hay muchos factores que pueden ser determinantes en el rendimiento, pero cuando sucede en un entorno cerrado como son las consolas, y encima tan potentes como una PS5, resulta más que decepcionante. 

Alaskan Road Truckers no es un mal juego, pero el lastre de sus problemas de rendimiento juega en su contra tanto en su versión para PC como en la de consolas. Su base jugable no está mal, y es entretenido tanto a la hora de conducir como de gestionar el dinero, los camiones y los diferentes encargos, y sin embargo acaban pesando más sus problemas al cargar los escenarios, las caídas de frames que pueden hacerte salir de la carretera o incluso la IA de los demás coches de la carretera. Y es que en este tipo de juegos lo que se busca generalmente es un punto de relajación, así que necesita una buena revisión a todos sus problemas. Mientras tanto, yo me quedaré esperando por si en unos meses puedo hacer unos viajecitos por Alaska y realmente disfrutar de una vida de camionera digital.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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