¡Por el Em-pug-rador!

Warhammer 40.000: Space Marine VR en Zero Latency

Warhammer 40.000: Space Marine VR en Zero Latency

Apenas han pasado unas semanas de mi llegada al universo de Warhammer 40.000 a través de Space Marine 2. Sin embargo, no dudé ni medio segundo cuando el equipo de Zero Latency nos ofreció volver a sus instalaciones para probar Warhammer 40.000: Space Marine VR. Y es que cualquier excusa es buena para regresar a Avarax, defender a la humanidad y eliminar a unos cuantos xenos. Para ello, he vuelto a secuestrar a mi compañera de aventuras en realidad virtual, Akusokozan, y a dos valientes ingenieros, y hemos acudido al CC SOM Multiespai de Barcelona. Pero vayamos por partes.

Quienes ya conozcáis Zero Latency debéis saber que Warhammer 40.000: Space Marine VR es la última incorporación al jugoso catálogo de este free roam. Y además de introducirnos en el universo Warhammer 40.000 con esta entrega, nos ofrece 60 minutos disfrutando de la nueva mecánica de juego “enjambre”. Lo que significa que nos enfrentaremos al mayor número de enemigos jamás visto en la historia de este espacio de realidad virtual.

¿Y qué es Zero Latency? Desde hace algunos años, este free roam ofrece la posibilidad de equiparnos con unas gafas de realidad virtual y adentrarnos, de forma segura, en un videojuego. Todas sus experiencias permiten jugar en solitario o unirse a otras 7 personas para disfrutar del juego seleccionado. Aunque es probable que nos junten con más gente por cuestiones logísticas. Lo cual no impide que podamos reservar una sesión privada tanto en solitario como en grupo. En cualquier caso, no tendremos que preocuparnos por nuestra integridad física independientemente del número de personas que se apunten.

De esto se encargarán tanto los dispositivos de seguridad integrados en el equipo de realidad virtual como las personas que ejercen de game masters. Figura a cargo del personal de Zero Latency, por supuesto. La seguridad del equipo se traduce en alertas visuales y sonoras que protegen a quien juega, activándose cuando se supera una barrera invisible. Y tendremos margen de sobra para reaccionar, ya que esta “burbuja” es lo suficientemente amplia como para permitirnos parar y/o recolocarnos. Incluso si estuviéramos corriendo, aunque no será algo que hagamos durante las partidas.

Principalmente porque no está permitido correr, saltar ni rodar por el suelo por nuestra seguridad y la del equipamiento. Y es que portaremos tanto las gafas de realidad virtual como unos auriculares con micrófono, un arma y una mochila con un ordenador especial. Todo ello elementos muy caros que no querremos pagar por haberlos estropeado con alguna cafrada. Aunque, según cuenta el equipo de Zero Latency, han visto de todo. Y no lo dudo ni un poco, porque la inmersión es absoluta.

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Es más, no es raro que quienes tenemos tendencia a sumergirnos profundamente en aquello que jugamos, veamos alteradas nuestras percepciones. Lo que se traduce en adaptar la postura corporal a los elementos del escenario, elevando las rodillas para superar un montículo, por ejemplo. O caminando con cuidado para evitar precipitarnos a un vacío inexistente. Y es que todo el mundo tiene claro que el suelo sigue siendo plano, pero no es la señal que nuestros ojos envían al cerebro. Por suerte, como mucho daremos un traspiés.

Zero Latency nos permite elegir entre variedad de juegos en el momento de la reserva, con experiencias para todos los gustos. De modo que podremos tratar de sobrevivir a una cacería humana o disfrutar de algo más relajado poniendo a prueba nuestra capacidad de coordinar mente y cuerpo. Y con la comodidad de saber que, una vez en el local, podemos cambiar la experiencia escogida sin problema.

Encontraremos sesiones tanto de 30 como de 60 minutos, por si alguien quiere empezar probando algo más corto. Eso sí, físicamente se requiere ser capaz de caminar durante 30 minutos sin asistencia y tener plena movilidad en ambas manos, así como una estatura mínima de 1,40m. Además, disponen de armas para personas diestras y zurdas, y configurarán la experiencia y personaje conforme a nuestra estatura y género. Chúpate esa, Warhammer 40.000: Space Marine 2, ahora sí puedo ser una señora Ultramarine y darlo todo por el Emperador. Así como en nuestro idioma de preferencia.

También es recomendable recogerse el pelo durante la sesión y utilizar calzado y ropa cómodos. De hecho, es preferible usar manga corta porque las condiciones de la sala y las exigencias de la sesión elevarán nuestra temperatura corporal irremediablemente. Además, se aconseja que quienes lleven gafas utilicen, si es posible, lentes de contacto. Si bien las gafas son compatibles con el dispositivo de realidad virtual, puede no resultar cómodo o incluso rayarse. En cualquier caso, una de las personas de nuestro grupo combinó las gafas de realidad virtual y las propias sin inconveniente ni incomodidad. Por su parte, podremos dejar en las taquillas del local cualquier objeto que pueda entorpecer la experiencia, ya sean bolsos y cazadoras o teléfonos móviles y demás. Y dado que cada local es distinto, encontraremos diferentes actividades complementarias para quienes esperan a entrar o a que alguien termine.

Puedo asegurar por experiencias anteriores que Sol Raiders y Far Cry VR merecen la pena, pero hablemos de Warhammer 40.000: Space Marine VR y la nueva mecánica de juego “enjambre”. Que para eso hemos venido, ya que estará disponible desde el 25 de septiembre. Vamos, hoy mismo. Tras visualizar un vídeo introductorio, que mostrará las nociones básicas del juego, el personal de Zero Latency nos equipará y resolverá cualquier duda. A continuación, pasaremos a la sala en la que ocurre la magia para disfrutar del juego escogido. Aquí tomaremos posiciones y seleccionaremos individualmente el modo de dificultad (normal o difícil) que queramos experimentar, lo que determinará la dureza de los enemigos y el fuego amigo.

En Warhammer 40.000: Space Marine VR un hermano Ultramarine nos dará indicará el objetivo de nuestra misión e informará de la situación actual en Avarax. Y sin más dilación nos meteremos en harina y comenzaremos a recorrer escenarios de acero repletos de xenos. Y cuando digo repletos es que encontraremos sentido a aquello del modo “enjambre”. Las hordas de tiránidos dispuestos a comernos la cara serán considerables y no tardarán en aparecer diferentes tipos, grandes, medianos y voladores. Todos ellos violentos e incansables, aunque por suerte nada que una granada o cambio de arma a tiempo no pueda parar. Y si bien tuvimos acceso a una versión anticipada del juego, con sus fallos en cuanto a gráficos y caídas de la sesión, la experiencia completa promete ser todavía más épica.

Durante la sesión podremos comunicarnos con nuestro equipo y escucharemos las correcciones pertinentes del personal o game master. Y es que si bien el camino está marcado, a veces es necesaria una ayudita externa. También podremos indicar si algo va mal y pausar el juego, sea para recolocar algún componente del equipo o por posibles mareos. Aunque ni lo uno ni lo otro son habituales, todo sea dicho. Cabe decir que podremos levantarnos las gafas de realidad virtual en cualquier momento y comprobar que seguimos en el mundo real para que nuestro cerebro se tranquilice.

Por su parte, podremos disfrutar de la experiencia en conjunto o por equipos, y podremos consultar en todo momento nuestra puntuación. También sabremos quién va en cabeza en lo que a puntos se refiere porque aparecerá sobre su personaje una insignia. De igual modo que podremos ver en todo momento las vidas que nos quedan antes de que nos incapaciten. Y si esto ocurre, deberemos esperar unos segundos para continuar luchando.

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Al terminar la partida, tendremos la opción de consultar la puntuación obtenida, además de recibirla por correo electrónico junto a un vídeo con escenas de la sesión. Aquí encontraremos nuestra posición individual y grupal en el ranking del juego, así como un desglose por acciones como el número de enemigos derrotados. Cabe decir que actualmente Zero Latency cuenta con una tarjeta de fidelización en la que nos pondrán un sello en cada visita, de forma que la cuarta será gratuita. Y las 5.000 primeras reservas de Warhammer 40.000: Space Marine VR se llevarán una medalla exclusiva de Warhammer 40.000 que supone un caramelito para coleccionistas.

Como digo siempre, Zero Latency es una experiencia más que recomendada y merece la pena darle una oportunidad aunque sea una vez. Además, al disponer de tantas opciones de juego, resulta tentador empezar por algo más suave y lanzarse a la aventura en la siguiente sesión. Y si bien es cierto que su precio puede resultar «elevado» en un primer momento, debemos comprender que se trata de una actividad prevista como algo especial. Es decir, lo normal será tener presente la opción para celebraciones o planes eventuales y no como algo periódico. Y, en cualquier caso, debemos medir la experiencia por lo que es, de forma que una sesión de aproximadamente 30 euros está más que justificada.

Un poco en la línea de esas gafas de realidad virtual que van cogiendo polvo en una estantería o quedan relegadas a un segundo plano en su cajita. Algo que sabemos que está ahí, al alcance —en Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Málaga, Terrasa, Valencia o Xanadú—, pero que no usamos todos los fines de semana. Sin embargo, no deja de ser un plan divertidísimo, activo, con una duración más que apropiada e ideal para disfrutar en grupo. Y si ya nos lo pasamos en grande con Far Cry VR y nos hemos desfogado a gusto con Warhammer 40.000: Space Marine VR: Defenders of Avarax, no puedo sino soñar con futuras incorporaciones al catálogo de Zero Latency.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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