Hay un asesino pero no os voy a decir quién soy

Análisis de Among Us

Análisis de Among Us

Si alguien le hubiese dicho a la desarrolladora Innersloth que su juego lanzado en 2018 y que tuvo una acogida más bien tibia iba a dar semejante campanazo en 2020, no se lo habrían creído. Pero lo cierto es que Among Us ha alcanzado el top de videojuegos populares en cuestión de días, justo cuando la popularidad de Fall Guys empezaba a caer, y tanto es así que la empresa responsable ya ha anunciado una segunda parte, aún por comenzar, según ellos mismos.

El planteamiento no podría ser más sencillo. Al igual que ocurre en juegos populares como El pueblo duerme o Los hombres lobo de Castronegro, el juego trata de un grupo de personajes (a mí me gusta llamarlos Minions espaciales) entre los que hay uno o dos asesinos ocultos, dependiendo del número de jugadores. La misión del asesino es matar al resto o sabotear la nave, en tanto que la misión de los tripulantes consiste en realizar tareas variadas, reparar la nave de dichos sabotajes, y descubrir al asesino. Fácil, ¿verdad?

Para poder jugar, tenemos varias opciones. Podemos unirnos a una partida aleatoria o a una ya creada mediante un código (ideal para jugar con amigos), así como formar la nuestra propia para que otros se unan a nosotras. Como única pega al sistema aleatorio, le pongo el perpetuo tema de los leavers, es decir, los jugadores que abandonan dejando la partida a medias, siendo muy habitual que la gente lo haga si no le toca ser el impostor.

El juego a nivel gráfico es extremadamente simple, con personajes con un diseño sencillo estilo cartoon, y un mapa en el que desarrollaremos nuestras tareas. Existen, eso sí, varias opciones para personalizarlos, con diversas skins y mascotas (algunas de pago), así como nombrarlos de la manera que más nos apetezca. Las misiones, en forma de minijuegos, son variadas e intuitivas, diseñadas para que las podamos completar en poco tiempo y continuemos la exploración por la nave, distribuida en varias salas de diferente tamaño, por las que nos moveremos libremente hasta que el impostor nos convierta en jamón o lo descubramos. Cuando alguien descubre un cadáver, lo notifica y comienza una ronda de votaciones entre los jugadores para decidir quién es el impostor, mediante un chat en el que la gente puede acusarse o defenderse con total libertad, siendo el más votado ejecutado mediante expulsión al vacío espacial, que aquí no nos andamos con medias tintas. Si era el impostor, ¡ganamos! Y si no… pues a seguir hasta que se resuelva el misterio, en una dirección o en otra. Como podéis imaginar, no existe ningún hilo argumental, ni siquiera un sistema de recompensas fuera de la satisfacción de capturar al malo o de salirnos con la nuestra.

Varios personajes se mueven por la nave.

Misterioso, indie y monísimo

Por si fuera poco, además del mapa de la nave espacial (conocido como The Skeld), que es el más conocido, hay otros dos más disponibles, anteriormente en forma de DLC pero en la actualidad con pleno acceso. Esto no solo añade un extra de variabilidad a nuestro juego, sino que unido a la brevedad de las partidas nos da la impresión de que el juego es menos estático de lo que es en realidad. Todo ello invita a la rejugabilidad y no es difícil darnos cuenta de que lo que pensábamos que iba a ser una partida corta se ha convertido en horas de juego a base de encadenar una con otra.

Por sorprendente que parezca, Among Us ha sido desarrollado por únicamente tres personas. Personalmente, me resulta increíble (y muy satisfactorio, la verdad) que, en un mundo donde el presupuesto para el desarrollo de videojuegos comienza a no tener nada que envidiar a las superproducciones cinematográficas, haya videojuegos de bajo coste que consigan semejante éxito frente a otros títulos mucho más ambiciosos que, sin embargo, fallan en lo más elemental: entretener a sus jugadores. Y en esto, tanto Fall Guys como el título que nos ocupa han sabido aprovechar sus recursos y la posibilidad de multijugador online para crear un ambiente sencillo pero resultón, en el que no priman tanto las opciones gráficas o estéticas como el pasar un buen rato jugando, más aún si es con amigues, y saber reír con nuestros fallos y los ajenos.

La escena indie en el mundo del videojuego es cada vez más fuerte y con ella han llegado alegrías como Journey, Little Nightmares y ahora, Among Us. Esto nos demuestra que no siempre son necesarios tantísimos recursos técnicos como publicitarios para llegar a les jugadores, sino divertir e invitarnos a la rejugabilidad, y si además le añadimos precios considerablemente más asequibles que los productos de grandes estudios (Among Us es gratuito en móvil y cuesta 4€ para PC), se convierten en una opción más que apetecible a la hora de comenzar un nuevo juego. El éxito es efímero, pero desde luego que el soplo de aire fresco que nos aportan estos títulos es muy necesario en un mundo en el que los videojuegos se están convirtiendo con frecuencia en un producto accesible solo para algunos bolsillos (no hay más que ver el precio de salida de los juegos de Playstation 5) y para jugadores que buscan simplemente pasar un rato divertido de forma casual.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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