Mira mis pollitos y mi casita
Análisis de Len’s Island
08/07/2025 | Meren Plath | No hay comentarios
Siempre me gusta tener en la biblioteca un juego al que poder acudir cuando quiero no pensar. Títulos como Stardew Valley siempre han sido mi refugio cuando me apetece estar plantando lechugas o picando en la mina. Y Len’s Island ha conseguido tener ese efecto, aunque con algunas limitaciones.
En este título nos pondremos en la piel de una persona que empieza una nueva vida en un archipiélago misterioso. Allí, tendrá que descubrir el misterio de la piedraluz, además de forjarse su propia vida en las islas mientras cultiva, caza y pica piedra y minerales, además de combatir contra las extrañas criaturas del Vacío, que llenan algunas zonas del mapa. La historia se queda algo escasa al final, ya que no acabamos conociendo mucho más sobre las islas, los tipos de razas que hay ni de sus habitantes. Aunque nos podemos hacer una idea de lo que ha pasado, en general da la sensación de que los personajes y el mundo están un poco vacíos. Una vez que hayamos hablado con un NPC no tendrá líneas de diálogo nuevas, aunque hayamos hecho algo que hayan pedido.
Sin embargo, uno de los puntos donde más brilla Len’s Island es en el sistema de exploración. Se parece mucho a juegos como Core Keeper o Terraria, donde avanzaremos según obtengamos minerales nuevos con los que hacer armas y herramientas más poderosas, lo que nos permitirá obtener mejores materiales, y así hasta llegar al nivel máximo de mejora. Cada una de las zonas tendrá recursos diferentes y que solo crecen o se pueden conseguir allí, así que tendremos que intentar obtener la mayor cantidad posible antes de volver a nuestra base. Conforme vayamos avanzando en el juego, los materiales se irán volviendo algo más escasos, así que tendremos que aprovecharnos de nuestro árbol de habilidades para intentar rascar más, además de las lunas de cosecha.
Estos eventos nos permitirán conseguir recursos a mayor velocidad, ya que las piedras, árboles y los cultivos crecerán muchísimo más rápido. Son buenos momentos si queremos farmear algunos materiales en concreto. En mi caso, las he usado principalmente para conseguir algodón y piedras que son algo más complicadas de obtener. Sin embargo, muchas de estas lunas de cosecha me han pillado en el sistema de cuevas y minas que tiene el juego, y que será útil tanto para construir una base como para llegar a otras islas sin necesidad de navegar, así como para conseguir piedra o carbón, entre otros elementos.

Otra de las particularidades de Len’s Island es que los mundos, según el equipo de desarrollo, están generados procedimentalmente, aunque la sensación que he tenido es que lo que cambia es la posición de las islas, y poco más. Para poder alcanzarlas tendremos que navegar o bien explorar a fondo el sistema minero que tenemos bajo los pies, como he mencionado anteriormente. La navegación es otro de los elementos importantes del juego y aunque está bien, podría ser algo mejor. El sistema de corrientes me ha resultado algo confuso porque en los mundos que he probado, en muchas ocasiones, me han perjudicado más que ayudado, y me ha resultado más sencillo lanzarme a navegar y evitar las corrientes que surcarlas. Cuanto más avancemos en nuestra exploración, más lejos estarán unas de otras, así que recorrerse el mapa al dedillo será imprescindible para poder lograr pasarnos las mazmorras y encontrar islas con recursos para poder mejorar nuestras herramientas y arsenal.
Además de construir nuestra vida idílica en una de estas islas (o en varias), tendremos que pelear contra las criaturas del Vacío. Conforme vayamos avanzando, los enemigos serán más duros, y necesitaremos mejores armas para enfrentarnos a ellos, igual que a los jefes, que aparecen en las mazmorras finales de cada set de islas. Si bien no me han resultado complicados, los dos últimos se acaban haciendo bastante tediosos en solitario debido a la gran cantidad de vida que tienen, y a los muchos minions o elementos que sueltan para perjudicarnos. Con un poco de maña podemos quitárnoslos de encima sin problemas, pero tendremos que equiparnos bien si no queremos morir.
Una de las mejoras más importantes que han introducido en la versión 1.0 es la posibilidad de jugar hasta con ocho personas. Podremos crear un mundo nuevo o usar uno específicamente para esto, sin tener que preocuparnos de configurarlo al iniciar el juego. Una vez dentro del mundo, tendremos que ir a ajustes de multijugador para poder abrir el mundo a amigos de Steam o a cualquier persona, y posteriormente compartir el código que nos aparecerá con las personas que quieran unirse. Podremos hacer las mismas actividades que hacíamos antes, pero en compañía. No he notado lag ni problemas de rendimiento al tener a más gente en el mundo, con lo que está bien optimizado, pero en cuanto al viaje marítimo, solo puede ir una persona por barco. Si metemos a dos, la embarcación acabará yendo a trompicones, y los personajes se clippearán. Además, podremos meter a diferentes personajes ya creados si queremos compartir nuestros recursos, o si queremos ofrecerles cosas de mayor nivel.
El sistema de vida y armadura de Len’s Island, así como el de subida de nivel, se parece mucho al que tiene Minecraft, ya que además de la barra de vida, tendremos una de hambre. Nuestro personaje tendrá que alimentarse debidamente para evitar sufrir penalizaciones por no comer, y si mantenemos a nuestro avatar con el estómago lleno, tendremos jugosos bonificadores que nos harán mantener la vida llena durante más tiempo. Para ello, podremos ingerir alimentos crudos, que nos darán una pequeña bonificación, o alimentos cocinados, que nos proporcionarán mayor energía, además de algún bonus. Podremos cazar algunos animales, además de pescar. La mecánica de pesca es de lo que menos me ha gustado porque no termina de explicar bien qué hay que hacer, y me costó entender que los círculos rojos cuando pescamos significan que no hay que clicar en ese momento.

A nivel gráfico, el juego es colorido y brillante, con escenarios que cambian bastante según la zona en la que estemos. Desde prados verdes hasta zonas frondosas, pasando por dehesas mediterráneas, e incluso cuevas y mazmorras. Todos los niveles del juego tienen personalidad, y las ciudades, según las mejoremos, irán teniendo más vida y se verán más animadas. La música del juego ayudará a que nos metamos en cada uno de los posibles ambientes.
Podemos encontrar Len’s Island disponible en español así como en otros idiomas. Sin embargo, ha sido traducido por personas de la comunidad, lo que hace que la calidad del texto no esté al nivel de una persona que se dedica profesionalmente a la traducción. Hace que nos encontremos errores como traducir “drop one” como “gota uno”, entre otros. Es una traducción legible pero muy literal, que me ha hecho torcer el gesto en alguna ocasión, y he acabado cambiando al inglés en varias ocasiones para comprender mejor lo que me estaban contando.
Por último, podremos jugar en varios niveles de dificultad, desde el más sencillo hasta el que tiene muerte permanente, según el tipo de experiencia que busquemos en el juego. En el nivel fácil podremos jugar sin ningún problema, mientras que en el estándar nos encontraremos ya con enemigos todavía más duros.
En general, Len’s Island tiene muy buenas ideas, y mezcla conceptos que hemos visto ya en Terraria, Minecraft y otros títulos con el mismo espíritu. Sin embargo, en la versión 1.0, después de haber terminado las misiones principales, no nos queda mucho más por hacer. La sensación que he tenido después de más de treinta horas jugando es que le faltan cosas al mundo (más islas, sobre todo) y algún elemento más, más allá de ir repitiendo las mazmorras o seguir recorriendo las mismas islas. El contenido que tiene actualmente se queda corto, aunque el roadmap del equipo de desarrollo promete más actualizaciones para final de año y para 2026. Con alguna futura actualización de contenido, el juego puede acabar teniendo un gran potencial.
be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

