Análisis de Core Keeper
09/09/2024 | Meren Plath | No hay comentarios
Cada vez que me ponen delante un sandbox donde tengo total libertad para hacer lo que quiera —ya sea picar piedra, pescar o construir, por ejemplo— no puedo parar de jugar durante horas. Y es lo que me ha ocurrido con Core Keeper, en el que no he dejado de crear mundos, visitar lugares lejanos en el mapa y picar piedra.
En este juego nos pondremos en la piel de un explorador —o exploradora— que acaba en las profundidades remotas de una gigantesca caverna, y que tendrá que explorar en detalle para poder salir. Tendremos que enfrentarnos a diferentes jefes repartidos en varios biomas y conseguir sus almas para que podamos regresar al exterior.
El gameplay de Core Keeper os será muy familiar si habéis jugado a otros títulos similares, como Terraria. Empezaremos con un equipamiento básico que podremos ir mejorando cuando descubramos los diferentes minerales, que se conseguirán adentrándonos cada vez más en las cavernas. Sin embargo, cuanto más nos alejemos del núcleo, que es donde spawneamos al empezar, las cosas se irán poniendo más complicadas. Los enemigos serán más fuertes, necesitaremos mejores herramientas para extraer minerales y nos costará volver al núcleo. Tendremos algunos puntos de teletransporte que nos llevarán de vuelta y que serán muy útiles para explorar estas gigantescas profundidades. Al igual que pasaba con Terraria, cada mundo de Core Keeper se genera de manera procedural, así que cada vez que empecéis en un mundo, no será igual que el anterior. Cambiará la distribución general de los biomas —cómo de cerca o lejos está un jefe, o si está en una dirección u otra— pero nunca su contenido. Todos, absolutamente todos, tienen los mismos elementos, simplemente colocados y ordenados de una manera distinta. Hay varios modos de dificultad asociados al mundo y al personaje, y una vez creado no se pueden cambiar. La curva de dificultad en nivel normal es bastante progresiva, y no es excesivamente complicada. Si buscáis un reto, el nivel difícil promete hacérnoslas pasar canutas, mientras que si queréis una experiencia más relajada está el modo casual. También está el creativo, donde se puede construir sin necesidad de pelear en un mundo vacío y sin límites. La gran variedad de opciones para jugar se adapta a todo tipo de públicos.

A nivel de gameplay, Core Keeper tiene también varios puntos más que harán nuestras partidas interesantes, como la durabilidad de las armas, herramientas y armaduras. En función del material que utilicemos, serán más resistentes y podremos usarlas durante mucho más tiempo. Por ejemplo, si usamos un pico de madera nos durará mucho menos que si usamos uno de mineral de escarlata. Una mecánica que nos hará prestar atención de vez en cuando al estado de nuestro equipo por si necesitamos repararlo.
Al igual que ocurre en Terraria, los personajes que creemos no estarán ligados a ningún mundo, con lo que podremos ir intercambiándolos según lo necesitemos. Con esto, podremos pasar materiales, herramientas o comida de un mundo a otro a través del inventario. Nuestro personaje podrá elegir, además de su ropa, peinado y tipo de cara —una masculina y otra femenina— una clase. Tendremos varias disponibles, desde un explorador o guerrero hasta un minero o una clase en la que empezamos sin nada. Cada una de ellas tiene asignadas unas características aumentadas de base y un equipo inicial, algo que nos permitirá adaptar nuestro estilo de juego. En mi partida individual elegí la clase de minero para poder avanzar más rápido en las habilidades de minería, mientras que en la que jugué con akusokozan, Darkor_LF y kelerele elegí la de mago para poder hacer otro tipo de cosas. Ya sea en solitario o en compañía, las posibilidades son muy amplias.
Todos los personajes de Core Keeper tienen un árbol de habilidades que podremos ir desbloqueando según vayamos acumulando puntos haciendo cualquier cosa —caminar, picar piedras, invocar magia, cocinar, plantar y recolectar cultivos, entre otros—. Podemos tener más posibilidad de no desgastar nuestras herramientas o de obtener materiales extra cuando recojamos algo, entre otros talentos. Sin embargo, no es muy intuitivo de usar ni de ver, ya que aparece en la pestaña del personaje bajo un icono de una estrella, algo escondido. También cuesta entender cómo se obtienen los puntos para avanzar en el árbol de habilidades de cada una de las acciones. Es decir, aunque tengamos setenta en la habilidad de minería, el árbol de talentos tiene otro número distinto de puntos. Esta diferencia en cómo se manejan ambos es sin duda uno de los puntos que menos me ha gustado del juego porque se siente algo arbitrario.

Estamos ante un juego inmenso, pero en el que las horas se pasan volando. Ya sea construyendo o explorando. He perdido muchas veces la noción del tiempo mientras cavaba, y es un juego que recompensa el dedicarle tiempo. La amplitud del mapa puede llegar a ser agobiante al principio pero una vez se dominan las mecánicas principales es un gusto avanzar, y siempre encuentras algo que hacer. Desde ampliar la base y mejorarla hasta construir un ferrocarril para que sea más sencillo desplazarse por toda la cueva, o incluso aprender a tocar música.
Jugar a Core Keeper en compañía también hace que las horas se pasen volando. Pueden jugar hasta ocho personas en el mismo mundo, aunque todavía no está habilitado el crossplay entre consolas y PC. En la redacción nos juntamos akusokozan, Darkor_LF y kelerele y yo para jugar un par de tardes y nos tuvimos que forzar a cerrar porque es adictivo. En estas partidas no encontré problemas de conexión pero en otras que jugué con mi pareja y otra amiga sí que notamos lag. Si el host lo tiene, el resto de jugadores lo van a notar y sufrir.

El sabor que me ha dejado este título después de muchas horas de juego en apenas unos días es de satisfacción, de saber que puedo entrar y jugar cinco minutos o ponerme varios podcasts seguidos y dedicarme a picar piedra para ampliar mi base. Su estilo gráfico —un cuidadísimo pixel art— y su vista isométrica ayudan mucho a que la experiencia sea cómoda y fluida. Las nociones básicas del juego son fáciles de asimilar y la curva de dificultad está bastante equilibrada. Core Keeper es un excelente sandbox y juego de supervivencia, lleno de cosas que hacer tanto en solitario como en compañía, y que gustará tanto a la gente curtida en este tipo de juegos como a aquellas personas que sean totalmente novatas.
be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

