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Análisis de Goosebumps: Terror in Little Creek

Key art de Goosebumps: Terror in Little Creek

Cuando era cría solía ver con mi hermano la serie televisiva de Pesadillas, pero era incapaz de leer los libros de R.L. Stine. Claro que, si lo piensas, tiene sentido. Es más sencillo apartar la mirada durante el fragmento de vídeo que incomoda que adivinar cuánto texto hay que saltarse para estar a salvo. Por suerte, con el tiempo me armé de valor y disfruté de una buena colección de relatos. Incluso acabé guardando buenos recuerdos de la serie, sobre todo la intro, y de los libros, en especial ¡No bajes al sótano! y La sonrisa de la muerte. Cuando se anunció Goosebumps: Terror in Little Creek casi podía escuchar el mítico “Temblad, muchachos, temblad, que miedo vais a pasar”. Y si bien no he temblado, sí he disfrutado como una enana con este espeluznante juego de sigilo.

Goosebumps: Terror in Little Creek nos pone en la piel de Sloane Spencer, una adolescente que ha decidido saltarse el toque de queda junto a sus colegas para investigar qué lo ha provocado. En parte, impulsados por el hecho de que sus progenitores les han quitado los teléfonos móviles y, antes de ello, han visto desaparecer algunas publicaciones en redes sociales. Está claro que alguien está tratando de ocultar cierta información y la juventud de Little Creek tiene derecho a saber lo que ocurre. Sin embargo, puede que no les guste el cariz que tome la investigación.

Sobre todo porque, tras unos primeros instantes de relativa calma, en los que aprenderemos a movernos por Little Creek, aparecerán los monstruos. Algo que nos obligará a desenvolvernos con sigilo o afinar nuestra puntería con el tirachinas. Aunque esto último no siempre es posible o recomendable, sea porque la criatura ni se inmuta o sea por ahorrar munición. Y es que disponemos de diferentes tipos de balines, donde solo los normales serán infinitos. Y las criaturas derrotadas no dejarán caer recursos.

Conforme nos movamos por las calles y edificios de Little Creek, encontraremos balines fuertes y explosivos que provocan daño. Pero también balines ruidosos o de humo, para distraer a los monstruos o ayudarnos a escapar. Algo que ocurrirá en más de una ocasión, especialmente con los más rápidos y/o espabilados. Goosebumps: Terror in Little Creek no cuenta con modos de dificultad y, en general, no los necesita. Pero en ocasiones sentiremos la frustración de no correr lo suficiente como para alcanzar un buen escondite antes de que la criatura nos alcance.

Por suerte, no será difícil encontrar botiquines para restablecer nuestra salud al completo o barras energéticas que nos devolverán una porción de vida. Y curarnos rápidamente estará a un botón de distancia. En cualquier caso, podemos consultar en el inventario tanto la munición y consumibles disponibles como los objetos recogidos. Sean llaves que no recordamos lo que abrían u objetos de misión que queremos observar antes de utilizarlos. También aquí podremos ver si la salud de Sloane se muestra estable, inestable o crítica. Aunque los marcos de la pantalla se difuminarán al recibir golpes, indicándonos que podríamos estar en peligro. Además, se guardará automáticamente nuestro progreso al completar ciertos objetivos y podremos hacerlo manualmente siempre que queramos desde las máquinas de escribir distribuidas por el mapa.

Cabe decir que Goosebumps: Terror in Little Creek es un juego bastante lineal, pero puede que no tengamos siempre del todo claro lo que debemos hacer para avanzar. Por ello, encontraremos distribuidas por el pueblo algunas bolas de cristal que nos darán pistas que podrían sernos muy útiles. Y si no recordamos dónde había alguna, siempre podemos mirar el mapa, donde también veremos indicadores que nos orientarán en nuestra misión.

Conforme vayamos avanzando, desbloquearemos herramientas y caminos, pero también seremos testigos de cómo aparecen monstruos en lugares donde antes no había. E iremos encontrando notas que no está de más leer, aprovechando que no son demasiado largas, ya que aportan información muy interesante. En ocasiones, será información sobre lo que está ocurriendo en Little Creek y el trasfondo de la historia, pero también pistas que nos ayudarán a resolver algunos rompecabezas.

Dispondremos de un apartado de notas en el menú de pausa por si hemos recogido alguna en un momento en que no queríamos pararnos a leer. O por si necesitamos refrescar algo de información relevante. Aunque también recomiendo tener a mano algo para apuntar alguna que otra cosa que podría sernos de ayuda más adelante. No es que los puzles sean especialmente rebuscados o el mapa inabarcable, pero nunca está de más.

Entre las herramientas que merecen una mención especial están la linterna, con la que no tendremos que preocuparnos por el consumo de batería, y el libro embrujado. Este último nos permitirá abrir caminos dibujando glifos mágicos cuando veamos el símbolo indicado en alguna superficie del escenario. Algo que será difícil que pasemos por alto dado que el libro brillará cuando pasemos cerca de uno. Además, serán obligatorios para avanzar en nuestra aventura y no dependeremos de nuestra memoria para dibujarlos, ya que podremos hojear el libro hasta dar con el que necesitamos antes de ponernos a jugar con magia.

Goosebumps: Terror in Little Creek está enfocado a un público más bien infantil, aunque sin tratarlo como si no supiera sumar 1+1. Esto se traduce en rompecabezas que nos obligarán a explorar e interactuar con el entorno y a prestar atención. Quizás la parte más frustrante sea la de esquivar o huir de algunos enemigos, pero no debemos olvidar que hemos tenido acceso a una versión del juego previa a su lanzamiento, por lo que puede que salga algo más ajustado. En cualquier caso, tampoco ha supuesto un bache en el camino.

Lo que quizás no sufra cambios es la parcial falta de expresividad de los personajes. Y es una pena. Si no fuera por el doblaje, que nos llega exclusivamente en inglés, perderíamos una parte importante de la inmersión. Los modelos apenas gesticulan y sus microexpresiones pueden llegar a sacarnos de la historia, sobre todo en los momentos más intensos. Por suerte, sus voces compensan esta carencia, y el trabajo del equipo de traducción y localización —debidamente acreditado— nos permite disfrutar de la aventura sin darle mayor importancia.

Estamos ante un juego que atrapará a fans de los libros de R.L. Stine y personas ajenas a ellos por igual. Tanto que se puede llegar a completar la aventura de una sentada gracias a su corta duración. Algo que también invita a darle una segunda vuelta en busca de un final alternativo. Partida que podemos jugar, si no lo hemos hecho desde un inicio, equipándonos las máscaras o tirachinas monstruosos de la Frightmare Edition. Esta edición digital exclusiva incluye el juego completo, cinco máscaras, cinco aspectos para el tirachinas con efectos especiales, monstruos y un visor de arte conceptual y otro de modelos 3D.

Sea como sea, Goosebumps: Terror in Little Creek es un juego la mar de disfrutable y al que merece la pena darle un tiento. En especial si la sintonía de la serie o fragmentos de los libros todavía vuelven a nuestra memoria. Se trata de la clase de título que hubiéramos disfrutado allá en los noventa, pero con la frescura actual. Una propuesta que equilibra estupendamente el sigilo, los rompecabezas y las criaturas e historias que tanto nos gustan.

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