Estudiando el bonk
Análisis de Elden Ring Nightreign The Forsaken Hollows
13/01/2026 | Nix | No hay comentarios
Tengo que reconocer que, desde hace meses, juego a Elden Ring Nightreign a diario (o casi), y ni siquiera soy una persona a la que le atraigan mucho los juegos multijugador. Sin embargo, tal vez porque haya vendido mi alma al Elden Ring original desde el día que se puso en mis manos, o quizá porque vernos como un equipo contra todos los enemigos me parece más divertido que la competitividad general de los multijugadores más conocidos, este se ha hecho un hueco en mi vida. O bueno, para qué engañarnos, porque me permite seguir teniendo activa mi pizarra de teorías del lore. Y esto es precisamente una de las cosas que ha enfatizado Elden Ring Nightreign The Forsaken Hollows, que no solo nos presenta nuevos personajes y enemigos, sino ciertas conexiones que nos hacen sacar los hilos rojos.
Por norma general, en este tipo de juegos la mayoría de la gente suele escoger uno o dos personajes que se adaptan a su estilo de juego y dedican sus partidas a mejorar cada vez más. Sí, evidentemente yo entro en esa norma, pero ¿y quién no? Por eso, cuando vi que en este DLC se iban a añadir dos Azotes de la noche más, tuve ciertas dudas, porque la gente iba a ser reticente a la hora de escogerlos, sobre todo si planteaban un nuevo aprendizaje de cero a la hora de combatir. Al fin y al cabo, han pasado ya meses desde el lanzamiento del juego base, y las Profundidades de la Noche son algo serio en donde cualquier pequeño fallo puede tirar la partida a la basura. Lo que no tuve en cuenta es que los dos personajes iban a ser tan divertidos.

El primer Azote de la Noche presentado en Elden Ring Nightreign The Forsaken Hollows es el Erudito, que como os podéis imaginar dedica todo su tiempo a estudiar. Sí, incluso en los combates. Y es que esa es su habilidad de personaje, el Análisis, porque puede dedicarse a estudiar a los enemigos para así encontrar sus debilidades y que nuestros compañeros puedan pegarle a gusto. Además, su arte suprema, Comunión, nos dejará rebotando el chiste de servir para repartir hostias, porque consiste en enlazar a los diferentes enemigos que nos rodeen para que, peguemos a quien peguemos, todos reciban daño y tengamos también la posibilidad de curarnos gracias a ello (y no os digo nada como llevemos una Duquesa en el equipo). Si bien son dos ataques muy útiles, tengo que reconocer que la parte que más me divierte es su pasiva, que nos permitirá almacenar más objetos en los bolsillos y, además, subirles el nivel con el uso, consiguiendo efectos más fuertes y alguno que otro extra. Y aquí es cuando me descubro como la única persona que siempre utilizaba tarros contra los enemigos incluso antes de que existiese el Erudito, porque nada me parece más divertido que lanzar bombas a la cara de los enemigos, así que, como os podréis imaginar, me he ganado el nombre de Anarcolicenciada a pulso. Y combinándolo con el rango S en Arcano, que permite meter hemorragia (o veneno, o putrefacción, o sueño) casi con solo mirar a los enemigos, tendremos una build bastante sólida incluso antes de encontrar buenas reliquias para usar con él.
La segunda Azote de la Noche, por el contrario, es la Sepulturera, una religiosa que no sabe realmente a qué dios le reza, pero que tiene muy claro que está aquí para repartir hostias (¿veis?, es el chiste oficial del DLC). Y es que, armada con su fuerza, su fe y su martillo, se convertirá fácilmente en la tanque que priorizaremos en nuestras runs. Esto es porque, si algo nos ha enseñado el DLC (y nos lo vuelve a enfatizar con ciertos detalles de las historias de los dos nuevos personajes) es que parte del lore que hemos aprendido en Elden Ring puede aplicarse a este otro título, por lo que gran parte de la Noche, además de los enemigos ya conocidos, encontrará su debilidad en el daño sagrado. La habilidad de personaje de la Sepulturera nos permitirá ser más ágiles y los ataques repetidos aumentarán nuestra potencia, cosa que no está nada mal, pero lo que más nos va a gustar va a ser el arte suprema, Maldición repugnante, que nos permitirá lanzarnos por el aire hacia el enemigo que tengamos marcado, y el golpe que se llevará no será flojo. Sin embargo, lo que más felices nos hará será su habilidad pasiva, porque cada vez que alguna de las personas de nuestro equipo utilice su arte suprema, nos dará una nueva Maldición repugnante que podremos lanzar los siguientes segundos. Y creedme si os digo que hacer un equipo de dos Sepultureras y un Silvestre convierte la partida en una tirada de fuegos artificiales.

En Elden Ring Nightreign The Forsaken Hollows nos podremos encontrar dos tipos de mapas diferentes. Los primeros, que serán los más comunes al escoger cualquiera de los dos nuevos jefes, utilizarán la base del ya conocido mapa de Altolimbo para situar los nuevos poblados de hemorragia, rayo u otros elementos, y también los castillos con pantanos de putrefacción, veneno o similar. Sí, por aquí no estará Miyazaki en el ajo, pero ha dejado un post it para decir que en Nightreign faltaban pantanos, así que los han tenido que implementar. Eso sí, reconozco que soy la primera en lanzarme a ellos, porque las recompensas que nos podemos encontrar nos pueden llevar a la victoria. El otro mapa, por el contrario, es uno completamente nuevo llamado Hoyo Abismal, y el nombre está muy bien elegido porque lo más probable que hagáis en vuestra primera run ahí será caeros al vacío porque creíais que ahí había suelo. O en vuestra quinta. O en la vigésima. No es que yo me haya caído hace un rato ni nada de eso. Sin embargo, para compensar, nos encontraremos un montón de zonas diferentes que querremos explorar (rápido, eso sí), y una enorme posibilidad de conseguir armas doradas, además de enemigos élite en cada esquina que nos darán dropeos de jefe. Eso, y la posibilidad de reventar el cristal gigante del centro o de acabar con todos los jefes de un coliseo, pero eso ya es mejor dejarlo para cuando se empieza a conocer bien el mapa, que aquí la cuestión es sobrevivir y llegar al jefe de cada noche.
Como ya era común en el juego base, en esta ocasión nos encontraremos con jefes de la primera y segunda noche reciclados tanto de Elden Ring como de Dark Souls, pero dejadme que os diga que su adaptación a Nightreign no solo es más agresiva y veloz, sino también más divertida por el conjunto que representan. Así, en la primera noche nos podremos encontrar a los dos Demonios de Dark Souls III que se transformarán en el Príncipe Demonio en la segunda noche (y que cambiará sus ataques dependiendo de a cuál matemos primero), o nos podremos encontrar a un Artorias que vendrá a partirle la cara a todo aquel que le subestime por haber salido del primer Dark Souls, presentando unos nuevos movimientos que nos harán dar más volteretas que él mismo. O incluso nos encontraremos a Mohg con su temido Nihil que nos hará bebernos chupitos de viales, o a la Bestia Divina León Danzante de Shadow of the Erdtree. Y no os quejéis, que podría haber venido también Radahn a la fiesta.

Pero los verdaderos jefes protagonistas de este DLC son los de la tercera noche, las Compensadoras y el Señor de los Despojos. Las Compensadoras nos harán sufrir. Sin paños calientes, son siete valquirias y, como mucho, nuestro equipo será de tres personas, pero encima ellas son extremadamente rápidas. Lo normal es sufrir, y no os sintáis mal por todas las veces que os matan, porque hasta conseguir el punto en el que sabréis controlar cada ataque y a tener ojos hasta en la nuca, van a pasar varias runs. Eso sí, visualmente es un combate precioso y espectacular, que os acabará recordando aquellos días en los que conocisteis a Malenia. Pero… el Señor de los Despojos es peor. Su descripción nos dirá que no tiene ninguna debilidad conocida, pero nuestro conocimiento del lore dirá lo contrario, porque ya hemos lidiado alguna vez con un señor cubierto de putrefacción. Además de ser un jefe rápido, sobre todo para sus dimensiones, nos encontraremos con que si nos despistamos potenciará sus ataques, y si ya nos puede quitar casi toda la vida de un golpe, no os digo nada si de repente veis un iconito que dice que tiene un bufo de 18 de ataque. Es un jefe para tomarse con calma, tratando de gestionarlo tanto a él como a los demás elementos de la arena, y rezando para conseguir esquivarlo una vez que llega a la tercera fase. Sí, tercera. Os doy la bienvenida a los souls.
Elden Ring Nightreign The Forsaken Hollows sigue la norma no escrita de From Software en cuanto a sus DLC, ofreciendo una mayor dificultad tanto en los nuevos (y antiguos) jefes como en las localizaciones, y no digamos ya los jefes de la Noche e, incluso, su versión Everdark (que nos hará conocer el terror). Todo esto consigue alargar aún más esa diversión que nos tendrá atado a él, pero al mismo tiempo no puedo dejar pasar la sensación de que que podrían haber añadido algo más de contenido, aunque fuese en forma de armas, porque una vez que encuentras la clave para derrotar a cada uno sientes que ya te queda poco por hacer. Sin embargo, no voy a negar que me sigue enganchando (a pesar de cierta gente que no sabe jugar en equipo), porque cada run me puede dar una nueva idea que me haga querer probar algo diferente. Y si no me creéis, usad un arco con precisión y un arma con espectros al andar, veréis que risa.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

