Ese dulce Ku-loNiku

Análisis de KuloNiku, Bowl Up!

Análisis de KuloNiku, Bowl Up!

Hay algo muy satisfactorio en un buen cuenco de ramen. El caldo calentito, con unos fideos ni muy blanditos ni muy duros y tus toppings favoritos. Es reconfortante y llena la bucha que da gusto. Pero… no todas sabemos cocinarlo en casa y que nos salga como si estuviéramos en el mismo Japón. Así que, en un mundo donde ya tenemos juegos de simuladores de literalmente todo, ¿por qué no uno de ramen? En KuloNiku, Bowl Up! tendremos la posibilidad de hacer nuestros ensoñados caldos mientras montamos nuestro imperio de la albóndiga y nos relacionamos con el resto de chefs de la ciudad de KuloNiku. Así que nada, a remangarse y ¡marchando un buen cuenco de albóndigas!

Empezaremos heredando el restaurante de nuestra abuela (la única forma de ser autónoma hoy en día). En el Bakuso, comenzaremos a servir boles de fideos y albóndigas con un recetario limitado y la ayuda de nuestra amiga de la universidad, Cassie. Al principio, tendremos tres clientes al día y nos pedirán variaciones de las recetas que tenemos disponibles. A veces, pedirán cosas fuera de carta, como puede ser quitar un ingrediente o añadirle un sabor particular. 

Tendremos varias estaciones de cocina divididas según lo que se puede hacer con ellas. En dichas estaciones, habrá diferentes ingredientes (que al inicio son poquitos) que podremos añadir a nuestros platos. Hay varios minijuegos para ello, según la estación de comida en la que estemos, y podremos cortar, freír o hervir los ingredientes. En caso de equivocarnos preparando el pedido, podemos descartar los ingredientes que haya en el bol. Eso sí, perderemos el dinero del coste de cada ingrediente descartado, ¡andad con ojo!

Además de la cocina, tenemos también la barra del restaurante y el salón. En la barra del restaurante es donde tomaremos nota de los pedidos y serviremos la comida a los clientes. En función del tiempo que hayamos tardado en preparar el pedido y si hemos completado o no todos los requisitos que nos pedían, la clientela quedará más o menos satisfecha. Y, por supuesto, cuanto más felices, más propina nos darán. 

Imágenes reales de una noche en mi habitación

En el salón es donde, evidentemente, la gente se sentará a comer. Tanto el salón como la barra del bar pueden personalizarse con la compra de nuevas decoraciones y cambiando las paredes, mesas y suelos. Estas cosas se compran de dos formas: con dinero (duh) y con tickets. ¿Y cómo conseguimos los tickets? Pues me alegra que me hagáis esa pregunta. 

Los tickets son un premio que podemos conseguir en las refriegas, donde nos enfrentaremos con el resto de chefs de la ciudad para subir puestos en el ranking y llegar a tener el mejor restaurante. Al más puro estilo de concurso de cocina, tendremos un jurado muy quisquilloso que nos pedirá cocinar un plato con cosas muy especiales. En las refriegas, tendremos a nuestra disposición todos los ingredientes, hasta los que aún no tenemos en nuestro restaurante. Hay un medidor de aplausos que rellenará una barra y, cuando se complete, añadirá al contrincante que la complete corazones extra. ¿Quién gana la refriega? Pues el chef que consiga más corazones. A cambio, podemos aumentar la reputación de nuestro restaurante y también obtendremos tickets que nos ayuden a mejorar nuestro local. 

Eso sí, esta no es la única forma de conseguir tickets en KuloNiku, Bowl Up! En la tienda de Ume, nuestra vecina de local, podemos comprar cosas e intercambiar dinero por tickets. Tendremos un pequeño catálogo de objetos de decoración e ingredientes que cambia cada viernes. Si compramos más ingredientes, podemos crear nuevas recetas, y cambiar la decoración puede ayudarnos también a aumentar nuestros ingresos.

«No ha habido pérdidas humanas»… qué

Por suerte, no todo será trabajar en KuloNiku, Bowl Up! Cada noche, a la hora de cerrar, podemos interactuar con varios personajes que iremos conociendo. Cada uno tiene un nivel de amistad que puede ir aumentando según cómo nos comportemos en nuestras charlas y, además, podemos hacer quedadas en nuestros días libres. Cuando cierra el restaurante podemos elegir entre no hacer nada, participar en una refriega o quedar con gente y profundizar nuestras amistades. Queda totalmente a nuestra elección y, según elijamos, pasaremos automáticamente al día siguiente. 

Aunque no hay voces en KuloNiku, Bowl Up!, tenemos la oportunidad de jugar con el texto en diferentes idiomas. La versión a la que he podido acceder es en beta, pero la verdad que la traducción en castellano es algo rara. Además, no hay mucha variedad en la música entre los distintos ambientes y escenarios del videojuego, lo cual es un minipunto en contra. Eso sí, es adictivo cocinar los platos en las distintas variedades que nos piden los personajes. Se pasan los días volando con facilidad, y puedes pasar horas muertas haciendo feliz a la gente con el ramen

Os recomiendo darle una intentona al KuloNiku, Bowl Up! si sois de esas personas a las que les encantan los simuladores y siempre han soñado con dejarlo todo y abrir un restaurante. ¡A cocinar se ha dicho!

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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