¡Sígueme, sígueme!: 6362-9990
Análisis de Tides of Tomorrow
21/04/2026 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Una de las cosas que más disfruto al hablar de videojuegos con otras personas es ver cómo se plasma nuestra forma de ser en lo que hacemos en ellos. Explorar más o menos. Sacar todos los logros o no. Escoger unas opciones de diálogo u otras. Qué dificultad o género preferimos. Un largo etcétera. Y el por qué de todo ello. Es por esto que la premisa de Tides of Tomorrow me atrajo desde el primer momento. Una aventura que jugaríamos en solitario, pero siguiendo las decisiones de otra persona. Y, a la vez, creando un camino que afectaría a otras partidas. La etiqueta de “las elecciones importan” llevada a otro nivel. A fin de cuentas, no es lo mismo sembrar el caos en tu propia historia que dejar todo en llamas y que se apañe el resto.
Tides of Tomorrow nos traslada a un postapocalíptico mundo plasticpunk en el que nos presentarán como parte de los Tidewalker, un grupo de personas conectadas por un extraño poder. Esto significa que podremos ver las acciones de otros Tidewalker allá donde vayamos, aunque de uno en uno. Es decir, en cada lugar, seguiremos los pasos de una sola persona que haya estado previamente por allí. Y si bien los ciudadanos están al tanto de la existencia de los Tidewalkers, a menudo nos confundirán con quienes nos preceden. Para bien o para mal. A fin de cuentas, la gente está ocupada tratando de sobrevivir a la plastemia, una enfermedad provocada por la exposición continua a los microplásticos. Y las reservas de ozen, el medicamento que alivia sus síntomas, escasean. O eso defienden sus distribuidores, sean de fiar o no.
Nuestra llegada, o rescate según cómo se mire, supone un resquicio de esperanza para algunos personajes de nuestra aventura. Y un dolor para otros. Y es que, así como nuestras acciones tienen consecuencias, también existe una Profecía que parece involucrarnos de alguna manera. En cualquier caso, no somos inmunes a la plastemia y nuestro principal objetivo es conseguir algo de ozen para sobrevivir. Por suerte, no tardaremos en conocer a Nahe y Elya, que nos orientarán en nuestros primeros pasos, ofreciéndonos algo de contexto, ya que están.

Así será como entremos en contacto con nuestras visiones del resto de Tidewalkers, pero también como acabaremos involucrándonos en lo que ocurre en cada lugar. Sea por el bien común o en nuestro propio beneficio. Y es que no solo visitaremos con nuestra lancha diferentes lugares flotantes, sino que conoceremos a las diferentes facciones —Merodeadores, Recuperadores y Místicos— y sus motivaciones. En nuestra mano quedará a quién ayudamos, cómo lo hacemos y cuáles son nuestros rasgos más destacados entre cinco: Prohumanidad, Pronaturaleza, Preparacionista, Cooperante o Buscaproblemas. Algo que iremos viendo conforme tomemos ciertas decisiones, sea reparar una escalera con la chatarra que sirve como moneda del juego o robar el bote de donativos. Además, de elecciones importantes de la trama que quedarán reflejadas no solo en nuestra aventura sino también en la de quienes escojan seguir nuestros pasos.
¿Cómo? Iniciaremos nuestra partida creando a nuestro personaje, escogiendo si es hombre o mujer, con voz masculina o femenina y el color de su traje de Tidewalker. También decidiremos a quién seguir a través del sistema Story-Link, sabiendo sus rasgos distintivos y porcentaje de completación de la historia. Podremos escoger a alguien desconocido, seleccionar a una amistad de nuestra lista o introducir una semilla numérica. Tras completar el prólogo, se creará la nuestra —como ésta: 6362-9990— y podremos compartirla con otras personas. Esto significa que viviremos variaciones de la misma historia no solo según nuestras propias decisiones, sino según las que hayan tomado otras personas. Y así no solo desbloquear hasta 5 finales de Tides of Tomorrow, sino rejugar tanto como queramos para descubrir los cambios y matices que aporta cada aspecto.
Mientras exploramos los niveles, acotados, pero llenos de posibilidades, podremos utilizar nuestra visión, o Tides of Time, para ver qué hizo la persona a la que seguimos. Y ello a menudo nos dará una pista de cómo actuar, tanto si queremos repetir sus acciones como escoger otras y ver qué pasa. Así, por ejemplo, podemos seguir a una persona que sembró el caos y apagar sus fuegos o avivarlos. Esto se reflejará en nuestra semilla, aumentando la seguridad de un lugar o reduciendo la tensión del ambiente en momentos clave. Es decir, nos convertiremos en una especie de personaje no jugable de la partida de otra persona. Y, tras superar cada nivel y aventurarnos a la siguiente zona, podremos mantener la semilla a la que seguimos o escoger otra. A veces, incluso puede que nos adelantemos a quien seguíamos y debamos cambiar, aunque sea momentáneamente.

Otro aspecto que destaca de Tides of Tomorrow es su claro mensaje ecologista. Algo que expone sin eufemismos ni sutilezas a través de su historia, mostrando las consecuencias de un mundo inundado de plástico. También los escenarios, aunque de colores vivos, están repletos de basura, así como nuestros viajes en lancha. De hecho, cada vez que nos desplacemos, así como el contacto directo con el agua irremediablemente contaminada, supondrá un empeoramiento de la plastemia. Y si no contamos con suficiente ozen, podríamos llegar a morir. Sin embargo, este medicamento tiene un precio, aunque, por suerte, hallaremos chatarra de sobra si exploramos lo suficiente. De igual modo que se presentarán oportunidades de cederlo a alguien que pueda necesitarlo más.
Algo que sorprende durante nuestros paseos, al menos si nos paramos a observar realmente el entorno, es el contraste entre la contaminación y la belleza. Conforme la plastemia se abre paso por el cuerpo de las personas, estos van mostrando marcas coloridas. E incluso veremos cadáveres en forma de estatuas de plástico. Algunas incluso captando sus últimos momentos. Y a simple vista es algo precioso. Todo en Tides of Tomorrow lo es. También escenarios y banda sonora. Sin embargo, si nos paramos un segundo a procesar lo que estamos viendo, es horrible. La contaminación abriéndose paso por el mundo, robándole la vida. De forma tan dolorosa como experimentamos en nuestro propio personaje. Da que pensar, ¿eh?
A su vez, recorreremos los diferentes lugares y conoceremos a toda clase de personas, incluso leeremos documentos de lo más interesantes, pero no veremos señalamiento alguno. Y es que no se trata de culpables o responsables, sino de mostrar hacia dónde nos dirigimos. Cada cual que haga lo que considere con esa información. Además, la población humana que queda en el mundo reduce sus números por momentos y la principal preocupación es sobrevivir a la plastemia. No hay tiempo que perder. Y ahí es donde entra nuestra decisión de cambiar las cosas en una dirección u otra. O mantener las cosas exactamente como las dejó la persona a la que seguimos.

Cabe decir que podemos jugar tanto con ratón y teclado como con mando. Y si bien las voces están solamente en inglés, está traducido a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, con sumo cuidado. Y con los equipos al cargo debidamente acreditados. También me parece importante advertir a quienes sufren de ecoansiedad de que se asomen con cierta precaución. El juego equilibra a la perfección su mensaje ecológico con una trama centrada en sobrevivir a la plastemia, llena de momentos de tensión, acción y espacio para el humor y la ternura. Pero atravesaremos escenarios que pueden resultar inquietantes para quienes la contaminación y el cúmulo de basura, especialmente en el océano, resulte especialmente sensible. Y puede generar cierta disonancia ver un mundo postapocalíptico todavía tan contaminado y a la vez tan colorido y bello.
Tides of Tomorrow lleva aquello de “las elecciones importan” a otro nivel, a través de la conexión entre Tidewalkers. Experimentaremos en nuestra partida las consecuencias de las decisiones de otras personas, así como dejaremos huella en otras. Para bien o para mal. Y es que si algo queda claro en esta aventura es que nuestras acciones no pasan desapercibidas nunca. Llámalo efecto mariposa, llámalo vivir en sociedad.
Sea como sea, se trata de un título que ofrece una idea original, plasmada a través de una mecánica que funciona a las mil maravillas. Nos invitará a explorar todas las opciones, seguir otras semillas, del mismo modo que nos pondrá en situaciones complejas que nos dejarán dudando incluso tras cerrar el juego. Y nos llevaremos debates a nuestra realidad que si bien no son sencillos, deben ponerse sobre la mesa. A fin de cuentas, ¿de dónde ha salido todo ese plástico?
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

