Eclipse y Outer Wilds
04/10/2026 | Darkor_LF | No hay comentarios
Fui de esas personas que pudo ver el pasado eclipse total de sol en España, el primero del trío de eclipses que recorrerá la península entre 2026 y 2028. Me desplacé a una zona del 100% en medio del campo y fue un momento extraño. Al ser al ocaso, se producía el alargamiento habitual de las sombras, pero las luces no eran las de un atardecer normal. No había esos tonos naranjas a los que estamos acostumbrados, sino una oscuridad que no llegaba a ser absoluta. Es complicado resumir el cúmulo de eventos y sensaciones que viví durante esa hora larga desde que empezó hasta que se produjo la ocultación total del sol. Ese fue un momento único. En el grupo con el que estaba hubo gritos de entusiasmo ante el espectáculo que estábamos viendo. Un conjunto muy específico de circunstancias (personales y cósmicas) que nos había conducido a ese momento y lugar. Si hay algo que puedo destacar es saber que estaba viendo algo único y difícilmente repetible. Citando la frase de una columna: el olvidado asombro de estar vivos.
Más tarde, en las redes sociales, vi una extraña comunión entre quienes vimos este eclipse. La idea de haber visto algo extremadamente bello y raro. Un fenómeno que había sucedido antes, estaba sucediendo y volvería a suceder. Llegar a la conclusión de que «no es de extrañar que se fundaran religiones en torno a esto» como leí por ahí. Agradecer el privilegio de haber asistido a ese evento cósmico. De haberlo vivido. Soy muy reiterativa, pero en estos momentos el lenguaje y las palabras me resultan insuficientes y torpes para describir todo lo que experimenté. Quizá por eso a muchas personas se nos vino a la mente lo mismo: la canción de inicio de Outer Wilds.
Outer Wilds (no confundir con The Outer Worlds) es un caso extraño para mí. Es un juego que no he llegado a completar nunca, pero me siento satisfecha con él, como si lo hubiera hecho. Y es un título que menciono cada vez que quiero describir que es el sentido de la maravilla (del término inglés sense of wonder). Por si no lo conocéis o ya lo habéis olvidado entre el porrón de juegos que sale cada día, Outer Wilds es un roguelike que tiene ciclos exactos de 22 minutos. El tiempo desde que nos despertamos y el sol estalla en una supernova. Cada ciclo nos permite explorar a nuestro antojo el pequeño sistema solar en el que vivimos, ya sea con nuestra nave, o a pie. O podemos no hacer nada y sólo contemplar el cielo nocturno. Eso, por supuesto, si no morimos, pues los controles de la nave son complicados (por decirlo suavemente).

Cuando digo que no he terminado Outer Wilds, pero una parte de mi lo considera así es porque conseguí aterrizar en los Gemelos, un sistema binario de planetas, muy pequeños y cercanos al sol. Como os podéis imaginar, lo más común es desviarse un poco y que la fuerza gravitatoria del astro nos atrape, caigamos a su superficie, combustionemos y empecemos un nuevo bucle. Me llevó muchos intentos conseguir posarme en uno de estos planetas y lo considero el tope de mi experiencia, como haber derrotado al jefe final. Así que, en cuanto conseguí posar la nave, salí para explorar todo lo posible, pues no sabía cuándo podría volver.
Los Gemelos, como he dicho, es un sistema binario de planetas, muy cercanos entre sí, por lo que se producen fenómenos gravitatorios extraños en su entorno. Como con el eclipse, el describir algunos se queda corto comparado con poder experimentarlos. El ciclo de 22 minutos que he comentado antes es estricto y de reloj (salvo que mueras). Pararse a mirar algo es perder unos segundos valiosos para la exploración. Aun sabiendo eso, cuando contemplé cómo la arena de uno de los Gemelos caía de vuelta al cuerpo que estaba, no pude evitar parar y contemplar el espectáculo.
Porque eso es lo que Outer Wilds sabe transmitir a la perfección, el hacerte partícipe de un fenómeno extraño de la naturaleza, contemplar la maravilla y hacerte sentir especial por poder observarlo. Que te vuelvas consciente de que ha habido una serie de casualidades personales y cósmicas que te han conducido a ese momento. Y, como ya dije en otra ocasión, lo hace constantemente, en cada mundo. El llegar a Abismo del Gigante y contemplar los tornados que giran por el planeta. Correr por Hondonada Frágil mientras se desintegra y descubrir cosas que no esperabas.
Outer Wilds es un juego que da igual lo alerta que vayas, siempre sabe sorprenderte de alguna forma y hacerte partícipe de la maravilla. No eres un sujeto pasivo, sino que tu propia curiosidad y habilidad te ha permitido presenciarlo. Y este sistema solar no deja de ser como el nuestro con la diferencia de que aquí no conocemos a fondo todos los secretos del universo. Y, al igual que ver el eclipse total, da igual lo que leas e investigues sobre el papel sobre estos fenómenos y secretos, no es hasta que los vives que te golpean y te dejan sin aliento.

Este juego acude de vez en cuando a mi mente, sobre todo cuando la gente habla de exploración espacial, porque es el vivo ejemplo de lo que nos impulsa a subir a los cielos. O a quedarnos abajo observándolos, a la espera del próximo eclipse. Es una alabanza a la belleza, a lo oculto, a la curiosidad. El querer ir un poco más allá, en una de las cosas que nos hace ser humanos: querer conocer por qué suceden las cosas y poder repetirlo y vivirlo. Y disfrutarlo.
Es difícil describir qué es el sentido de la maravilla, pues es demasiado visceral como para poder expresarlo con palabras. El contemplar en éxtasis cómo es de noche sin ser de noche. El cómo el viento ha parado, los pájaros se han callado. El ver el sol sin que te dañe*. El no ser capaz de expresarlo con palabras, porque a veces no se puede describir la belleza. Palabras que también se me quedan cortas para explicar Outer Wilds. El mismo juego es el sentido de la maravilla más puro, algo que nos recuerda que estar vivos es algo más. Algo que es precioso, maravilloso, único e irrepetible. Un cúmulo de circunstancias, personales y cósmicas que nos permiten vivir estos momentos. El simple hecho de estar vivos en este aquí y este ahora, rodeados de la belleza del universo.
*Sólo durante el ocultamiento total 100%, si hay un poquito de sol, se ve con gafas homologadas y no mucho tiempo seguido.
Las fotos del eclipse han sido extraídas de la página web de la ESA: https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/A_look_back_at_the_2026_total_solar_eclipse
Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.
Etiquetas: Eclipse solar, outer wilds, sentido de la maravilla

