Hoy les vengo a hablar sobre un juego que ha dado mucho que hablar a lo largo del año y que hace aproximadamente un mes sacó finalmente su edición física en PC, XBOX y PS4. Y este juego no es nada menos que el Rocket League.

A grandes rasgos, el título nos ofrece partidos de fútbol, hockey o baloncesto sobre ruedas y sin normas. Nos encontraremos en un escenario cerrado donde no contarán faltas, fueras de juego o cualquier otro tipo de penalizaciones conocidas en el deporte. La única regla es marcar más goles que el rival en los 5 minutos que dura el encuentro (si es que quieres ganar, claro).

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Un partido cualquiera en 3vs3, el modo principal del juego.

Para lograrlo, los coches tienen la capacidad de acelerar (utilizando “turbos” que recogeremos por el terreno de juego), saltar e incluso volar si se combinan bien ambas habilidades.

Con estas simples herramientas, Psyonix nos presenta un videojuego que nos permite disfrutar durante horas en compañía de nuestros amigos. Y sí, digo amigos porque Rocket League es un juego diseñado principalmente para el modo multijugador. Las partidas offline se tornarán sencillas y aburridas en cuanto se profundice un poco en el juego.

Dentro de los modos a los que podremos jugar se encuentran 1vs1, 2vs2, 3vs3 y 4vs4 en fútbol, 2vs2 en baloncesto, 3vs3 en hockey (modo “Día Nevado”) y 3vs3 en los escenarios Neo Tokyo, que, excepto por la portería, no se asemejan al de ningún deporte conocido.

El fútbol 3vs3 es el modo por excelencia del título, siendo el que más jugadores alberga y el que da lugar a más jugadas de estrategia, siendo la formación más común la de un portero y dos delanteros. En el caso de los partidos 4vs4, que podría pensarse que favorecerían más la cooperatividad, al final lo único que hay es excesivo caos en el campo, se notan mucho los 8 coches sobre el terreno de juego.

Luego está el baloncesto, para muchos el más difícil, pues debes elevar la pelota para encestarla y requiere un gran manejo de los saltos y la capacidad de “volar” (No es exactamente volar, sino una combinación de saltos y turbos para poder mantenerse y maniobrar minimamente en el aire).

A mí personalmente el modo que más me gusta es el de hockey. En lugar de la pelota nos encontramos con un disco que apenas bota y se desliza pegado al suelo y las paredes, mucho menos caótico que los infinitos botes de la pelota en los demás modos.

En cuanto a la personalización del coche, se ofrecen muchas opciones para para ello, que se van desbloqueando a medida que se juega. Podremos cambiar el tipo de chasis y el color de este, además de colocarle una antena trasera (con banderas de países, equipos, videojuegos o simples objetos graciosos), algún elemento decorativo en la parte superior y seleccionar el tipo de estela que dejaremos al utilizar el turbo. Se pueden también desbloquear pagando cierto tipo de decoraciones y chasis especiales, como el famoso DeLorean o el Batmovil.

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Mi coche, muy British.

Como ven se trata de un juego simple, sin contextualización ninguna o historia compleja que seguir. Puro entretenimiento, a un ritmo frenético y muy divertido pensado para pasar tiempo con amigos. Si hubiese que ponerle una pega sería su modo offline, pues, como dije antes, jugando solo el juego se vuelve monótono en seguida.

Dicho esto, lo recomiendo a todo el que busque partidas cortas, intensas y divertidas para jugar en compañía. No hay tarde que tenga libre que no eche un par.