Si hay algo que siempre me ha fascinado de los videojuegos es la manera que tienen de contar historias. Más allá de la diversión, de unos bonitos gráficos o del desafío personal que nos suponen, está el mensaje, aquello que se nos hace llegar casi sin que nos demos cuenta. La narrativa en los videojuegos es un tema que me fascina y que daría para un artículo bien extenso, un artículo en el que me vería en la obligación de mencionar el juego del que vengo a hablaros hoy.

Everybody’s Gone to the Rapture” (EGTTR), lanzado en 2015 por la compañía independiente “The Chinese Room” para PS4 y PC, nos deja claro desde el principio que no se trata de un videojuego al uso. Nuestro papel como protagonistas es muy pasivo. Podemos movernos e interactuar con algunos objetos, pero nada más. A priori esto no es nada llamativo, pero responde a un motivo, el de la manera en que EGTTR quiere que vivamos la historia que va a contarnos.

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Comenzamos sin preámbulos narrativos ni la menor idea de qué es lo que vamos a encontrar, simplemente aparecemos en una carretera desde la que tenemos, dicho sea de paso, unas vistas impresionantes. Se oye un mensaje numérico que se repite una y otra vez, damos media vuelta para ver de dónde procede y comenzamos a seguirlo. Y así, sin más, damos los primeros pasos de un viaje que tardaremos en olvidar.
No quiero revelar mucho de la trama porque creo que eso mermaría bastante la experiencia jugable, pero sí hablaré de algunos elementos del juego.

El escenario que se nos presenta es un pequeño pueblo inglés, un rincón idílico donde se respira paz y completo silencio. Nos damos cuenta de que las calles están vacías, las puertas de algunas casas, abiertas. Hay coches en mitad de las calles, ceniceros en los que todavía quedan colillas encendidas, como si una hora antes todo el mundo hubiera echado a correr para alejarse de allí. Hay mensajes de radio que llaman nuestra atención, y unas extrañas luces que nos guiarán a través del pueblo para que éste nos cuente su historia.
El jugador aquí es un mero espectador, pero os aseguro que la magia de jugar a EGTTR no es peor por ello, todo lo contrario. Si sois, no obstante, de los que preferís la acción continua y os aburrís en cuanto los personajes cruzan dos líneas de diálogo, entonces puede que este juego no sea para vosotros. Aun así yo os instaría a que le dieseis una oportunidad.

¿Queréis saber por qué?

Ambientación.
Desde el primer minuto EGTTR destaca por su belleza. Vegetación abundante, casas de cuento y una iluminación magistral que ayuda a transmitir lo que el juego necesita en cada momento; el día y la noche, el cielo soleado de la mañana, violeta de la tarde, nublado, lluvioso… Todo ello enriquece muchísimo la atmósfera de un juego tan bonito estéticamente que a veces necesitaremos dedicar un momento a apreciar los colores y los paisajes.
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Apartado sonoro.
La ambientación de EGTTR no sería nada sin su BSO. Impresionante de principio a fin, se coordina con cada nueva zona que vamos descubriendo, amoldándose a las escenas y a los momentos que vivimos en el juego, y da al conjunto una emoción que en más de una ocasión hizo que se me cogiera un nudo en la garganta (y que se me saltasen las lágrimas, pero no se lo digáis a nadie que tengo una imagen que mantener).
El doblaje en castellano es de una excelente calidad, lo cual es un punto a su favor para aquellos que no sean muy asiduos a la lengua de Shakespeare.

Temas que trata.
La soledad y la pérdida son los dos temas centrales en EGTTR. Pocas veces en un juego he visto retratada tan bien la necesidad de contacto, de comunicación, y el dolor que supone no tenerlo, estar aislado, completamente solo incluso cuando otras personas te rodean. A medida que vayamos descubriendo lo que sucedió en el pueblo también iremos conociendo a sus habitantes, sus deseos, sus miedos, cómo cada uno de ellos afrontó la situación que se les vino encima. A todos ellos les veremos, pero no como estáis pensando. Nunca vemos sus caras ni el aspecto que tienen, y aun así llegamos a conocerles, a comprenderles, a implicarnos en lo que vivieron y a querer saber el cómo y el porqué.
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Puede que “Everybody’s gone to the Rapture” no sea un juego para todo el mundo, pero sí creo que todo el mundo debería darle una oportunidad. Yo lo hice y viví una experiencia que recordaré siempre, porque esa es otra de sus virtudes: si consigue hacer que te sumerjas de verdad en él, te atrapa y te implica tanto emocionalmente que cuando lo acabas te sientes extraño, con un pequeño vacío dentro.

Si tenéis la oportunidad, jugadlo. Merece muchísimo la pena.