God of War

Kratos y su segunda oportunidad para ser padre

Kratos y su segunda oportunidad para ser padre

Kratos es uno de los padres más memorables de los videojuegos, pese a que no te destaque por sus valores familiares. No obstante, en esta última entrega de God of War el Fantasma de Esparta vivirá una segunda oportunidad para educar a un retoño. ¿Qué podemos esperar de este nuevo título, que supone un nuevo comienzo para el dios de la guerra?

El pasado 8 de marzo Sony presentó el nuevo God of War y Todas Gamers fuimos invitadas. Moi acudió en calidad de Reportera Dicharachera para traeros este reportaje sobre qué podemos esperar de este nuevo despertar de Kratos.

El renacimiento de Kratos

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Puede parecer un abraza-árboles, pero una vez lo juegas esta imagen tiene sentido

La epopeya de Kratos es una tragedia griega hecha videojuego. No sólo son las aventuras de un señor hipermusculado que mata dioses en un recorrido por el panteón helénico; jugamos la historia de Kratos, narrada según las premisas de la tragedia clásica. Un héroe, fiel servidor de los dioses, se ve traicionado por ellos y desciende a un fatídico destino en el que sólo aguarda la demencia. En este caso, Kratos, fiero general espartano, suplica a Ares que, si le confiere fuerza para derrotar a sus enemigos, le entrega su vida. En la cultura griega, las peticiones que realiza un mortal a un dios deben ser literales, sin dar pie a ambigüedades y, en este caso, Ares tomó la promesa de Kratos a su modo: lo convirtió en una máquina de matar cuya violencia cayó sobre su esposa y su hija. Marcado por este homicidio, Kratos se lanza en una venganza contra los dioses, cargada de ruido, furia y sangre, envuelta en un universo helénico con un giro mucho más oscuro. El periplo de Kratos, por supuesto, no tiene final feliz. En cada nueva entrega veíamos a un espartano mucho más consumido por el odio y la demencia, incapaz de redimir su alma.

El 20 de abril llega God of War a PlayStation 4. Podría haberse llamado God of War 4, pero no es así. En palabras del propio Cory Barlog, director creativo de Santa Monica Studio, anfitrión durante la presentación del juego, esta decisión fue tomada “para quedarse con la gente estúpida de Internet”. No es un reinicio de la saga, aunque sí un renacimiento de Kratos. El héroe comienza una nueva vida, con una nueva familia y en un mundo totalmente alejado de Grecia. “Queremos que el juego atraiga no sólo a los jugadores de la saga original, sino a nuevos jugadores que no se echen hacia atrás creyendo que están empezando una serie por el quinto capítulo. Por supuesto, habrá guiños a los juegos originales, pero deseamos eliminar la posible jerarquía entre los seguidores habituales de la saga y los nuevos”.

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Irte con tu padre de caza, todo un clásico de las actividades del Día del Padre

Este nuevo Kratos es una clara evolución del anterior. Su físico es diferente; más envejecido, con una frondosa barba y un color de piel tostado, previo al de impregnarse con las cenizas de su esposa y su hija asesinadas. En su personalidad algo ha cambiado. Su mirada continúa siendo dura, aunque más serena. Y su carácter también es más sosegado. Cory Barlog explica cuál es la diferencia básica: “Kratos tiene un demonio dentro, una violencia explosiva que dejaba salir libremente en las anteriores entregas. En ésta, Kratos es consciente de este mal, y lucha por contenerlo y dominarlo”.

Durante las primeras tres horas de juego, nos adentramos en un God of War distinto a los anteriores, pero con una esencia intacta. En unas lomas heladas, con una vegetación tímida aunque hermosa, Kratos se dispone junto con su hijo Atreus a rendir honores fúnebres a una mujer (¿esposa del espartano?) fallecida. No vemos su rostro, pero la iremos conociendo por los comentarios del niño y su padre. Tras esto, sentimos de nuevo el dolor de Kratos, alguien que ha vivido demasiadas penurias y pérdidas, y lo percibimos tanto en su mirada apagada, como en su voz apesadumbrada y taciturna, como en su forma de relacionarse con el pequeño Atreus. Ahora el niño es lo único que le queda, y deberá encargarse de su crianza que, durante el juego, se manifiesta en hacer que el muchacho se valga por sí mismo, es decir, aprenda a cazar y defenderse en combate. Por supuesto, el niño no estará, al principio, a la altura de las expectativas de su padre, lo cual creará un conflicto entre ambos. Kratos tratará de ser paciente, pero se verá desorientado a la hora de ofrecer comprensión y apoyo al muchacho, y es que sabemos que no es un hombre acostumbrado al cariño, y que nunca ha aprendido a mostrar sus sentimientos. La gélida relación entre el hombre y el muchacho se verá en el trato cotidiano entre ellos: Atreus llamará “señor” a su padre muchas veces, y éste le responderá otras tantas con frialdad, pese a que veremos en otros momentos cómo se preocupa por su bienestar, sin hacer grandes demostraciones afectivas. Con esto, vemos que hemos pasado de una oda a la hipermasculinidad a un personaje más humano y en el que se manifiesta, con ojo crítico, las consecuencias emocionales —y negativas— de ser un dios de la guerra hecho humano.

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Palmas, palmitas

Un hack and slash más complejo

El sistema de juego refleja el giro de God of War. Al hack and slash de las entregas anteriores, en la que la descarga de adrenalina era la clave, se le añade un componente estratégico: Deberemos estudiar el comportamiento de muchos enemigos para anticiparnos a sus ataques y diseñar la mejor ofensiva, en la que entrarán en juego tanto Kratos como su hijo.

Dispondremos de un hacha mágica con poderes congelantes, que además de blandir podemos lanzar y recuperar como si fuera un boomerang. Para rivales resistentes al hielo, deberemos recurrir a nuestros puños, más veloces que las armas. Atreus, por su lado, podrá disparar flechas que aturdirán y distraerán a los enemigos, con lo cual podemos diseñar una buena estrategia de equipo. Nuestros oponentes tendrán una barra de aturdimiento y, al completarla, podremos ejecutarlos con la creatividad sádica que caracteriza todo God of War.

Asimismo, se incorporan conceptos muy básicos de RPG; acumularemos experiencia con victorias y misiones principales y secundarias —estas últimas se basarán en derrotar grupos de enemigos y coleccionar objetos determinados— que se traducirán en subidas de nivel. Nuestros enemigos tendrán su propio nivel, y el desafiar a un rival con mayor experiencia que nosotros traerá consecuencias.

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A nivel gráfico, el nuevo God of War es todo un despliegue de calidad preciosista

Los ataques básicos serán el rápido (R1) y el contundente (R2). Bloquearemos con nuestro escudo pulsando L1 y esquivaremos las ofensivas pulsando dos veces X para rodar por el suelo. A lo largo de la aventura aprenderemos más combos y recolectaremos runas con las que mejoraremos nuestras armas y habilidades en un árbol de personaje.

Cuando completemos una serie de combos, rellenaremos la barra de ira, con la que Kratos entrará en un frenesí que dotará de fuerza extra a sus ataques. Los orbes verdes, con los que regenerábamos salud, se convierten en piedras del mismo color que pisaremos para sentir sus efectos paliativos. Los icónicos orbes rojos se convierten en runas, con las cuales podremos mejorar nuestras armas y aprender nuevos ataques.

En nuestro recorrido se mantendrá la norma no escrita de que los caminos alternativos llevan a cofres suculentos. Su contenido será plata, con la que compraremos runas; tesoros que podemos coleccionar y cuya función no he podido descifrar en las dos primeras horas de juego; y reliquias que, al coleccionar tres de su misma especie, nos aumentarán la capacidad de salud e ira, al igual que en la saga clásica. Por otro lado, si nos demoramos en el camino, Atreus nos vendrá a buscar.

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La iluminación será una gran protagonista de los gráficos y del tono ominoso de God of War

Del mundo helénico al vikingo

Si hemos seguido la historia de Kratos, sabremos que no le quedan dioses griegos a los que matar. El derramamientod de sangre divina, no obstante, no ha logrado apaciguar su venganza y ahora vemos al espartano que trata de iniciar una nueva vida en tierras nórdicas. El período escogido como la inspiración de este título, en palabras de Cory Barlog, es la premigración vikinga, de la cual hay poca documentación, pero abre muchas puertas a la creatividad. La cultura escandinava impregnará todo el trasfondo del juego y sus admiradores hallarán múltiples referencias. Atreus hará las veces de enciclopedia, y explicará a su padre —y al jugador— leyendas y conceptos de su cultura. Asimismo, dispondremos de un bestiario y un diario en el que, con la voz infantil del niño, leeremos nueva información que nos hará comprender la riqueza del juego.

Con un apartado gráfico que no escatima en detalles y texturas, y una banda sonora ominosa con base coral que acompañará al carácter épico de la aventura, el espíritu de God of War se mantiene vivo. Esto incluye la violencia explícita del título y es que Kratos, aunque más sensato, lucirá su crueldad creativa a la hora de ejecutar a sus enemigos. No obstante, parece que la violencia será explorada desde una perspectiva más reflexiva; Atreus mostrará arranques de ira que le llevarán cerca de la monstruosidad, y despertará la preocupación de un padre que no desea que su hijo se convierta en lo que él quiere dejar atrás. ¿Puede que esta vez Kratos se redima como padre?

 

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Feliz Día del Padre con uno de los progenitores más huraños pero más amados por los jugadores

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