No, esto no se ha vuelto de pronto un blog sobre crítica literaria, estamos ante un juego indie creado por Baroque Decay Games (estudio medio español, medio francés) para PC, Mac y Linux.

Partiendo de uno de mis tópicos favoritos del RPG en el que un niño abandona el hogar materno para embarcarse en un periplo lleno de aventuras, El Conde Lucanor se nos desvela como una historia en la que nada es lo que parece y en la que hay que tener cuidado con lo que se desea, pues se puede cumplir.

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El Conde Lucanor cuenta con un hub central semejante a Demon’s Souls, donde interactuaremos con distintos NPC, podremos comprar distintos objetos y guardar la partida. Todo con una estética inspirada en los juegos japoneses de 16 bits, bastante cuchi pero que logra ser realmente siniestra y macabra cuando se lo propone. Mención especial merece su uso de la luz, no solo para crear ambiente y un interesante acabado artístico, sino como mecánica propia del survival horror. Ya que durante la aventura estaremos casi todo el tiempo a oscuras y tendremos que ir colocando velas para ver a los enemigos antes que estos nos vean a nosotros. A medida que vamos resolviendo puzzles y consiguiendo objetivos, irán apareciendo nuevos eventos y personajes y las reglas del juego irán cambiando, haciendo que nunca nos sintamos cómodos del todo.

bachEn la banda sonora nos encontraremos temas poco conocidos de Bach en 8 bits, (lo cual me pareció una genialidad) mientras que los sonidos de ambiente complementan perfectamente la sensación de miedo a lo que no podemos ver.

Como apunte, os recomiendo que intentéis conseguir los logros, porque si no os hacen descubrir cosas nuevas de la trama, sin duda os sacarán una carcajada.

En definitiva, El Conde Lucanor es un juego redondo y divertido (aunque reconozco que algún nivel se me atragantó un poco). Es corto y se puede jugar de una vez, pero teniendo en cuenta que prácticamente cualquier decisión cuenta, hay varios finales y zonas opcionales, el propio juego nos invita a rejugarlo y exprimir hasta el último de los secretos que esconde el Conde en su mansión.

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