El famoso juego de Bethesda dio a luz una remasterización hace casi seis meses. Sabemos que ha pasado un tiempo (nunca dijimos que fuésemos rápidas) pero aquí tenéis los puntos buenos y malos que tiene este juego de rol de mundo abierto. Un título que consiguió conquistar hace años el corazón de muchas y muchos. Después de tanto tiempo.
¿Seguimos sintiendo y pensando lo mismo? 

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A FAVOR

  • El mundo es increíble. Un espacio enorme con gran variedad de secretos por descubrir. Cientos de misiones secundarias que (cierta y afortunadamente) consiguen descentrar nuestra atención de la tarea principal: vampiros, trols, magos, bandidos, animales… Multitud de criaturas nos esperan. La belleza de su música y paisajes son una auténtica maravilla.
  • Las habilidades aumentan en función de si las usas o no.
    Parece algo lógico pero cuántos juegos permiten subir inteligencia o destreza sin hacer uso de éstas. En Skyrim, mejoras si potencias esa actividad. Ni más, ni menos. Ejemplo redundante (por si no ha quedado suficientemente claro): conseguirás ser maestro en cerrajería si abres muchas cerraduras.
  • Puedes adoptar niños, comprar objetos, comprar una casa… No sé si es culpa de los Sims pero adoro (y sé que no soy la única) labrar mi propia vida dentro del juego. Quizás es ñoñería pero… ¿Quién no querría tener una mansión cerca de Soledad o en la fría Invernalia? Y una cuña de queso eidar para cenar, por favor.
  • Puedes crear tu propio personaje. Y ya sabéis lo importante que es contar con esta opción a la hora de empatizar, y sobre todo para visibilizar a la mujer en el espacio de los videojuegos. Las misiones secundarias están repletas de hombres pero es fácil encontrar guerreras o guerreros en cualquiera caverna. Un puntazo.
  • Muchas horas de juegos disponibles. Es difícil pasar tiempo en balde. Siempre hay mucho que hacer en este vasto mundo. La experiencia es completa, enriquecedora, y sin duda atrayente.

EN CONTRA

  • El sistema de combate es pésimo (sí, pésimo; lo único que hacemos es aporrear botones, y éstos son sólo dos). Y si vas equipado con una espada y magia todo está hecho. Consejo: si eres una jugadora o jugador en busca de retos, lo mejor es que crees una build (a priori) no tan facilona como un guerrero. Eso y subir la dificultad mejoran la experiencia.
  • Muchas subtramas y decisiones, sí. ¿Realmente alguna afecta a cómo se desarrolla la historia? Yo creo que no. Lo mismo puedes ser de los capas de la tormenta que un adepto religioso. Cambiar de bando es sencillo y está genial a la hora de conseguir trofeos, pero minimiza la experiencia como jugador. Realmente no siento que sea responsable de mis decisiones. El carácter de mi personaje no está definido, y por tanto no empatizo con él.
  • La versión está remasterizada pero sigue plagada de bugs. Para ser sinceros el juego (a nivel técnico) ha envejecido mal. También creo que todos sabemos que estos de Bethesda son un poco chapuceros. ¿Habéis leído eso o era un murmullo inusitado?
  • La historia funciona (a todas y todos nos encantan los dragones) pero hemos visto el cuentito cincuenta mil veces. Tampoco trae nada bueno o excesivamente original.  Eso sí, la formula funciona y no pasa de moda.

Skyrim es un juego estupendo pero seamos francos: ha afrontado mal el paso del tiempo. Eso y el sistema de combate son sus mayores defectos. Sin duda consiguen empañar los buenos rasgos de su mundo abierto colosal, trepidante y relajante. Agradará más  a los amantes de dragones y mazmorras que al público en general.  En mi opinión, el premiado The Witcher 3 ha robado su puesto con creces y ofrece una experiencia parecida pero mejorada.

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Después de jugar esta versión remasterizada durante varios meses, no he podido evitar pensar todas estas cosas (los  defectos que tiene). Recapacité sobre qué sentí la primera vez, y no pude evitar ver el mismo juego con diferentes ojos.  A veces la nostalgia es mala y nos hace deformar el recuerdo. Una lección lógica que puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida.

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