Tengo un buen amigo cuyo género favorito son los juegos de lucha, tanto que compra todos los que puede, y un día llegó con uno del que ni había escuchado hablar ni leído; se llamaba Rumble Roses, y era un juego para la PS2.

Rumble Roses es un juego de lucha libre femenina, y básicamente el más sexualizado que había jugado hasta entonces: todos los personajes eran mujeres, todas con poca ropa y, en cuanto hacías un agarre, la cámara iba directamente a las tetas o al culo. Al menos hasta que aprendí un poco sobre el trasfondo de este género.

Cualquiera que juegue por primera vez a este juego verá, como ya he dicho, una serie de féminas cada cual con menos ropa dándose de hostias en un ring pero que, si continúa jugando, y es fan de este deporte, verá que este juego es mucho más que chicas semidesnudas. El estilo de juego es simple, sin combinaciones complicadas, apto para novatos y profesionales, con movimientos sacados directamente de luchadores grabados con captura de movimientos, y un sistema de daños diferente a los que hubiera conocido en cualquier otro juego: atacabas a una parte del cuerpo, solo esa sufría daño y, si llegaba al 100%, perdías por estar inutilizada. Interesante, ¿verdad? Al menos no se tocan la espalda cuando les pegas en la cabeza como en el Tekken.

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Mirad cómo le rompe el cuello (imagen tomada de RR wiki)

La cosa es que, al no estar familiarizada con la lucha libre, me dio por preguntar, y resulta que existe un tipo llamado joshi puroresu, lucha libre femenina japonesa, en la que se basa este juego. Y, dando vueltas por ahí, descubrí que es básicamente lo mismo (mujeres dándose de hostias a lo bestia en trajes llamativos) pero con el extra de fanservice que, por desgracia, parece que no puede faltar.

El juego en sí me gustó desde el primer momento. No sé si lo he dicho alguna vez, pero los juegos de este estilo me aburren tras un par de peleas, a no ser que tenga un modo historia que pueda pasarme como otro juego cualquiera, y este resultó tener una que, aunque no muy desarrollada, al menos era algo: concurso de lucha libre para féminas es creado con un jugoso premio en metálico para la ganadora; chicas que desean fama, dinero, u otras cosas más personales se apuntan; científica loca quiere féminas fuertes para usar su ADN y cuerpos para crear súper guerreras y venderlas como armas (creo que esto es nuevo, normalmente eran súper machos). Además, tras pasarte el modo historia, cada una se convertía en la versión opuesta de lo que había sido y esta poseía una nueva historia (llamadas baby face las “buenas” y heels las “malas”, excepto la científica loca, que tiene la versión mala y muy mala). Nada del otro mundo, pero al menos le daba chicha.

Pero que tuviera historia no fue lo que realmente me llamó la atención, sino que, justamente, el juego tenía todo lo que a mí me gustaba en un solo lugar: una buena banda sonora y chicas monas, finas y elegantes metiendo hostias como panes. Sí, lo admito, me gustan las chicas monas con poca ropa metiendo hostias y que nadie pueda chistarles. Sí, me gusta ver a Nina Williams clavando tacones en la entrepierna;  sí, me gusta Poison repartiendo leña en “high heels”; sí, me gusta Bayonetta invocando demonios; no, no me gusta Ivy en bikini (¡por todos los dioses, que son luchas con espada!).

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Fan de la mega cobra: el tatu del pecho es el símbolo de ” versión mala”. Imagen tomada del Artbook.

Siguiendo con el tema, y hablando de la banda sonora, esta es amplia debido a que, aparte de la música de cada pantalla y la de selección, cada chica y su versión contraria poseen un tema propio. De entre estas, me sorprendió que el tema principal de una de ellas fuera la canción de “Yankee Rose” de David Lee Roth o la bien conocida canción de los jugadores de DDR “Look to the Sky”. Más tarde descubrí que uno de los compositores había trabajado para ese juego. Además, fue una gran sorpresa descubrir que una de las canciones, “Have Some Fun”, pertenecía a un grupo de punk español desconocido para mí entonces, llamada Killer Barbys. También cabe destacar las versiones en inglés de otras canciones en japonés en el original, por suerte cantadas por la misma cantante con un acento más que decente.

De este juego también amo las coreografías de las intros❤

Para acabar, me gustaría hablar de lo último y más llamativo: los modelitos. Algunos cursis, otros tan elaborados que puedes ver hasta las filigranas, ninguno pasará desapercibido y son material cosplay 100%, sobre todo si te fijas en las versiones Superstar que aparecieron con el segundo juego.

Por último, quiero añadir que mi buen amigo sabe lo que me gusta y, en su viaje a Japón, me trajo una figurita de mi chica favorita.

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EXTRAS: Link a lista de reproducción a vídeos introductorios y link a tag teams // Link a OSTs: RR y RRXX

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