Hoy os traigo unas recomendaciones variadas de juegos de tablet con los que entretenerse en las largas noches invernales. ¡Al turrón!

Viridi 

El juego no puede ser más sencillo. Literalmente, si fuera más sencillo sería sólo mirar una pantalla.

Escoges un tiesto, escoges semillas, y día tras día vas cuidando tus plantas. Fin de la mecánica.  Las plantas crecen solas, lo único que tienes que hacer es regar de vez en cuando y quitar las malas hierbas. A pesar de que podría parecer una absoluta pérdida de tiempo, encuentro que la música y la estética del juego lo convierten en una actividad muy relajante a la que dedicarle cinco minutos de tu vida. Y el caracol que da vueltas por el borde del tiesto es adorable.

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Lo que hacía tu abuela en la galería, ahora en tu tablet

 

Little Alchemy 

Jugar a los alquimistas nunca fue tan fácil  —y sin riesgos de explotar—. Te te dan unos elementos iniciales y tienes que irlos combinando para conseguir otros nuevos. Esto que en un principio parece solucionarse en un pispás, va siendo más y más complicado a medida que avanzamos. De mezclar agua, aire, tierra y fuego acabaremos mezclando Batman, agricultor, mayonesa o rueda. Cada nuevo elemento es un acertijo en sí, y los hay soberanamente retorcidos.  Llevo dos meses atascada en 374 elementos, y por ahora hay 560.  Además los mensajitos que te pone arriba son muy cuquis.

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La imagen es de la página del juego. Os juro que yo he conseguido algo más.

 

Grow Cinderella 

Briconsejo importante: jugadlo sin audio si no queréis que os sangren los oídos.

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¿Cómo ha conseguido mancharse todo el vestido MENOS el delantal?

 

Tú controlas qué elementos va a transformar el hada madrina (si es que es un hada, parece un cruce entre Gandalf y un juez británico), y en qué orden, pues cada uso de magia mejorará los objetos anteriores. Una tela en un vestido, la calabaza en carroza… Si no lo haces en el orden correcto, el ratón convertido en señor se irá andando sobre la mesa camilla que antes era una lagartija. Sí, tal que así. Un juego breve pero muy entretenido —o frustrante, dependiendo de cómo de pacientes seáis—. Pista: yo no mucho.

Parallized (Doble Coconut)

Me encantó la estética del juego desde el minuto uno. No sé por qué, pero me recuerda al Botanícula. Dos hermanas gemelas, cada una en un mundo  paralelo, tienen que ir colaborando para sobrevivir. Esto se traduce en que haciendo clic puedes ir intercambiando de plano a las gemelas, para que cada una interaccione siempre con los objetos de su color. Las dos gemelas van desplazándose por la pantalla al mismo tiempo y haciendo lo mismo, así que tienes que estar pendiente de dos caminos a la vez.

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Sed hijos únicos, son todo ventajas

 

Plague Inc

Este juego es un clásico de la vida, la versión de tablet del Pandemic. Escoges la enfermedad que quieres ser de mayor (¡votante de Trump!), un país de inicio, y ya puedes empezar a infectar humanos. Cuantos más infectes más puntos de ADN obtienes para comprar características que te permitan infectar más, y así hasta matar a todo quisqui.  Hay variaciones del juego en modo zombi o Planeta de los Simios. Ojocuidao, es importante controlar la infectividad/mortalidad. Si te cargas a demasiada gente demasiado pronto no te da tiempo a apestar de tus miasmas al resto de la población.

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Construiiiir muuuuro en fronteeeeera

 

Eras of alchemy

Año 2017. La gente vive feliz con sus ponchos extraños en el parque, hasta que les caen encima bolas marrones (luego te informan de que era una cola de asteroides). HERA (Holographic Earth Revival Alchemist) te guía a través de la reconstrucción de la tierra de los daños producidos por las susodichas pelotas marrones. Junta especies en HERA y repuebla la tierra de bichos adorables.

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Hola, soy Hera y esta cisterna verdosa es mi pecera

Cotillear fósiles imposibles de bichos muertos te da sabiduría: Habitat, Trait y Ancestor, que sirven para desbloquear más cositas. La verdadera pregunta es: ¿cómo ha dejado un fósil una medusa? Misterio de la ciencia. Suponemos que tendrá que ver con las bolas marrones. Da igual, la ameba que aparece tiene una carita tan adorable que merece la pena todo. No os suicidéis cuando vuelvan a aparecer las bolas marrones. Ni gritéis espantadas cuando consigáis un cortatijeras, como me pasó a mí.

Lost Island

No podía faltar un otome. Por si no lo sabéis tengo una afición por el ocio escombro que no es normal, y aquí os recomiendo el otome más idiota del mundo. Me vais a disculpar que os destripe la trama, pero no voy a fingir que disfruté del guión que emocionó a Spielberg. La protagonista es una tonta del culo —como es de recibo en un buen juego escombro— que trabaja en una isla perdida de la vida donde de pronto todo el mundo empieza a morir de golpe, y por desgracia, a levantarse de entre los muertos. 

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Observad la mirada aviesa del tío de la derecha, o ese gesto de estar muerto por dentro de tipo de la izquierda.

Hete aquí, entre zombis y descomposición comienza una historia de amor (o lo que sea). Dependiendo de las rutas que sigas te enterarás de qué provocó este aleatorio levantar de muertos vivientes o no, te llevará en brazos un ONVRE BIRIL porque te has retorcido el tobillo al hacer el babermonguer o serás informada del Trágico Pasado™ de alguno de los personajes. Lo normal.

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