Conté ya mi vida sobre el BGI y II, y hoy voy a hablar de su digno sucesor. La saga Neverwinter Nights, cuyo nombre parece el de un club de alterne de los ochenta. Voy a hacer spoilers a cholón, pero después de lo viejuno que es este juego, no puedes llamarlo spoiler, prácticamente es historia. Es como pretender que no te cuenten el final del Titanic (se hunde). Me lo he estoy rejugando para este artículo y ha sido como Back to Past.

Un gran problema es que en NN1 sólo podrás llevar contigo a un PNJ. Se acabaron esos gloriosos diálogos entre Imoen y Keldorn sobre quién escribía poemas guarrones en los márgenes de los libros sagrados. Por supuesto, en NN1 nada de romances (y en NN2 un par de ellos se quedaron a medias). Que ahora están muy currados, pero en aquella época era otra cosa *saca la cachaba y se encasqueta la boina*.

Las mejores líneas de romance de esta saga las he visto con el paladín del NN2: puedes soltarle toda borde que por ti como si se tira sobre su arma y se desangra ahí mismo. Imagino que Dani Mateo diría que es porque estamos con la regla, lo cual es muy apropiado porque la ambientación también es del MEDIEVOOO, a juego con su humor.

El problema que tiene que sólo puedas acompañarte por un PNJ es que si no llevas pícaro, tendrás que cargar con la lacra social conocida como Tomi Carnedehorca, mil cabras se lo coman. Lo odio. A muerte. Cada vez que abre una cerradura grita OKI DOKI. Es como irte de dungeoneo con Jar Jar Binks parloteando hasta que te sangran los oídos y lo único que quieres es que la plaga te lleve pronto.

Porque el juego va de eso. Hay una plaga, qué terrible todo, sálvame Popeye que yo pago mis impuestos. Y ahí vas tú, recién salida de la autoescuela, a encontrar ingredientes para hacer una receta sanadora de parte de Lady Aribeth, paladina de Tyr.

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 Wonderbra for Paladins, diseñado por pajilleros desde 1237.

Sobre si ser un paladín es la salida laboral del tonto del pueblo —sí, lo es—  estoy haciendo otro artículo, así que procuraré explayarme poco en mi odio por su estupidez.  Para empezar está casada con un señor apellidado Musgo, y te puedes pasar la primera parte del juego preguntándoles en fino que si ya no follan. Las conversaciones son sutiles interrogatorios sobre si las tensiones de la plaga están afectando a su relación marital, pero todos sabemos qué es lo que hay detrás de eso. Musgo por supuesto lo niega todo, su amor es maravilloso y aquí que la gente se pudra por las esquinas no afecta a nadie. Me imagino al resto del templo organizando una porra de a ver cuánto tardan en divorciarse. 

Cansada del okidoki, me subí un par de niveles de pícaro para detectar trampas con el automático y poder librarme de Tomi.  Tomi, dondequiera que estés, eres la causa de la decadencia de la sociedad moderna. Alguien tenía que decírtelo. Pillé un tanque, y para eso nada mejor que el guerrero semiorco de noble historia. ¿Qué noble historia? LOS ORCOS VIOLARON A MI MADRE AY DIOSITO. Ya faltaba. Te lo narra muy mirando al horizonte, que nunca le contaron la historia, que algunos decían que su madre amó al orco aquel y otros que la violó, pero su madre siempre tenía una mirada de odio que– ME ABURRO. Que le den, me da igual su historia y su rica vida interior, me voy a buscar otro PNJ. 

Cuando jugué el juego por primera vez, me extrañó mucho la presencia de sacerdotes yelmitas que amablemente y llenos de paz te lanzaban bendiciones gratis. Eran rojas e inquietantes, pero eh, eran GRATIS, y el Síndrome del Jubilado™ es fuerte en mí. Pues bien, luego resultaba que estaban extendiendo la peste mediante esas bendiciones. ¿Sabéis quién se ha vuelto a tragar el cebo, diez años después, con caña y todo? YEP. Una década después sigo siendo igual de lerda.  Me das algo gratis y me pierdo.

Como nota maravillosa en este juego, nadie nos amartilla las neuronas insistiendo en que tenemos que juntar nuestro grupo antes de continuar, frase que odio más que “Permítame doña Jez, le llamo para ofrecerle una tarifa más económica en su línea telefónica”.

¿Os recomiendo el NN1? Sí, claro.  El día que haga una crítica para lapidar un juego lo notaréis desde el párrafo uno. Habrá bastantes más tacos. ¿Es igual de bueno que el BG? No. Nada llega al nivel del BG hasta que apareció el DAO. ¿Es un buen juego? Psché. Para mí estos juegos viejunos tienen muchísimo encanto, a pesar de los gráficos ortopédicos, los tropos repetidos y los personajes planetes. Porque en NN1 los personajes son en general bastante sencillotes, no esperéis una rica vida interior. Este tipo de juegos estaban dirigidos para un público muy concreto: el jugador de D&D cuyo máster este fin de semana ha quedado con sus padres para comer. Y dan exactamente lo que ese jugador esperaba: lo conocido, lo familiar, la historia heróica, dramática sin ser trágica, con suficientes lugares comunes para hacerle sentir cómodo y las suficientes sorpresas para no aburrir. Un sistema de juego con el que está familiarizado, que puede manejar para tratar de optimizar pero sin ser demasiado complejo. Como la peli “Serpientes en el avión”, da exactamente lo que promete. No da menos, pero tampoco da más.

Personalmente me gustó mucho más el NN2 que el NN1 (haré la segunda parte del artículo cuando me retermine el NN2), pero en comparación al  bodrio prescindible del Icewind Dale —que vino entre BG y NN y que no pienso reseñar— me pareció más que muy aceptable. Diría que lo que menos me gustó del juego fue el doblaje: lo comparo ahora con la maravilla que Jennifer Hale hace con Bastila en el KOTOR, y sencillamente no da la talla.  ¿Por qué con ella? Porque como actriz de doblaje es  La Medida De Todas Las Cosas.

Un problema ciertamente incómodo que tiene el juego es que ciertas quest y sidequest han de ser resueltas en un orden muy específico, y no excesivamente evidente. Si postpones, por ejemplo, la purificación de un altar para revisar toda la planta alta e ir bajando —sistema normal para no dejarte nada por hacer—, no te permite volver después. Y eso es un sangrado de PX que no recibes. Y esto es importante salvo que juegues en modo fácil, porque no vas a llegar al final del juego muy holgada de niveles. No puedes permitirte ir dejando cosas sin hacer. Fabuloso para quienes padezcan del Síndrome de la Ardilla,  muy desagradable para los que sólo quieren ver cómo termina la trama principal.

¡Nos vemos en la segunda parte!

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