Paladines. Guerreros sagrados. Palacas. Servidores de los dioses. Tipos con brillantes armaduras.

Legales buenos. Legales bobos. Legales fascistas. ¿Es el paladín la salida laboral del tonto del pueblo? La respuesta es sí, y me gusta.

Adoro los paladines. Digamos que me atraen los hombres que me hacen reír, y con un paladín cerca nunca faltan las risas. Que sean por él o de él, eso ya es otra cosa.

Antes de nada, vuelvo a advertir. Esto no son spoilers, es Historia del Gaming. Luego no os quejéis si os desvelo tramas de hace apenas diez años (mentira, hablaré también del ME. Avisaos estáis).

Vamos a definir primero qué es un paladín. La RAE —campo de nabos gran amigo del Lobby Feminatsi para el que trabajo— define paladín así:

Del it. paladino, y este del lat. palatīnus ‘palaciego’.

  1. m. Caballero fuerte y valeroso que, voluntario en la guerra, se distingue por sus hazañas.

  2. m. Defensor denodado de alguien o algo.

Según la Wikipedia, otra gran fuente de conocimiento mundial que jamás se ha inventado un dato,  un paladín es:

Los Paladines son una clase híbrida entre Guerrero y Sacerdote que puede ser denominada como ‘Guerrero Sagrado’

En los ambientes en los que hablamos, un paladín es un guerrero que sirve a un dios o un ideal, y para ello se guía por un estricto código de comportamiento, habitualmente asociado a la ley y al culto del ya mentado dios o del señor al que sirve. Cuando un paladín se desvía de la senda marcada por su divinidad, suele perder sus poderes para recochineo del personal, y si estamos hablando de D&D, convertirse en un guerrero sin dotes y en un lastre de la vida.

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Resumen perfectamente resumido. Epantiras es grande.

¡Que comience el despelleje!

En el BG II nos encontramos dos ejemplos de paladín. Keldorn, paladín por clase y por actitud vital, y Anomen, sólo lo segundo.

Keldorn Levafuego —chistes de que está on fire FTW— abandona a su mujer para irse a hacer el memo por las alcantarillas. Su historia es bastante absurda: su mujer acaba hasta la chepa de estar sola y se lía con otro señor, el cual se convierte en el padre de facto de la familia Levafuego porque parece ser que lo de “proteger a los inocentes” del código jedi paladinesco sólo cuenta cuando no hay parentesco sanguíneo.  En cuanto llega Keldorn, María, su mujer, le cuenta el asunto. MAL, MARÍA, MAL. Los cuernos no se cuentan. Como la ley exige que la adúltera sea encarcelada y el adulterador colgado, es lo que ocurre. Y Keldorn se pone bastante pocho, deja a sus hijas muertas del asco y se va contigo de aventuras.

Es decir: Keldorn, el paladín que antes de casarse hizo un pacto con su dios en el cual estaban perfectamente especificadas las normas —es lo que viene siendo ordenarse—, se casa sabiendo que la ley de su dios le va a obligar a abandonar a su familia. María le pone los cuernos sabiendo que cuando Keldorn se entere la van a encerrar de por vida. El amante se lía con María sabiendo que cuando Keldorn se entere, le cuelgan. Y para no volver a cometer el mismo error y asegurarse de recuperar el tiempo perdido, Keldorn abandona a sus hijas carentes de tutor y afecto familiar y se va contigo a salvar el mundo. ¿Qué carajo le echan al agua de Amn? ¿Es normal esta tasa de estupidez en la población? Respuesta: pues parece ser que sí.

Segundo caso: Anomen Delryn. El chaval quiere ser paladín desde pequeñito, pero como ya os conté sus dramas vitales le llenan de ANGST™ y tiene problemas para entrar por la vía normal. En vez de eso hace un curso puente de la Universidad de la Vida y entra en las plazas reservadas para discapacitados.

Se pasa la vida dándote la barrila en modo Extreme Chapas Indoor con que si la Orden del Muy Radiante Corazón —en serio, quién le pone el nombre a estas cosas— es su ilusión en la vida. Es como Masterchef, el tío quiere pasar todas las pruebas para ser el mejor del mundo y que venga Gordon Ramsay a darle la mano. Muy pesao. Bueno, pues cuando llega el momento cumbre de su lucha interior, matan a su hermana Moira para que pueda ser un héroe  porque es muy importante el drama de que su padre sea un borracho por un asunto de negocios. Se pone muy retrospecter, en plan que si tiene que ir él a partirle la boca al responsable o no. Le convences de que no lo haga, porque lo dice la LEY con la que lleva dándote la chapa toda la partida, y entonces muere su padre yendo to pedo a vengar a Moira. Que imaginad la escena, qué puñetera vergüenza ajena. Un señor de cincuenta años apestando a Barcardí Cola y marcándose un Íñigo Montoya a la inversa.

Cuando esto se descubre, Anomen se cabrea contigo y decide que pasa de tu culo baálico para irse a matar al responsable. A ver que yo me entere… llevas como desde que eras un mico de escudero siendo salvajemente adoctrinado para seguir la Ley y ser buena persona. No para cazar gamusinos o remachar puentes o bailar en la moonlight, NO. Sólo tienes que saber hacer dos cosas: seguir la maldita Ley y ser buena gente. ¿Y cuando llega el momento de probar todo esto para lo cual llevas luchando toda tu vida, qué haces? Echarme la culpa a mí de que tu padre el borracho se haya ido a pegarse con un mercader rival. Tu padre es tonto y tú llevas sus genes con orgullo.

La escena es muy dramática —o algo—, porque si vas a evitar que le reviente la cara a guantazos al mercader asesino tienes que declararle tus sentimientos para que la LUZ DE TU AMOR™ guíe su comportamiento, ya que evidentemente el puñetero LISTADO DE NORMAS que es la Ley resulta demasiado confuso.

¿Pondríais vosotros vuestra vida en manos de un señor incapaz de entender que no es bueno dejar a dos niñas solas en la vida, o de un tipo con unos ataques de ira que sinceramente, son para recetarle litio? A esta gente le das un arma, eh. Una Vengadora Sagrada o un Mangual de las Edades. Yo no lo veo bien.

Nuestro siguiente paladín es Lady Aribeth de Tylimandare. Ya me he acordado de sus muertos pisaos, pero nunca hay suficiente odio para Aribeth.  Otra que también encuentra muy confuso el listado de normas que llama ley, con conceptos tan descabellados e ininteligibles como “Si traicionas a tu ciudad y provocas la muerte de gran parte de la población, te colgamos”.  INESPERADO. Me la imagino toda indignada: Joer como os ponéis por unos pocos miles de cadáveres pudriéndose en las calles, si os he hecho un poema para pediros perdón. Not all elfos.

Cuando cuelgan a Musgo —su TRUE LUV™— por ser bobo de baba y colaborar con Malvado McPérfido —Desther— al  introducir la peste en la ciudad, ¿qué hace Aribeth? Se une al Pueblo del Ojo, que fueron los que INTRODUJERON LA PESTE. Así que como Desther ha engañado a Musgo y como consecuencia Musgo ha sido ejecutado, trabajaré para el jefe de Desther. Makes sense. Espera, voy a meterme otra plastidecor por la nariz.

Entendería que en un ataque de rabia frustrada pasara de Tyr —su dios, el dios de la Justicia, eh, de la JUSTICIA, no de las galletas ni de los ocelotes ni de las mariscadoras—, pero, ¿unirte a los malos? ¿A los responsables, en última instancia, de que el babermonguer de Musgo fuera colgado? ¿No hay nadie allí que le pueda hacer un diagrama de flechas explicándole quién es quién?

Neverwinter Nights II. Casavir.  Casavir, cuyo tema de conversación es el Old Owl Well. Intentad pronunciarlo deprisa. Casavir, que como paladín había jurado servir a su dios, a su señor y a su ciudad y lo primero que hace es pasar de las órdenes recibidas e irse a hacer el kamikaze al Pozo del Viejo Búho porque “la gente me necesita”. ¿Quién te crees que eres, Jesús? Que te han dado órdenes, hombreyá. Que no es tan difícil. Tienes que seguir las órdenes. LAS ÓRDENES. LAS ÓRDENES.

De verdad, esta gente tiene suerte de que no dependan de mí. Iba a haber paladines clavados por los cojones a las puertas de la ciudad todos los días del año.

Siguiente, Alistair. Tu superior dentro de los Guardias Grises y responsable de lo que ocurra en esa orden dentro de Ferelden. Orden cuyo objetivo es, literalmente, evitar que el mundo se vaya a la mierda. Pues al chaval no le gusta dirigir así que hazlo tú, pejota, que yo estoy ocupado lamiendo farolas en invierno. Swooping is bad.

Alistair es el hijo bastardo del difunto rey Maric de Ferelden, el cual por cierto tiene pinta de haber sido un pedazo de mierda más grande que un qunari. Le cría el Arl Eamon, que si lo dices muy deprisa suena “ar limón” y me hace gracia porque soy una mujer sencilla.

Es el prototipo del Paladín Bobo. Su padre es un desgraciao, su madre muere en el parto, a su hermana la echan del castillo con el bebé recién nacido y cero euros, le cría el Limoncello haciéndole pasar por hijo suyo, de tal manera que la Arlesa le coge asco y le hace la vida imposible, le meten en los Templarios y lo hace fatal, se va con un Guardia Gris y  cuando se convierte en tu superior es completamente incapaz de hacer nada útil y te pone a liderar la lucha contra el Mal a ti, pejota, que llevas literalmente veinte minutos siendo Guardia Gris y aun así eres más capaz que él. Luego le puedes hacer rey. Le auguro buen futuro al país. 

Cuando le convences de que sea rey, si te le has romanceado y no eres humana, el ex-templario henchido de amor que ha jurado y perjurado que por ti su corazón palpita como una patata frita, te deja plantada. No creas que tienes la opción de reventarle la cara a patadas, al individuo que rompe vuestra relación a las dos horas de haber sido declarado rey.  Y al día siguiente tiene los HUEVOS MORENOS de ponerte cara de pena cuando os despedís para ir a la misión suicida. Pero qué coño me estás contando, ojalá te follen veinte Hurlocks con la cabeza de un turiano. 

La opción de que le cases con Anora —la reina dowager— no es mucho mejor, porque después de toda la chapa que ha habido porque Ferelden se rompe sin un heredero al trono, Alistair decide que a pesar de ser el último de la línea de sangre de Ancestro Molón se va a ir a la misión suicida. Qué bien, Alistair, si mueres has pospuesto la guerra civil una semana. Medallita al Estadista del Año.

En Dragon Age II es posible que el noble y legal señor éste que es Alistair esté casado con Anora y le ponga los tochos contigo. Muy bien todo, muy elegante.  Muy en su línea.

Y por fin llegamos a Samara, Mass Effect II. Esto sí que es un paladín. Tiene una Ley, el Código, y la sigue a rajatabla hasta el punto de intentar suicidarse para poder cumplirla.

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Esas tetas absurdas.

Samara es un paladín bien hecho. Implacable, sigue la ley a rajatabla. Todo lo demás es secundario. Lo comprende, lo acepta, pero lo subordina al Código.  El  Código guía su vida, y si Shepard es lenta, su muerte. Francamente me parece espectacular la fría resignación con la que acepta que el Código define todo, sin medias tintas, sin parcialidades, sin quizás, sin interpretaciones.  Esto es un paladín. No está supeditada a un dios, sino a una idea a la que el Código da forma.  

Su Código es superior a cualquier cosa, hasta el punto que —en el contrato consigo misma que es ese Código— tiene que hacer una adenda especial para seguir a Shepard sin correr riesgo de incumplirlo. Dice, específicamente, que hará lo que Shepard quiera, pero que si Shepard la obliga a hacer cosas inmorales, en cuanto expire la cláusula se asegurará de hacerla pagar. En cuanto su misión con la humana termine, no en el momento de cometer dichos crímenes. Porque el Código no es lógica, ni sentido común, ni deseos. Son normas. Normas claras.

Al contrario que todos los demás, ella sí abandona absolutamente todo. Para Samara sólo existe el Código. Ni familia, ni amor, ni intereses. Está el Código, y nada más. Va a matar a su hija porque es lo que dice el Código. Buscó al Código porque era la manera de deshacer el mal que había sembrado en el mundo con esa hija díscola. Dedica su vida a cazarla y matarla. Eso es fe. Eso es voluntad.  Eso es un paladín.

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