Habíamos quedado a eso de las doce en la puerta de la biblioteca, ya que era el punto intermedio entre nuestras dos casas. Rafa llevaba semanas hablándome de “The Dig” y conocedor de mi obsesión por todo lo que oliera a ciencia ficción/espacio inexplorado/ aventuras en naves surcando la galaxia, se empeñó tozudamente en que lo jugara. Así que allí estaba, esperándome con una gran caja (en los noventa, los juegos de PC que molaban venían en una gran mole de cartón llena de disquetes, CD’s, libretos y demás parafernalia) en la que se veía la figura de tres astronautas inclinados ante lo que parecía ser una fuente de luz y la leyenda “Una aventura en el espacio profundo de Sean Clark en colaboración con el cineasta Steven Spielberg”. Como podréis imaginar, me faltó tiempo para llevar el juego a casa y cargarlo en mi flamante Pentium.

transbordador

Desde el primer momento me di cuenta de que no estaba ante la típica aventura de Lucasarts, en el sentido que se desmarcaba de la línea cómica (genial por otro lado) del estudio. La historia (concebida por Steven Spielberg para un episodio de la serie “Cuentos asombrosos” pero descartada por el excesivo coste que supondría rodarla y con diálogos de Orson Scott Card) nos cuenta la odisea de tres astronautas, en plena misión para interceptar a Atila, asteroide que va directo hacia la tierra. Hasta aquí no encontramos nada que no conozcamos a través de películas o libros; el giro ocurre cuando al poner los pies en el mismo, se revela como una nave alienígena que los teletransporta a la otra punta de la galaxia, donde aterrizan en un extraño planeta lleno de estructuras aparentemente abandonadas hace eones por alguna suerte de civilización. Allí, en medio del silencio sepulcral que parece inundarlo todo, deben encontrar la forma de volver a la Tierra.

En el juego (clásica aventura de point and click) manejamos al comandante Boston Low (doblado en la versión original por Robert Patrick) y que está acompañado por la periodista Maggie Robbins y el geólogo alemán Ludger Brink. Cada uno se separa para cubrir mejor el terreno e intentar reunir toda la información posible que los ayude a salir de allí. 

nave-abandonada-jpg

Es en este punto donde empiezan los problemas, los retos y sobre todo la exploración, porque aquí sobre todo de lo que se trata es de adentrarse en lo desconocido en el sentido más literal de la palabra. Imaginaos que estáis en medio de un planeta alienígena abandonado y tenéis que encontrar un modo de volver a casa. Pero no entendéis NADA DE NADA. Ni el lenguaje, ni la poca tecnología que aún funciona… de hecho, una de las quejas más repetidas por jugadores y jugadoras es la elevada dificultad de muchos puzles, lo cual es cierto (como apunte personal, os puedo decir que tardé casi seis meses en resolver uno de ellos. Claro que hablamos de una época donde Internet no estaba al alcance de cualquiera y el hecho de mirar una guía era algo casi impensable). Aun así, y en defensa del espíritu del título, sería absurdo lo contrario teniendo en cuenta que estamos en eso, en un lugar donde todo nos es totalmente extraño. Se trata de una experiencia inmersiva, diría que a veces hasta una novela donde poder disfrutar del entorno que nos rodea, preguntándonos constantemente qué seres poblaban ese mundo y cómo se enfrentaban a cuestiones como el transporte, la energía o la propia vida.

Su lanzamiento en 1995 provocó que el juego se quedara comercialmente a medio gas, teniendo en cuenta que estábamos ante la irrupción de los 32 bits, con la Playstation recién salida al mercado y con juegos que distaban mucho de los que nos podía ofrecer la generación anterior. Era el canto de cisne de una época marcada por las aventuras gráficas hechas con el motor SCUMM, y pese a incluir nuevos elementos como voces y una espectacular banda sonora, quizás no ayudó a que fuera valorado como merecía, convirtiéndose con el paso de los años en un título de culto muy apreciado entre los seguidores de las aventuras gráficas más clásicas. Si jamás te ha dado por el género, te recomendaría que comenzaras con Monkey Island, Day of the Tentacle o Indiana Jones and The Fate of Atlantis. Si ya tienes experiencia en darle al ratón experimentando con todas las combinaciones posibles y volviéndote medio turuta, disfrutarás más de The Dig. Existe una versión doblada al castellano con bastante calidad que os animo a probar si el hecho de jugarlo en inglés os va a impedir sumergiros en la trama y disfrutarlo al cien por cien.

boston-low

Recorreremos estancias mastodónticas, subiremos a edificios imposibles, hallaremos tecnología que en nuestro mundo sería indistinguible de la magia y haremos descubrimientos que tambalearán los cimientos de nuestras creencias. Y todo ello teniendo en cuenta que gran parte de este camino lo haremos solos (con nuestro álter ego Boston Low) ante lo peligroso, duro y a veces bello que puede ser querer encontrar con todas tus fuerzas el camino de vuelta al hogar.

Merece la pena enfrentarse a lo desconocido por ello, cueste lo que cueste.

Buy Me a Coffee at ko-fi.com