Animal Crossing: Happy Home Designer (HHD a partir de ahora) es el segundo juego de Nintendo 3DS de la saga Animal Crossing (siendo el primero Animal Crossing: New Leaf, ACNL), y el primero de toda la saga que no sigue el sistema de juego de hacerte un personaje, mudarte a un pueblo, hacerte una casa, pagarla y hacer cosas. Salió entre julio y octubre de 2015 (ya sabéis, los europeos siempre los últimos) y lo podéis comprar en la eShop de 3DS por 40€.

Desde la actualización de ACNL de los Amiibo, al tener una partida de HHD se pueden desbloquear unos cuantos muebles de tamaño gigante, que eran exclusivos de HHD. Tened eso en cuenta si sois fans de la saga y tenéis partida en ACNL. También se añadieron mejoras al ACNL que se habían introducido en HHD, pero para esas no necesitáis los dos juegos.

¿Y a qué me refería con no seguir el sistema de juego de los anteriores? A que ahora dejas de ser un trabajador autónomo que se dedica a zarandear árboles hasta dejarlos secos, pescar hasta cargarse el ecosistema y guardar los bichos en vez de pisarlos con tal de ahorrar dinero y pagarse la casa. ¡Ahora tienes un trabajo! Aunque casa no. Bueno, imaginamos que la tienes, pero en el juego no sale y lo mismo te quedas durmiendo en la oficina, que viniendo de Japón yo me lo espero… Eres el nuevo fichaje de la Inmobiliaria Nook, que ya había hecho su aparición en ACNL. En HHD, sin embargo, contáis con una oficina más grandecita y con unos cuantos trabajadores más.

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Ahora es tu jefe. Otra vez.

Primero te haces a tu personaje, con un selector de cara, de color de piel, de ojos y de pelo (no más cuestionarios absurdos y aspecto sorpresa, ¡aleluya!). Llegas el primer día, te dan la chaqueta de rigor, y ahora eres un agente inmobiliario. Te guiará por el principio del juego un nuevo personaje, Nuria, una nutria de color rosa y con pecas, que será una de tus nuevas compañeras de trabajo. Es sobrina de Sisebuto, al que ya conocemos de anteriores entregas (y si no lo conoces tampoco te pierdes mucho, es un señor muy pesao). Lo primero que debemos hacer es diseñar la casa de un cliente.

Aquí empieza la mecánica más básica. De esto va prácticamente HHD: tienes un cliente que quiere decorar un espacio (su casa), y tú tienes a tu disposición un montón de muebles para colocar. El cliente suele darte un tema (una casa con muebles de la colección exótica, una casa llena de fósiles, una casa con muebles de cocina, etc.) y un par de muebles en cajas que debes incluir sí o sí (supuestamente los que se trae de su anterior casa y quiere conservar), y a partir de ahí todo lo eliges tú. Además la manera de colocar los muebles ya no es un suplicio como lo era (antes de la actualización) en ACNL: con la pantalla táctil y un sencillo mapa podemos desplazar los muebles, girarlos, o sacar copias. Una vez has puesto todo como más mono te parece, le hablas y terminas el encargo. ¡Fin!

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Si no tardé veinte minutos colocando esto no tardé nada.

Así de sencillo es el primer encargo, al menos. Además, ni siquiera tienes una gran selección de muebles de entre los que elegir algo. Lo primero que me chocó al jugar fue que no te dan ningún tipo de puntuación. ¿Sabéis la AAD, la Academia de Artes Decorativas de los demás Animal Crossing, que te puntúan la casa (al menos así era en Wild World)? ¿Que dan puntos si tienes una habitación llena de muebles de una colección, que restan puntos si están todos apelotonados sin orden ni concierto? Pues aquí nada de eso. Lo único que cuenta como requisito es poner los dos o tres muebles que vienen en la lista, el resto es completamente a tu elección y por poder podrías dejar las casas prácticamente vacías. Pero así no sería divertido, ¿no?

El hecho de no tener puntuación me molestó en un primer momento, pero al final le fui cogiendo el gusto por lo que era: un simulador de casas de muñecos. O más bien, un diseñador de casas de muñecos. ¡Y bien cuco! El objetivo de este juego no es obtener recompensas ni resultados: es poner las cosas muy bonitas.

Se camina fatal por aquí pero es precioso.
Se camina fatal por aquí pero es precioso.

Siguiendo con eso, cuando llevas varios encargos aparece Canela, la secretaria del alcalde (el protagonista de ACNL), la perra más maja que te puedes echar a la cara. Viene y le pide a la Inmobiliaria Nook que diseñe una escuela para el pueblo, ya que el alcalde ha mandado montarla. Y allá que te vas tú a poner la escuela bien cuca. Antes señalé que los muebles disponibles al principio eran pocos. No os preocupéis, con cada nuevo encargo se añaden nuevos muebles que tienen que ver con lo que pide el cliente (cuando haces la escuela se desbloquean pupitres y pizarras, cuando haces una casa de alguien salen muebles de su gusto, y así). Cuando acabes la escuela no te creas que puedes descansar, que te va a dar más trabajo. Acabarás llenando el pueblo (o al menos la zona comercial, o el centro, o lo que sea eso) de edificios diseñados por ti, que luego podrás visitar saliendo de la oficina. También puedes visitar casas de antiguos clientes, pero al no encontrarse en la misma zona que la oficina tendrás que ir en coche.

Cinnamon roll. No pun intended.
Cinnamon roll. No pun intended.

Cuando vas a una casa particular que ya has amueblado verás a su propietario dando vueltas y hablándote, como cualquier vecino de otros Animal Crossing. Sin embargo, cuando vas a edificios que te ha encargado Canela habrá varios vecinos asumiendo diversos roles. Si vas al hospital, habrá médicos y pacientes en las salas de consulta, y recepcionistas y gente esperando en la sala de espera. Puedes intercambiar los roles y cambiarles la ropa si te apetece. Y os repito: el único objetivo de todo esto es observar la cuquez que has creado.

Algo que incluye este juego son los extras con Amiibo, que era la gran novedad cuando salió (ahora ACNL también los usa, pero sólo desde la actualización). Yo personalmente no tengo ni el cacharro para leerlos con la 3DS original ni tengo ni una tarjeta Amiibo, pero prácticamente lo único que hacen es desbloquear el vecino que sale en la tarjeta. Sin Amiibo, los vecinos a los que les diseñarás la casa serán personajes aleatorios que te encontrarás en la puerta de la oficina.

Conforme haces encargos la complejidad de lo que puedes hacer se incrementa. Llegará un momento en el que no sólo diseñes el interior, sino también el exterior, teniendo que elegir la parcela en un mapa y decorando el jardín. A partir de que te den la opción todos los encargos de casas incluirán el diseño del exterior.

Se podrán desbloquear pequeños extras con monedas de juego: en tu escritorio de la oficina puedes estudiar lecciones de la Academia de Artes Decorativas a un par de monedas cada una. Para los que no lo sabéis, sé que suena a dinero real pero no preocuparse: son monedas que te dan en el mismo menú de la 3DS y se ganan dando pasos con la consola encendida y metida en el bolsillo. Con estas monedas se pueden hacer diversas chorradas en diferentes juegos. Estos extras en HHD incluyen poderte cambiar el peinado todas las veces que quieras, usar diseños personalizados (los puedes importar con código QR), poder cambiar las ventanas y puertas de las casas, añadir ruido de fondo, poner decoraciones en el techo, poder cambiar el color de los muebles (son las mismas opciones de personalización que te permite Al en ACNL), elegir la distribución de los planos, y probablemente un par de cosas de las que no me acuerdo. Vamos, que al final del «curso» tienes tanta opción que casi abruma.

Al principio no, pero cuando avanzas aparece una nueva opción con Candrés, el hermano de Canela, que trabaja en la Inmobiliaria Nook contigo. Si hablas con él podrás editar los edificios que ya has decorado con anterioridad, por si ahora tienes mejores muebles y te apetece cambiarlo todo. Para las casas, bastará con ir de visita y hablar con el propietario.

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No sé cómo calificar su juego de palabras.

HHD también tiene opciones de juego online. Se desbloqueará en la oficina un ordenador que te permitirá ir a ver las casas y edificios que han diseñado otras personas, por si te apetece coger ideas o simplemente cotillear un poco. Hay votos y rankings, y como era de esperar hay un porrón de jugadores japoneses que se curran las casas con mil diseños propios y toda la pesca. Se puede elegir publicar las casas que uno diseñe o no, en cualquier momento. Además de eso hay (y ha habido) concursos que lanza Nintendo, en los que los jugadores diseñan una casa siguiendo un tema propuesto y gana el mejor votado. No he llegado a participar en ninguno, pero quiero probarlo cuando haya uno nuevo. Ni de broma voy a ganar, pero al final mi único propósito es hacer casas monas…

En conclusión yo diría que este juego es demasiado mono para mi salud. Y que se resume en eso, un simulador de casas de muñecos. Si juegas mucho tiempo seguido te acaba cansando, y los últimos proyectos de Canela me daba pereza hasta empezarlos, porque son edificios muy grandes. Pero tampoco es un juego, a diferencia de los demás Animal Crossing, que te pida jugar cada día un rato. Aquí no tienes flores que se marchiten ni nadie se va a mudar si desapareces.

Muchos jugadores probablemente no le vean sentido ni diversión a HHD, pero a mí me ha gustado. Me hacen gracia los pequeños detallitos tontos, tanto aquí como en ACNL, que me sorprenden de vez en cuando y me dan un ataquito de monez al corazón. Por ejemplo, un día salió Nuria con los ojos sin pestañas, sólo eran dos puntos en su cara, y cuando le hablé me dijo «Ay, no me ha dado tiempo a maquillarme esta mañana». SI ESTO NO ES ADORABLE NO SÉ QUÉ LO ES. Ahora, que quizá me parece un pelín caro. Ya cada uno que lo considere, puede que haya quien lo aproveche mil veces más que yo y los 40€ estén justificadísimos. Yo lo he disfrutado, pero no pagaría tanto por él.

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