Cuando empezaron a salir las primeras imágenes e informaciones sobre Mass Effect: Andromeda algo resultó muy obvio desde un principio: no iba a gustar a todos.

Creo que aún tenemos bastante claros en la memoria aquellos días, cuando una oleada de indignación recorrió una buena parte de Internet porque (por favor, a quién se le ocurre, CÓMO OSAN) Bioware había decidido apostar, de nuevo, por que sus personajes femeninos no siguieran los cánones de belleza que, como regla general, el gran público considera como “aceptables” (cuerpo de top model, pelazo sedoso, maquillaje, cara perfecta).

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Mujeres feas que no merecen estar en un Mass Effect

De ahí la polémica con Cora (¡ese peinado de marimacho!), Peebee (¡ya podía ser como Liara!) y nuestra protagonista, Sara Ryder (FEA FEA FEA). De esto ya se ha hablado largo y tendido, pero la forma de reaccionar de ciertas personas (muy, pero que muy ofendidas por que las protagonistas no fueran bellezones, ¡a ver con quién se iban a pajear!) ya dejaba entrever que la andadura del juego no iba a ser un camino de rosas.

Parto de la base de que la belleza está en el ojo del que mira. De que lo que a uno le parece atractivo a otro le puede parecer lo más horrendo del mundo. Pero decir que piensas cancelar tu reserva del juego porque las protagonistas NO SON LO BASTANTE GUAPAS es, la verdad, del género tonto (luego esto lleva a una preguntarse con qué tipo de modelos de pasarela se relacionan los individuos que protestan tanto por esto, si estas mujeres les parecen feas). Esto ya cuando el ofendido de turno no es, directamente, insultante y misógino, aparte de muy, muy ridículo.

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Un buen culo es esencial para salvar la galaxia

Pero esto fue solo el inicio.

Hay una idea que tengo y que me cuesta trabajo quitarme de la cabeza: hay gente que ya iba predispuesta a odiar el juego. Ya sea porque ya no tenía a Shepard como protagonista, porque no les gustaba la idea de la búsqueda del hogar como temática, o porque Sara Ryder no era lo bastante guapa. Y ese odio inicial (en su momento, injustificado) ha hecho que se magnifique todo lo demás.

El juego tiene problemas, es lo que hay. Miente quien diga lo contrario. Hace ya unos días que he acabado mi primera partida; acabo de empezar la segunda y en las cerca de 100 horas de juego que llevo me he encontrado (y me estoy dejando unos cuantos):

– Un creador de personajes deficiente y con resultados extraños (la piel queda más oscura de lo que la ves, la boca mucho más arriba dándole una expresión rara, por decirlo de una manera suave, a los personajes personalizados).

– Bajadas de fps. Y me refiero a bajadas brutales, del rango de perder cerca de 20-25fps cada vez que salgo del mapa (me pasa, por ejemplo, en la región de Kadara).

– Misiones bugueadas que no puedo terminar.

– Enemigos que acaban incrustados DENTRO de objetos sólidos pero que a mí me siguen atacando, llegando al punto de matarme porque, por supuesto, yo no les puedo tocar.

– Errores de DirectX en las cinemáticas.

– Escasez de conversaciones entre los personajes cuando estás de excursión por el mundo (error que parece heredado de Dragon Age: Inquisition).

– Bloqueos totales que me han obligado hasta a reiniciar el ordenador.

– Personajes por defecto mejorables; mi Sara Ryder tiene una boca demasiado grande y parece que SIEMPRE está sonriendo, hasta en situaciones de lo más serio (este problema casi desaparece del todo si se usa un personaje personalizado).

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Sara Ryder por defecto y la personalizada, misma escena

– Línea temporal de las relaciones con los personajes absolutamente desastrosa; igual tienes tres conversaciones de las que te hacen avanzar la relación muy seguidas y luego te pasas como 10 horas sin que haya ninguna nueva.

Y así podríamos seguir hasta aburrirnos.

Aparte de esto, hay otros problemas que ya han sido muy discutidos, como es la escasez de romances gays en el caso de jugar con la versión masculina de Ryder, y otras meteduras de pata (menos obvias, quizá, pero igual de importantes) como es el caso de Hainly Abrams, único personaje transexual del juego y con quien tienes una conversación que bueno. Digamos que es bastante mejorable.

A lo que voy es a lo siguiente: el consumidor tiene el derecho y la obligación de quejarse cuando un producto por el que ha pagado no cumple sus expectativas o se le entrega con defectos. Si te compras un coche y te lo dan sin volante, te quejas. Si tu móvil nuevo no carga, te quejas. Si el hotel que te ponían como de 5 estrellas resulta parecerse más a una pensión del inframundo, te quejas.

Es natural. Es lo que todos, como consumidores, debemos hacer. Pero. PERO. Hay quejas y quejas. Está la queja útil y está la destructiva. Está la queja pensada para conseguir que se hagan mejoras y está la queja que está más próxima a la burla y a las ganas de crear polémica.

Desde que Andromeda vio la luz ha habido muchas de estas últimas. Es el equivalente a coger ese coche sin volante y, en vez de reclamar que te den uno como es debido, estrellarlo contra el escaparate del concesionario que te lo vendió.

Como es, por ejemplo, el tan manido tema de las animaciones. No son perfectas, no. Me parece bien que a alguien no le parezcan perfectas. Es su opinión. Pero que se esgrima una y otra vez ese argumento para justificar el odio irracional por un juego AL QUE NI SIQUIERA SE HA JUGADO (y sí, hay muchos casos de estos) es cansino, agota y, de verdad, después de un tiempo hasta deja de tener efecto. Porque sí, tengo la pequeña sospecha de que en Bioware ya saben que las animaciones podrían ser mejores, aunque solo sea porque es algo que la gente siente una necesidad constante de recordarles.

Como ya he dicho, el juego tiene problemas. Y la mayoría de ellos son más graves que las animaciones (como los ya mencionados de lag, combate, conversaciones). Pero la gente le da una y otra vez vueltas al mismo tema hasta llegar al punto de saturación, como si estuvieran compitiendo por ver quién es el más pesado o intentar conseguir que, aunque sea solo por aburrimiento, les acaben haciendo caso.

Este Mass Effect no es el primer juego triple A que sale con bugs, y estoy segura de que no será el último. Skyrim estuvo PLAGADO de bugs durante meses; algunos los sigue teniendo a día de hoy, cinco años después. The Witcher 2 salió con serios problemas de optimización y uno de los parches de The Witcher 3 vino acompañado de un pdf de 13 PÁGINAS explicando los errores que habían subsanado. También está Street Fighter V, con sus problemas online y su necesidad de estar conectado sí o sí para poder jugar. Y no hablemos de Assassin’s Creed: Unity; creo que en Ubisoft aún les pitan los oídos por la cantidad de quejas que recibieron, ni hablemos del daño que aquella historia hizo a la saga y a la imagen de la compañía.

Es algo que se da mucho en la actualidad. Juegos que salen al mercado inacabados, con prisas. Que se aprovechan de sus fans más fieles, porque son los que comprarán el juego desde el día 1 y los que acaban dando parte de los errores, que las compañías solucionarán más pronto o más tarde. Lleva tiempo siendo así y, aunque no es ideal, es el modelo de negocio que hay ahora: si quieres un juego perfecto, nunca, jamás, lo compres recién salido al mercado.

No creo que os parezca nada extraordinario que diga que odio tener bugs. Porque no me parece justo pagar un producto que, en muchas ocasiones, te lo dan casi sin acabar. No me hace gracia porque no soy rica. Sin embargo, puedo entenderlos (aunque me den rabia) en juegos tan grandes como este Mass Effect, The Witcher o Dragon Age; es casi imposible comprobarlo todo. También entiendo que la gente proteste. Pero no entiendo el odio irracional. No entiendo las campañas de acoso y derribo que se montan algunos. No entiendo, sobre todo, el doble rasero que impera en estos casos: lo que a algunas compañías se les reprocha hasta la saciedad, a otras se les perdona o justifica en mucha mayor medida (¿por qué? ¿Porque dan más tetas y culos y pibones?).

Bioware tiene defectos, por supuesto; a día de hoy no existe compañía perfecta, porque al final todas trabajan con un objetivo de beneficio económico en mente que, muchas veces, va a chocar con la satisfacción de los usuarios.

Pero en ocasiones hacen cosas bien. Sus personajes. El doblaje de sus juegos. Lo inclusivos que son (como regla general y salvo cagadas como los romances gays ya mencionados) para ciertos colectivos con tan poca representación en el mundo del videojuego. Escuchan a los jugadores y ya han confirmado que habrá bastantes cambios en el futuro.

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Me cabreo si no lo arreglan, me enfado si lo hacen

Sí, Mass Effect: Andromeda tiene fallos. Pero también cosas buenas, que estos críticos se olvidan, muy oportunamente, de mencionar. Y, de alguna manera, estas se han perdido entre todos los fallos que se le han sacado.

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Pues Andromeda es una galaxia bonita de narices

Que sí, criticar muy bien. Pero hacedlo con lógica. Con criterio. No sólo “estoy cabreado porque las mujeres no son todo lo buenorras que deberían y por eso voy a boicotear el juego”. O “voy a acosar a esta trabajadora de Bioware solo porque yo soy machote y ella es cosplayer y el anonimato en Internet mola mucho y la voy a machacar porque claro, mujer tenía que ser para hacer las cosas tan mal” (uno: eres un ignorante. Dos: a ver si te retiran de la humanidad o algo).

Y como estas, tantas otras. Es como si, por sistema, cada vez que sale algún juego que le gusta (o puede gustarle) a mucha gente, se juegue a la crítica salvaje y desproporcionada, a la burla, al acoso, a los ataques personales. Todo esto que acaba distorsionando la calidad del juego y haciéndolo parecer mucho peor de lo que en realidad es. Porque está genial lo de decir las cosas buenas, pero ¡qué gran satisfacción se obtiene de puntualizar cada fallo o defecto que podamos encontrar! ¡De insistir una y otra vez sobre lo mismo! ¡De odiar y apuntar con el dedo y burlarse y hacer campañas para boicotear el juego y dar opiniones negativas adrede para que la nota media baje, porque sí, porque todo vale! Y no importa no haberlo jugado, porque todo el mundo sabe que los trugueimers © están en su pleno derecho de quejarse sin tener ni idea de lo que hablan, solo con ver gifs y cinemáticas y unas cuantas imágenes ya les vale para saber que, claramente, Mass Effect: Andromeda no vale la pena.

PERO LAS ANIMACIONES.

Que sí, que ya lo sabemos.
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