(*Cuelgo esto tal cual lo escribo, porque si lo releo no lo voy a colgar, sorry Ceci por las más que posibles faltas ^^Uu)

He tenido un día, una semana, un mes, unos meses… largos.

Casi un año largo ya.

No largo del modo en que conocía el término hasta ahora, sino largo de “abrumador”, “cansado”, “frenético”.

Trabajar. Ser responsable. Los videojuegos como hobby; igual que lo eran los cómics, o el cine, o tocar la armónica. Había días en que no salía de la cama porque no podía, porque no me apetecía, porque el cuerpo me dolía o porque “total ¿para qué?”

Pero eso antes. Antes de este año largo.

No decidí empezar esto buscando nada especial; buenos ratos, motivos para estar activa, hablar más con amigas desperdigadas por el mapa…Y no se muy bien cómo acabé metida en una carrera de obstáculos.

Habla, gestiona, busca, aprende. “No puedes quedarte en la cama, hay mil cosas por hacer”.

Responde, llama, corrige, vigila.

Organiza deprisa y piensa aún más rápido.

Porque cada vez eran más chicas, más necesidades, más trabajo, más seguidores. Más entrevistas, más reuniones.

Y ahora habla. Y ahora decide.

Era cansado y atacaba a los nervios porque había una voz en la cabeza que no paraba de repetir “tú no eres atleta, se van a reír de ti por la forma en la que saltas las vallas”.

Hasta que hace justo una semana me encontré en un escenario con un premio en las manos; el reconocimiento a ese año largo.

Algo así como una meta que yo ni sabía que estaba ahí.

Porque cuando este proyecto empezó yo ni sabía hacer listas de correo.

Ahora lo hago (aunque pierda alguno, o tenga una pila por contestar).

También hablo más con mis amigas, y las tengo más cerca.

TG me ha llevado a conocer a chicas, a mujeres (a señoras, ejem) a las que ahora respeto y admiro por la entereza, la valentía o la calidez que demuestran.

Capaces de estar despiertas un jueves a las 5 de la mañana porque ¡oh Dios, hay que entrevistar a alguien! o de cruzar medio país con un pendrive con fotos del final fantasy entre los dientes.

Y no es lo único que tengo ahora. También he conocido a un montón de gente que nos leéis, que os preocupais por nosotras. Conozco vuestros avatares, a veces vuestros nicks (más vuestros avatares, la verdad). He hablado con vosotros por twitter, por dms, por mail, twitch o incluso tomando un café. Pese a que me da corte hablar con extraños por internet porque siempre parezco enfadada y terrible cuando escribo.

No lo he hecho todo bien. Mirando hacia atrás hay cosas que no haría, normas que puse y cambié porque resultaron estúpidas. Normas que debí poner al principio pero no puse porque no sabía todo lo que sé ahora. Pero lo he hecho lo mejor que sabido.

Así que por eso estoy un viernes (sábado ya) de madrugada parafraseando a Oscar Wilde mientras bebo monster, porque llevaba una semana pensando en cómo daros las gracias. A todos.

Gracias por los ratos, por el cariño, por la ayuda, por el trabajo, por las charlas de madrugada, los saraos, los streamings, el podcast, las croquetas, los otomes de caballos con cabeza de señor y Dios sabrá qué más. Gracias.

Gracias por este año tan largo.