Hace unos años no era muy amante de los juegos de disparos en primera persona, pero poco tiempo después tuve que retractarme cuando mi hermana consiguió que me enganchara cual garrapata a la trilogía original de Mass Effect. O cuando me recordó que aquellos que me encantaban de jovencita (véase Doom 2 o Quake) estaban englobados en ese género y habían sentado las bases de muchos de los shooters actuales. No la odio por ello, pero acababa de crear un monstruo.

Cuando finalmente me animé a comprar la Play Station 4, Destiny fue uno de los primeros videojuegos que caté en la plataforma (en realidad El Elegido fue The last of us remasterizado, pero esa pequeña obra de arte merece una entrada en exclusiva). Aprovechando el Black Friday compré la Edición Legendaria, que incluía el juego más todas las expansiones que habían sacado hasta el momento.

Si hay un título que ha logrado darme muchas horas de entretenimiento y diversión aparte de World of Warcraft, ha sido éste. El éxito se basa en ser un MMORPG con una gran comunidad de jugadores de todas partes del mundo que religiosamente realizan las actividades online que Activision y Bungie ofrecen en su producto estrella.

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Primeros pasos por Destiny

La calidad gráfica, la jugabilidad, el diseño y la banda sonora tienen una factura impecable y son los puntos fuertes de este título, pero su mayor defecto radica en la campaña individual, repetitiva y con poca sustancia argumental. Para mí fue una auténtica tortura subir los tres personajes a máximo nivel porque tenía la sensación de que estaba realizando una y otra vez las mismas misiones con diferente nombre. Y para qué negarlo, a veces el espectro me saca de mis casillas con su pedantería y humor barato.

Pero dejando a un lado esa mala narrativa y mi poca paciencia con los chistes fáciles, no se puede hablar de Destiny sin mencionar sus dos grandes bazas para enganchar a los jugadores.

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Te molan los chorribailes y lo sabes

En el modo PvE las incursiones permiten que un grupo de seis personas con ganas de pegar tiros puedan juntarse para matar a ese boss final cuya jugosa recompensa nos hace sacar pecho al llegar a la Torre para presumir de la armadura que tantos saves nos ha costado conseguir (no podéis negar que os veis divinos cuando completáis el set y empezáis a probar colores a ver cuál os favorece más).

Con la próxima salida de Destiny 2 el juego ha “sufrido” una reactivación y las raids antiguas como “Cámara de Cristal” y el “Fin de Crota” han sido actualizadas a nivel 390 de luz, lo que permite obtener las recompensas más ansiadas de ambas incursiones (casi doy con la cabeza en el techo cuando me tocó la mitoclasta hace unos días).

Y el segundo gancho es el PvP. Con diferentes mapas y modos de juego, aquellos amantes de pisar cabezas ajenas podrán dar rienda suelta a su berseker interior. Y acordarse de aquel jugador lagueado que te mata o que es más bueno que tú.

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Definición gráfica de Niño Rata

Aquí es donde me he encontrado siempre el punto más negativo de las actividades del Destiny (y en general de cualquier juego que tenga modalidad de jugador contra jugador). Problemas de lag que favorece a quien lo “padece”, sistema injusto de recompensas y aparición de niños rata o de adultos con mentalidad de niños rata que recurren al insulto cuando pierden una partida.

He llegado a recibir mensajes privados con palabras muy malsonantes o amenazas de reportarme a Bungie simplemente por jugar una buena partida de Crisol. Y como por desgracia suele ocurrir, a excelentes jugadoras que conozco las han llegado a insultar y menospreciar solamente por oír sus voces y ver que eran mujeres, claros especímenes de los cavernícolas internautas que aún abundan en este mundo.

Aquí una es elegante y tiene estilo, yo suelo ser más comedida y cuando muero me acuerdo de toda su familia, pero siempre en la intimidad.

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Supéralo, soy mejor que tú

NOTA FINAL PARA QUIEN NO LO SEPA: las mujeres cuando jugamos a Destiny también tiramos bosses, también nos ponemos las botas en Crisol o no damos pie con bola, también nos cabreamos y también somos malhabladas. Estamos muchas veces ocultas tras un nombre neutral que nos permita jugar tranquilas y sin ganas de acogotar a alguien, pero estamos ahí.

Si nos encuentras no nos trates de manera diferente, mátanos si tienes que matarnos o ayúdanos si Atheon se ha puesto chulo y las confluencias se resisten. Y sobre todo comparte con nosotras la misma afición: matar a Oryx y a su prole y limpiar Crisol y Osiris para conseguir las ansiadas recompensas. No somos hombres y mujeres que juegan a Destiny, somos Guardianes que protegen al mundo de la oscuridad. 

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