He jugado a más de 7 MMORPG en los últimos 12 años. Entre ellos caben destacar Ragnarök Online y Guild Wars 1 y 2. De todos ellos guardo recuerdos maravillosos.

En RO tuve la inmensa suerte de entrar en un servidor pequeñito llamado Kingdom of Einheriar (KoERO) donde hice grandes amistades, conocí a mi pareja y viví extraordinarias aventuras en compañía de gente muy especial. En Guild Wars 1, conocí a unas pocas personas muy majas, pero principalmente jugaba con mi pareja. La mayor parte del tiempo formábamos grupos con desconocidos para hacer las misiones cooperativas. Era eso o emplear a los esbirros con IA que ofrecía el juego (maldita hermana Alesia, una monje que no curaba). Sin embargo, es Guild Wars 2 el que ostenta un lugar muy importante en mi corazón, pues en él he conocido a quienes hoy considero mi segunda familia.

Todo comenzó en noviembre de 2012, cuando compré el juego. Al principio jugaba en compañía de mi pareja, pero pronto necesité de la ayuda de más gente para completar cierto contenido del juego. Fue entonces cuando, tras haberme unido a varios clanes y haberlos abandonado por disolución del mismo o desavenencias con el líder, decidí que ya estaba bien de estar a bajo las órdenes de otros; que yo tenía madera de líder (no en vano fui delegada de clase 4 años seguidos en el colegio). Así pues, decidí que ya era hora de montar el mío propio.

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En Queensdale con más miembros de OGT, un clan muy majo al que pertenecí

Reclutar jugadores en los MMORPG suele ser complicado, pues nunca sabes cómo te van a salir esos compañeros de aventuras. Como tenía claro que no quería sufrir a críos, lo primero que hice fue poner una restricción de edad y reclutar sólo personas de 20 años para arriba, edad que más tarde aumentaría hasta 25. Esto, como viene siendo habitual en el juego, vino acompañado de los lloros de los niños rata que hay en todo MMORPG.

Recuerdo que siempre que iba a Arco del León (ciudad principal) y ponía el mensaje de reclutamiento me saltaba alguien con el famoso “¿Y por qué sólo mayores de 25?”. Había días en los que estaba de buen humor y trataba de ser argumentativa y explicarles con paciencia y una caña que buscaba gente de edad similar a los integrantes que ya teníamos. A poder ser también con intereses y forma de jugar parecida, puesto que por muy bueno que seas o muchos logros que hayas sacado, una persona de 16 años no pinta nada en un grupo de treintañeros que, más que para jugar, se conectan a diario para hablar de qué tal les ha ido el curro, del último viaje que hicieron en pareja o de que a Menganita la han ascendido.

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Vista de la sala de clan

Una cosa que me hace mucha gracia es que había y sigue habiendo un porrón de clanes que te exigen para entrar algunas de las siguientes cosas:

  • Tener más de 10.000 o 15.000 de AP (Puntos de Logro).
  • Tener a 1 personaje Full Ascended (armas y armaduras con rareza ascendida, la de color fucsia que es el máximo rango).
  • Emplear X rotación de habilidades con X clase de personaje o que llevase una build concreta.
  • Dedicar X horas diarias o semanales a jugar.
  • Conectarse al canal de Team Speak del clan siempre que entres al juego, aunque no vayas a hablar.
  • Representación obligatoria a ese clan y/o membresía exclusiva. Es decir, que no podías estar en ningún otro o no podías representarlo si lo estabas. Es más, anteriormente tenía un propósito ya que el clan ganaba puntos por representación, pero esto se eliminó. Sin embargo, muchos clanes lo siguen requiriendo pese a que no aporta nada.
  • Pagar cuota mensual/semanal por el “privilegio” de pertenecer al clan (en oro, la moneda del juego).

Como podéis ver son cosas muy concretas que limitan la forma de jugar de la gente, ¿verdad? Vale, perfecto. Aún estoy esperando que alguien se queje por el chat público tras leer un mensaje de reclutamiento de este tipo, aparte de darte la turra por susurro. Por más exigente que sea un clan, veían normal que cada uno en su clan pidiese lo que le diera la gana, pues clanes hay a patadas. Pero cuando se trataba de restricción de edad ya te saltaban a la yugular con “is qui istís discriminindi mimimimi”, a lo que suelo responder: Mi clan, mis reglas. Me cabrea mucho que me venga una persona que está clarísimo que no está interesada en unirse al clan a decirme qué requisitos puedo exigir y cuáles no.

Un ejemplo de mensaje de reclutamiento de mi Clan:

“Si tienes 25 años o más y te gusta jugar sin presiones con gente amigable y divertida, únete a Twilight of Spirits. Para saber nuestras actividades y requisitos visita: Twilightofspirits.net”

Como se puede ver, siempre redirigía a la web del clan, ya que en ella estaban especificadas las normas y el tipo de contenido al que jugábamos. Si tras leerlo alguien no estaba de acuerdo, no se le aceptaba como miembro.

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En  un combate de jefe dentro de Arah

Tras unos meses de tratar con gente y ver que en el fondo no cuajábamos, cerré el clan y lo mantuve como clan arcón. Esta es una práctica muy común en este juego, pues antes era mucho más económico para los jugadores crear un clan y subirlo hasta tener el almacenamiento de 50 casillas que comprar una expansión del banco para la cuenta.

Pasaron unos meses más. Decidí que quería volver a intentarlo y lo reabrí. Esta vez tardé en encontrar a la gente idónea pero tuve éxito, pues a base de reclutar a diario en las principales ciudades de Tyria y mirar con lupa a las personas que iba a admitir, conseguí un grupo estable de personas con intereses similares a la hora de jugar.

Empezamos siendo 4 personas. Poco a poco fuimos ampliando hasta llegar a 30, número que no quería exceder por temor a que se perdiese la familiaridad del clan. Para mí era y sigue siendo muy importante que nos pudiésemos conocer todos y crear un vínculo afectivo. Con el tiempo, el grupo ha ido fluctuando hasta quedarse sobre los 20 integrantes.

Conforme iba creciendo el clan decidimos que el canal de TS3 dedicado en el servidor de la comunidad se nos quedaba pequeño, así que mi pareja contrató un servidor en una empresa de hosting y allí instaló un servidor TS3 privado para el clan. A partir de entonces tuvimos mayor calidad de sonido, menos problemas de conexión, un bot musical que nos reproducía canciones desde YouTube, canales dedicados para cada mazmorra, para misiones, etc. Pese a ser un clan pequeñito, no teníamos nada que envidiarles a los grandes clanes de 500 personas.

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Miembros reunidos antes de empezar las misiones de clan

Al principio yo era la única fémina del clan, pero un día conocimos a un chico muy majo que, viendo el ambiente tan familiar y acogedor, nos presentó a su novia. Al principio fue con reparo, porque no se fiaba de que se la fuese a hacer de menos por ser novata y mujer. Llevaba muy poco tiempo jugando y buscaba un clan que le enseñase las mecánicas del juego sin condescendencias ni paternalismos. Yo le aseguré a ella que, si eso pasaba, quien lo hiciese seria expulsado sin miramientos. Mi clan jamás ha tenido problemas de ese tipo porque no tolero ese tipo de actitudes.

El caso es que ambas cuajamos enseguida y nos hicimos muy amigas. Recuerdo que al principio había que acompañarla por algunos mapas y explicarle cómo funcionaba el sistema de crafting; vamos, como a cualquier jugador novato. De hecho, mi segundo al mando también era un paquete cuando empezó, como lo somos todos.

Así pues esos miembros iniciales éramos 2 parejas (hombre/mujer), y 3 hombres. Luego conocimos a otra pareja que se apuntó junto con un amigo de toda la vida. Ya éramos 3 mujeres. A los pocos meses se interesó en el juego la mejor amiga de mi pareja. Y subimos a 4. Hemos tenido más compañeras pero iban y venían entre clanes. El máximo que llegamos a tener simultáneamente fue de 7 mujeres.

Finalmente tenía lo que quería: un clan mixto donde todos nos respetábamos por igual y llevábamos bien, y cuyo promedio de edad era de 33 años. Solíamos quedar cada tarde sobre las 19h. Nos metíamos a charlar al TS3 sobre nuestras movidas diarias y, mientras tanto, limpiábamos alguna mazmorra, recolectábamos recursos, hacíamos logros o misiones de historia, fabricábamos equipo y mejorábamos la sala de clan entre otras cosas. Era una época maravillosa en la que nos lo pasábamos fenomenal en compañía, pues sabíamos que en T.O.S. teníamos un grupo de amigos que nos apoyaba y escuchaba de manera incondicional.

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El dia de la inauguración del nuevo jumping puzzle de Arco del León

He de comentar que tuvimos problemas con algunos miembros que, inicialmente, se llevaban bien con el grupo. Por desgracia acabé por expulsarles, dado que su actitud cambió en cierto punto y provocaban malestar entre los demás. Asimismo, cometí un grave error al saltarme mi norma de la restricción de edad para meter al hijo adolescente de un compañero. No sabéis la que se lió. A partir de aquello nos ceñimos rigurosamente a la norma de mayores de 25.

A día de hoy he podido conocer en persona a varios de ellos que viven repartidos por la península. El clan sigue existiendo pero no está muy activo. Seguimos manteniendo el contacto vía WhatsApp pero apenas entramos al juego debido a los múltiples cambios que ha sufrido el mismo. Alguno entra de uvas a peras para hacer las misiones nuevas de la historia viviente que van implementando cada trimestre pero poco más.

Puede que tarde o temprano el juego acabe cerrando sus puertas y el clan termine por disolverse, pero el tiempo y las experiencias que hemos compartido perdurarán para siempre en nuestros corazones.

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