Pues venía yo a contar cómo llegué a meterme aquí en Todasgamers, a soltar mi charla de “abuela cebolleta”. Pensé en algún post de agradecimiento y tal… pero qué mejor que coger y expresar aquí por qué decidí colaborar con ellas, las toasgeimers. Esta es mi historia personal y quizá transferible a otras personas. Pónganse cómodos:

tecuento
No huyáis, copón, que va a estar entretenido.

Seguía a Mar en Twitter a través de Ali/Azula (Maedi Visna), de estas veces que ves tuits de otros usuarios como quien conoce al amigo de un amigo. A Helena no recuerdo cómo la encontré, supongo que por el mismo método, pero la acabé siguiendo allá por 2015 (ah, los 80’) y aún recuerdo la de ranteos que le caían por sus tuits. Seguirla hasta las tantas de la mañana preocupada por cómo iba a acabar la cosa. Creo que por cómo respondía acabé quedándome como seguidora. Es de esas cosas que vas viendo que otras chicas hacen y que no creías posible, como cuando Elaine Marley mandó a LeChuck a tirarse a un pozo. ¿De verdad PUEDES contestar aunque luego tengas que aguantar una lluvia de mierda? ¿Y además ES POSIBLE capear la lluvia de mierda? Increíble.

Hace años estaba en otra orilla. Probablemente, si Todasgamers hubiera surgido en 2010-2011 o así me habrían parecido unas exageradas. Si es que le sacan punta a todo, esto que dicen de “problemas en la industria del videojuego” no es para tanto, claro que hay mujeres jugando pero por qué tenemos que montar tanto revuelto. ¿Qué hace esta gente inventando palabras? ¿Qué es eso del heteropatriarcado? Con tanta agresividad no van a llegar a ninguna parte, paso de escuchar tanta movida, que me dejen jugar tranquila.

Pero, como cuando te propones leer Crepúsculo para ponerlo a parir con conocimiento de causa, empiezas a leer… a leer… a leer cosas, artículos, vivencias, opiniones, hilos de Twitter. De repente me di cuenta de lo que tenía en común con todas aquellas mujeres, de todas las cosas que habían vivido y que yo también había experimentado. Lees cómo lo ven ellas, qué opinan y cómo reaccionan… y en ese momento puedes seguir pensando que están equivocadas, que no es para tanto, que a ti no te importa o que te gusta como está, que esto es así, que qué le vamos a hacer (y es una opinión legítima como cualquier otra) o puedes indignarte, blasfemar y llenar de mierda imaginaria todo lo que se mueva, levantarte y decir que hasta aquí hemos llegado y que tienen razón. Y sumarte.

Por eso cuando leí que iban a montar un blog de videojuegos por y para mujeres dije… ”El no ya lo tengo, porque vete a saber si me admiten a mí ahí, con la de gilipolleces que digo y la de tonterías que hago, pero bueno, aunque sea un post les mando a ver si les gusta”. Y oye, les gustó. Como cuando el examinador de tráfico me aprobó el examen, estuve a punto de decirles “¿estáis seguras?” pero me callé, dejé que publicaran mi post y no sabéis la de ilusión que me hizo. “¡Mira mamá, salgo en Internet!” (ya había hecho blogs propios antes y había estado colaborando en otro sobre Hearthstone recientemente, pero esto era especial).

“Pero Morwen, ¿por qué aquí en Todasgamers?”. Lo primero, porque dudo mucho que me hubieran admitido artículos en ningún otro sitio (no soy profesional sino sólo unA jugadorA amateur). Lo segundo, porque tenía confianza con las fundadoras, y además me ofrecían confianza. A algunos os parece una tontería lo del espacio seguro, pero no es agradable estar esperando que venga el hombre de turno a explicarte cosas sólo porque, consciente o inconscientemente, piense que sabes menos o que no lo sabes explicar, o que no has entendido o no has sabido, sólo porque eres mujer y no porque verdaderamente sepas o no. “Pfff, eso es un mito, hombre”, hmmm, si me hubierais preguntado hace unos años, como he dicho, probablemente os daría la razón. Qué más da si viene un señor o una señora a criticar… pero no me tomaba igual una crítica o un comentario si lo hacía un hombre o una mujer. Después de todo, los hombres juegan más, sabrán más que yo y tendrán más razón… qué vergüenza que vengan a enmendarme la plana, mejor me voy a mi sitio. ¿Culpa mía pensar eso? Claro, por eso he podido cambiar de idea y dejar de pensar que el género otorga más valor a una opinión. Pero es un pensamiento que se enseña y cala, que a mí me han enseñado, de nuevo, de una forma más o menos consciente.

Además tomé conciencia de que había dado por hecho que era mala en ciertos juegos “porque ese no es mi terreno”: “bua tío, el WoW es muy complicado, esto no es para mí. El farmeo es mejor y más tranquilo, mecánico y rutinario”, “ostia las cartas, demasiada chicha, lo mío es lo sencillo”. Y no pensaba eso solamente porque fuese efectivamente mala en juegos que requieran estrategia y anticipación (soy horrible, el WoW requiere de estar atento a demasiadas cosas y las cartas al final me la cuelan siempre porque no sé utilizar las sinergias), sino porque pensaba que por ser mujer estas cosas se me daban peor de forma natural. Como conducir, ¿eh? Tuve un profesor de autoescuela maravilloso, pero ay los años que he pasado como copiloto… cómo han calado ciertas cosas. Pues en esto es igual. Veía pocas chicas jugar a mi alrededor (que sí, las había, y no eran malas), y otras tantas que ni lo intentaban, que dejaban los juegos “a los muchachos que todavía parecen críos”, “anda qué voy a hacer yo ahí con tanto chico”. Todo prejuicios.

Además vas ganando edad, vas ganando responsabilidades y te cargas de cosas que te alejan de la enorme cantidad de tiempo libre que tenías en la infancia y adolescencia (por regla general) y de repente te encargas de cosas que antes hacía tu madre, además de que trabajas como hacía tu padre. Tienes que “elegir” cómo gestionar tu tiempo. ¿Cuántos de vosotrOs tenéis que elegir entre que os coman los platos sucios o jugar? Si la respuesta es muchos “yo”, enhorabuena, bienvenidos al mundo de la mujer trabajadora/ama de casa/jugona, ¿a que mola? Es para colgarse. Si la respuesta es “yo ayudo a…” progresas adecuadamente, joven padawan, pero te queda mucho camino por recorrer. Deja esa partida de posicionamiento y mira a ver si te queda pendiente limpiar el baño, hacer la colada o si falta leche, ¿ha salido ya el perro? ¿Cuándo le toca la vacuna? ¿Le has cambiado el collar antiparasitario o está caducado? ¿Cuándo llega el impuesto de circulación? ¿Sabes cuándo toca la revisión del gas? ¿Has guardado la ropa de invierno? ¿Y le has puesto antipolillas en las bolsas no sea que te la encuentres comidita en Octubre-Noviembre cuando la vuelvas a cambiar?

adulthood
Ahahaha, qué bonito es ser adulto. Pista: Y UNA MIERDA.

Qué de tonterías, ¿verdad? Muchas, muchísimas. Pero hay que hacerlas, como la cencia. Y, normalmente, por cultura lo hacemos nosotras: es algo inconsciente, se da por hecho, lo hemos visto en casa y lo seguimos como una tradición que no sabemos de dónde viene pero que no nos cuestionamos demasiado ni unos ni otros, porque así es más cómodo. Cosa que me alegro mucho de ir poco a poco viendo cómo cambia… poco a poco. Quizá no encontréis muchas mujeres a partir de cierta edad porque la lista de cosas que he enumerado arriba no son ni un 3% de lo que la vida adulta te obliga a gestionar, eso por no hablar de los que tienen hijos. Por cierto, los que digan “pues mi padre hacía…” les remito a lo que digo en el párrafo anterior y les animo a seguir el ejemplo paterno. Recordad, “hacía” no es lo mismo que “ayudaba a mi madre a”.

Algo que Todasgamers me ha ayudado a preguntarme es por qué tengo que renunciar a jugar YO no por el hecho de que lo elija de forma consciente y consensuada, sino porque se dé por hecho que tengo que ser yo. Os aseguro que no lo he hecho, juego muchas horas, probablemente demasiadas, y muchas veces me comen los platos y se acaba la leche…pero eso allá por aquel año 2010-2011 no pasaba tanto. El estar aquí de hecho me anima a seguir sin renunciar a mi entretenimiento favorito porque sé que no estoy sola, porque me ha servido de plataforma de reunión con otras chicas jugonas, porque así no me siento rara por tener 30 tacos y seguir echando horas como una condenada al Overwatch o meterme a perder los nervios mientras me persigue una fanática religiosa con un pico más alto que yo. Porque aún la sociedad me pregunta cuándo voy a dejarme de tonterías y tener hijos, o por qué tengo la casa como la tengo y estoy jugando tranquilamente al ordenador. Sí, gente, ME LO PREGUNTAN A MÍ. Y me alegro si a otras chicas no les pasa, quizá el hecho de que muchas hayan estado y estemos “en modo huelga-protesta” constante desde hace mucho tiempo tenga algo que ver, aunque sea un poquito.

No, Todasgamers no es pionera ni lo pretendía ser. No se me comunicó tal intención y estoy aquí casi desde el principio. Surgió, se nos abrió la puerta y entramos. No pretendemos ser las únicas ni las últimas. Me alegro mucho de haber descubierto páginas y gente que estaban antes que nosotras, que hayan surgido más medios similares en 2017, y que vengan más en 2018, y en 2019… Me alegro mucho de que algunos más veteranos decidan cambiar de política. Y me alegraré mucho más cuando no seamos necesarias, cuando de verdad el género no importe absolutamente nada, cuando tus padres te miren igual de mal te llames Mario o María por no atender tus obligaciones del mundo real. Cuando el resto de humanos te recriminen que no empujes la carga y reaccionen igual si al otro lado contesta la voz de un chico o una chica: “Imbécil empuja la carga” y ya está. Cuando nadie piense que estás aquí por tu novio o por tu hermano, porque en realidad no es tu lugar natural y si no es por ellos no te interesarías lo más mínimo. Es más, seguro que en el fondo no te interesa, POSER. Cuando me siente a jugar una partida de cualquier cosa de mesa con cualquier grupo de personas y de verdad sienta que mi género no está encima de esa mesa. Lo he vivido con amigos y es genial, sobre todo ES POSIBLE, no tienes que tener la guardia alta pensando que te juzgan continuamente porque eres chica, sólo tienes que pensar en la partida.

Y si piensas “eso está todo en tu cabeza”, pues es vuestro turno hacernos ver que estamos equivocadas; me encantaría estarlo. Es vuestro turno demostrar que no somos necesarias, aunque el veredicto final lo tendremos que dar aquellas personas que nos sentimos excluidas, ¿no?

Nuestro sitio está al lado de todos los demás en el PC y la consola, a la misma altura. Hemos venido para quedarnos, haced sitio.

Feliz primer año, Todasgamers, y que cumplas muchos más.

P.S: los not all men se pueden quedar tranquilos, SÉ que not all men. Si alguien en mi infancia me metió a jugar al PC con un vicio insano, fue mi padre. A él le doy las gracias por las tardes desentrañando los puzzles de Indiana Jones, anotando las frases para vencer a la Swordmaster en Monkey Island o trazando el mapa del laberinto del primer Legend of Kyrandia y sus dichosas fogofrutas. Alucinando con shooters como el Dark Forces, pasando miedo con el Doom y sus demonios o con lo oscuro que era el primer Quake. Buscando los mapas y trucos en el Internet de los años 90 con su módem ruidoso y su conexión que se caía cuando sonaba el teléfono… gracias papá. Y gracias a ese señor, que sabe quién es, que no para de meterme juegos por los ojos aunque muchos al final me hayan acabado aburriendo (no me da el coco para todo…pero mira el Overwatch, MIRA EL OVERWATCH, y mira lo que hice con el Prototype, lo peté fuerte).

Fuentes de las fotos:

Abuelicas entrañablesAdultos aparentemente felices