Need for Speed: Payback, con ruedas y a lo loco

Need for Speed: Payback, con ruedas y a lo loco

Los videojuegos poseen muchas particularidades que los diferencian de otras artes, pero, sin duda, una que siempre me ha llamado especialmente la atención es su pluralidad genérica. Cuando juegas a videojuegos irremediablemente te posicionas en un género, pues tal es su diversidad e idiosincrasias propias y diferenciadas que hacen muy difícil que puedan llegar a gustarte todos o seas capaz de dominarlos.

Te pueden gustar los videojuegos de plataformas, pero jamás tocarías uno de deportes. O puedes ser un enamorado de la estrategia y, en cambio, detestar los walking simulator. Esto no implica que no podamos jugar a todo, pero de una forma u otra nos hace tomar partido y que, al menos en mi caso, sea complicado salir de nuestra zona de confort, sobre todo si el tiempo que podemos dedicarle a los videojuegos es muy escaso. En el cine, aunque no te gusten las comedias, siempre puedes invertir una hora y media de tu vida en ellas, pero si tienes cruzados los RPG es muy poco probable que derroches todo el tiempo que demandan.

Esta es una pequeña reflexión que he hecho cuando me enfrentaba al análisis de Need for Speed: Payback, y al hablarla con un amigo he visto que podría incluso dar para un artículo en el que exploráramos si esta limitación genérica está indisolublemente ligada a nuestro tiempo y habilidad, a nuestras preconcepciones y prejuicios ante los géneros o, directamente, a la misma forma del videojuego.

En mi caso, nunca he sentido predilección por el género de conducción, ni sus subgéneros como la simulación o el arcade, lo que ha hecho que en mi vida haya probado en contadas ocasiones videojuegos de este corte. En cambio, a mi hermana le encantaban, pero por contra, era incapaz de acabarse un JRPG, y es más, dudo que nunca le haya gustado ninguno. En mi infancia, y cuando aún vivíamos juntas, solíamos compartir de tanto en tanto esta diversidad genérica, y así me encontré jugando a Midnight Club II, un videojuego de conducción para Playstation 2 publicado por Rockstar que tantas risas y enfrentamientos nos dio.

En los cinco años que han pasado desde que no vivo con ella, jamás me he acercado a ningún género que se saliera de mi zona de confort y entrara en la suya. Hasta ahora, claro. Un rollazo bastante largo para explicarlos lo que es analizar Need for Speed desde una perspectiva casi virginal en el género y para deciros que éste será un análisis dedicado no a aquellos que lo conocen y se saben las anteriores entregas de la saga al dedillo, sino para otros, que como yo, llevan años sin acercarse a un videojuego de coches.

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Need for Speed: Payback sería el equivalente a jugar una película de Fast and Furious. Tienes diferentes personajes, con distintas habilidades al volante y especialidades automovilísticas, que se ven inmersos en una trama de mafias, traiciones y mucha velocidad. Así pues cuando iniciamos el juego ya empezamos directamente con su modo campaña, donde nos pondremos en la piel de Tyler, Mac y Jess, tres reputados pilotos que deberán recorrer su propio camino de redención para recuperar su estatus en el mundo de las carreras. La trama empieza cuando el grupo intenta robarle un prototipo de coche a una de las casas de apuestas más peligrosas del Valle Fortune, una reimaginación muy apropiada de Las Vegas donde se combinan espacios abiertos de tierra con reconstrucciones más urbanas donde podremos derrapar sobre un buen asfalto.

Todo empieza tan de repente y de una forma tan frenética que cuesta ubicarse en qué está pasando. Durante el tutorial tenemos la oportunidad de probar a los tres personajes trabajando en equipo, un pequeño tastet de sus habilidades para que tengamos claro cómo deberemos utilizarlos en un futuro. Una vez nos hemos aclimatado, entramos en harina. Hemos cabreado a los mafiosos y debemos correr, literalmente, por nuestra vida. Infiltrándonos en carreras clandestinas, iremos desbaratando los planes de los malos a través de mil y una competiciones dispersadas por el enorme mapeado, una de las características que más han intentando potenciar EA y Ghost Games en esta entrega, dotando a este Need for Speed de un vastísimo mundo abierto que funciona de forma similar a lo que planteó Ubisoft con The Crew

A pesar de todo el frenetismo del principio y las carreras, los controles del coche son lo suficientemente fluidos y fáciles de manejar como para que cualquier persona pueda sentirse todo un Baby Driver sin apenas haber tocado nunca un videojuego de carreras. Además, como premia lo arcade y no la simulación, por muchos golpes, siniestros o vueltas de campana que demos, nuestro coche permanecerá intacto, sin un rasguño y con un chasis que haría sonrojar al mismísimo Batmóvil. Puesto que este no es un videojuego en el que prime el realismo, sino la diversión, nada ni nadie va a detener tu coche para que dejes de pulsar el acelerador. Aquí solo se puede tirar hacia adelante a base de nitros y saltos de infarto donde verdaderamente atisbamos el poderío gráfico del título y el núcleo de su diversión. 

Ansel Elgort;Jamie Foxx

Yo jugando a Need for Speed

Es en estos momentos donde entiendo por qué el género de conducción es uno de los más populares, por qué hay tantas personas que se sienten atraídas año tras año a las nuevas entregas, y por qué disfrutaba tanto cuando jugaba a ese ya añejo Midnight Club II con mi hermana. El sudor en las manos, el corazón en un puño y alguien jaleándote porque llevas más de 60 segundos en cabeza y vas a ganar esa carrera a la que tantas veces le habías dado al Continue.

Need for Speed: Payback ha sido un retorno al pasado para mí, una accesible puerta de entrada a un género que había decidido olvidar, pero al cual no me ha disgustado volver. ¿Serán prejuicios, tiempo o habilidad? Aún me debato entre esas tres opciones mientras pienso en lo mucho que echo de menos jugar a videojuegos con mi hermana.

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3 comentarios
Rena
Rena 18/12/2017 a las 11:25 am

Leerte me da como… no sé, es lo que dices. No te llama pero lo intentas y al final pues mira, ves que te gusta. Mi mayor problema es si lo pillo y después no le dedico el suficiente tiempo y me he dejado un dinero xD

adamantai
adamantai 19/12/2017 a las 3:14 pm

Sí, también está el tema económico, sobre todo si te lanzas a explorar títulos que salen de lanzamiento a precios de no menos de 60 euros. La experimentación genérica está bastante más limitada en los videojuegos.

Rena
Rena 20/12/2017 a las 10:21 am

Exacto, a eso me refería. Es complicado porque no siempre, en la mayoría de los casos… no hay demos 🙁 pero bueno, para eso están estas maravillosas reviews <3

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