Golden Sun, 17 años y aún te recuerdo

Golden Sun, 17 años y aún te recuerdo

01/08/2018 | Artemis | 8 comentarios

Un día como hoy, hace ya 17 años, se alzaba por primera vez en las pantallas de las Game Boy Advance de todo Japón aquella esfera luminiscente sobre la colina del Monte Aleph. Aún tendría que pasar medio año para que pudiéramos verlo en Europa, pero Golden Sun ya estaba dejando su huella, y no faltaba mucho para que se erigiese como uno de los JRPG más reconocidos de la sexta generación de consolas. Hoy quiero aprovechar esta fecha tan especial no solo para homenajear a este título que marcó mi infancia, sino para dar a conocer a todas esas personas que no lo vivisteis en su momento un juego que, aún en la actualidad, rezuma encanto, carisma y originalidad.

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Fav y RT si puedes oír esta imagen

Pero, ante todo, pongámonos en situación para que estemos todos en la misma línea. Golden Sun es un JRPG desarrollado por Camelot Software Planning (sí, sí, los del Mario Golf y Mario Tennis) para la ya mencionada Game Boy Advance. Aunque se pensó como un solo título, las limitaciones técnicas de la época no permitían que todo el contenido pensado para esta aventura cupiera en un solo cartucho, por lo que los fans tuvieron que esperar un año entre Golden Sun (2001) y Golden Sun: La edad perdida (2002) para poder disfrutar al completo de esta experiencia. Como mi intención es hablar también a aquellas personas que no han jugado Golden Sun hasta la fecha, no hablaré de esta segunda entrega por tremendos espoileracos.

La historia que se nos narra ocurre en el mundo ficticio de Weyard, un lugar donde la Alquimia fue, durante largos años, fuente de riqueza, poder y conocimiento para la humanidad. Tal era su fuerza, que los humanos se aprovecharon de ella con el afán de satisfacer sus deseos egoístas, dando lugar a terribles guerras en busca de poder ilimitado, infinitas riquezas y la inmortalidad. La humanidad estaba arrasando con la Alquimia, y la destrucción de Weyard se hacía cada vez más inminente; es por ello que unos sabios decidieron sellar el poder de la Alquimia en unos orbes, llamados estrellas elementales, que encerraron en lo más profundo del Templo Sonne, a las faldas del Monte Aleph. Junto a esta inmensa montaña, custodiando este sagrado y misterioso lugar, se encuentra la aldea de Tale, donde empieza nuestra aventura.

Tale es una pequeña localidad aislada del resto de Weyard donde, a causa de la influencia del Monte Aleph, todos quienes la habitan tienen el potencial de dominar una disciplina llamada Psinergía, un poder que se dice que proviene de la Alquimia y que permite controlar y alterar los elementos de la naturaleza. Quienes poseen este potencial son conocidos como Adeptos, y es uno de estos jóvenes Adeptos, Hans, a quien controlaremos en el papel del protagonista silencioso; un muchacho que, junto a sus amigos de la infancia, Nadia y Garet, comienza a estudiar este antiguo poder después de que la fuerza de la Alquimia causara una tragedia en la aldea. Bajo la tutela del sabio Kraden, nuestros tres protagonistas se embarcarán en una incursión al Monte Aleph que pondrá sobre sus hombros una gran responsabilidad: perpetrar a toda costa el equilibrio de la Alquimia.

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Podríais pensar que cuesta creer que en sus manos está el destino del mundo pero… hay que apañarse con lo que se tiene, ¿vale?

Hasta aquí hay que admitir que Golden Sun no parece estar ofreciéndonos nada diferente a lo que la industria del RPG nos ha tenido acostumbrados. Aun así, este título nos trajo una serie de novedades que, aún a día de hoy, siguen siendo infrecuentes y muchos echamos en falta.

La Psinergía, además de un elemento clave en el mundo de Weyard, es también la herramienta de la que nos valdremos para movernos a través de él. Y es que, además de ser la “magia” del sistema de combate, esta fuerza nos servirá para abrirnos paso a través de los puzles que nos encontraremos en bosques, cuevas, mazmorras, desiertos e incluso ciudades. Son retos no demasiado exigentes, pero muy satisfactorios de resolver. Y aunque habrá ocasiones en las que podremos sortear los obstáculos valiéndonos de la fuerza física, es difícil resistirse a esa sensación tan satisfactoria de ver una mano gigante haciendo el trabajo por nosotros.

Apenas pongamos un pie fuera de nuestra aldea natal, nos encontraremos con una simpática criatura que se nos presentará como Sílex, que nos hablará de otra de las peculiaridades de este juego. A lo largo y ancho de Weyard existen unos pequeños y esquivos seres llamados Djinn que nos ayudarán prestándonos su apoyo y fuerza en la batalla; si conseguimos encontrarlos, claro. Hacernos con el mayor número de Djinns nos permitirá fortalecer a nuestras unidades, aprender diversas Psinergías y, si tenemos los suficientes, invocar a poderosas deidades que harán los combates más llevaderos. Además, son una monada.

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Djinn de Venus (tierra), Mercurio (agua), Marte (fuego) y Júpiter (viento)

Algo que me llamó la atención en su momento, y algo que me sigue pareciendo destacable aún con los años que han pasado, es la serie de decisiones artísticas que se tomaron para este juego. Su colorida paleta y su encantador pixel art dotan al juego de una personalidad característica, que a mi parecer sigue siendo tan atractiva como lo era entonces. Y lo que es para mí más importante: cada localidad que visitas es diferente a la anterior, y el cambio es palpable. Yendo más allá de distribuir los edificios de distintas maneras y colocar elementos diferenciadores como plazas, esculturas o castillos, cada pueblo, cada ciudad y aldea tiene un color especial. Es un mundo vivo, un mundo en el que se respiran las influencias del clima, de la cultura y de la historia de sus gentes en los pequeños detalles. Si hay algo que me gusta en un RPG es el viaje, y Golden Sun hace que este sea especial, que un hormigueo de curiosidad te invada cuando avistas una ciudad en el mapamundi y te preguntas qué encontrarás allá.

Como solía ser costumbre en este género de videojuegos, nos poníamos a los mandos de un protagonista mudo; una estrategia que buscaba que, como jugadores, nos proyectásemos a nosotros mismos en el muñeco que pululaba por la pantalla, pero que daba lugar a escenas incómodas en las que los NPCs entablaban con nosotros un mal llamado diálogo que hacía de una situación algo extraño y anticlimático. Sin embargo, aunque Hans no pronuncie palabra alguna en toda la aventura, este juego nos proporcionaba una herramienta que, aunque limitada, permitía algún tipo de intercambio comunicativo entre tú como jugador y los personajes: las respuestas de sí y no. De cuando en cuando, tus compañeros de viaje u otros personajes de la aventura se dirigían a ti para preguntar acerca de tu opinión en forma de preguntas de sí o no. Pocas veces la respuesta cambiaba el curso de los acontecimientos; a lo sumo, ofrecía una ligera variedad de diálogos y formas de resolver una conversación. Aun así, de una manera algo ingenua, conseguía meterme en la conversación; hacerme, de alguna forma, partícipe de ella. Y he de decir que es de agradecer que algo te mantenga alerta cuando se trata de un juego con alto contenido en diálogos.

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No es como si nadie pudiera negarse a esto, ¿verdad?

Pero de todas las cosas más destacables de Golden Sun, aquello por lo que hoy en día muchos lo recordamos con tanto amor y seguramente una de las razones por las que intentamos desesperadamente que otras personas lo prueben, es su inesperado giro de guion. No pretendo desvelar nada porque, como ya he comentado, mi intención es hablaros también a las personas que aún tenéis esta aventura por vivir. Pero me permitiré un par de líneas para tener un momento compartido con aquellos que en su momento lo jugamos, para revivir ese instante en el que se nos puso todo patas arriba y, durante unos momentos, cuestionamos nuestra posición y aquello en lo que estábamos creyendo. No sé si en vuestro caso es así, pero ojalá me hicieran sentir de esta manera más veces.

Y aun con todo lo que he dicho, aun habiendo enumerado las virtudes que lo hicieron destacar entonces y que hoy por hoy lo siguen haciendo un juego recomendadísimo, no puedo terminar estas palabras sin hablar de cómo este juego siempre me hace volver. A veces vuelvo de forma muy sutil, reproduciendo su maravillosa banda sonora y ubicando cada pieza en su momento en la historia, reviviendo esos instantes que siguen siendo tan especiales. Otras, sin embargo, viajar con la mente no es suficiente, y rescato de su caja mi ya desgastada Game Boy Advance SP para recomenzar esta aventura. Porque, independientemente de los años que pasan, Golden Sun consigue transportarme siempre a un mundo lleno de magia, de momentos entrañables, de pequeñas historias llenas de sentimiento, de personajes que se hacen querer y algunos que, incluso, te encanta aborrecer. Pero, sobre todo, me transporta a un mundo que siento vivo.

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Artemis
Artemis

Mi profesora de primaria me dijo que nunca sería nada en la vida. Quince años después aquí estoy, graduada en psicología y escribiendo sobre videojuegos en internet. Sigo sin saber si darle o no la razón. En Twitter me convierto en ajolote.

8 comentarios
Ka'alshya
Ka'alshya 01/08/2018 a las 1:45 pm

Bueno. Pues nada. Estoy ya en la sede de Nintendo a ver si lo sacan traducido de una vez para Nintendo 3/2DS de una vez porque me has dado ganas de rejugarlo por enésima vez :_
Gran artículo!

Darkor_LF
Darkor_LF 01/08/2018 a las 2:03 pm

Creo que teníamos la room de la segunda parte, y claro, lo de jugarlo no prosperó mucho porque no entendíamos nada.
O puede que fuera un Fire Emblem que también estuviera dividido, porque recuerdo que empezaba con gente muy amiga entre ellas y un combate sin explicar NADA

Pauler
Pauler 01/08/2018 a las 2:16 pm

Ayyy me encantó. Los jugué con emulador aunque el segundo no lo terminé porque al llegar a la parte final, cuando pasa eso que todos se [spoiler], me dio pereza grindear a Hans y compañía xDDD
Recuerdo además que mi prima tenía el 2 para Game Boy Advance cuando tenía 10 años y le encantaba, porque una de las protagonistas se llamaba Sole como ella jajaja. Qué recuerdos, son un par de juegazos T_T

Rsr
Rsr 01/08/2018 a las 7:26 pm

Estos juegos fueron de los que a mi me marcaron de niño y los títulos que más nostalgia me producen. Sigo rejugándolos cada pocos años y escucho su música de vez en cuando para recordar momentos, sobre todo los faros(que era donde casi siempre avanzaba la trama). Por poner uno:

SPOILERS

Al final del juego, en la cima del Faro de Marte, recuerdo lo mucho que me costó realizar esa última acción de encender el faro, ya que sabía que ahí acababa todo. Me tiré un buen rato vagando por el escenario, hablando con todos los aliados. Me daba pena acabarlo.

FIN SPOILERS

Del tercero no hablo porque me decepcionó un poco(expectativas muy altas tras los dos primeros, supongo) pero sigo aún esperando un cuarto que lo cierre todo. O al menos una remasterización buena de los dos primeros.

Andrés
Andrés 02/08/2018 a las 7:52 am

¡Articulazo! Siempre que el tema de conversación es Golden Sun es difícil hacerme callar, pero después de todo lo que has dicho poco más hay que decir 🙂 Fav + RT por la primera imagen <3

S
S 02/08/2018 a las 11:38 am

Esta fue bastante parda, yo jugué la segunda parte primero en GBA. No jugué la primera hasta años después que un amigo compró la primera. Que juegazos.

Mosky
Mosky 02/08/2018 a las 12:43 pm

Brutales esos juegos y gran artículo. Destacar que además del preciosismo del pixel art, animaciones de las invocaciones eran un alarde al que no estábamos acostumbrados en las portátiles. Joder, mi DS murió y ahora no se si buscar una rom o una DS de 2a mano…

Ibra
Ibra 24/10/2018 a las 11:37 am

Ay gracias por el artículo; está genial 🙂

Estos son de esos juegos que dejan marca, desde luego. Los jugué de peque y me encantaron, pero los he ido jugando cada 5-6 años, y la última vez me di cuenta de que cada ciudad / pueblo tiene una estructura social y de gobierno que encaja casi característica por característica con alguna que se comentan en cierto manual de antropología política. Hicieron un enorme trabajo en ese sentido.
El segundo es espectacular además, no solo la sucesión de plot twist desde el mismo principio (que además está hecha de una forma que da visión amplia, y eso es bien siempre).

Para quienes vayáis a (re)jugarlo, aparte de poder cambiar el nombre a todos los personajes al principio, hay un ‘final malo secreto’ en el primero que se da precisamente si respondes que no vas a asumir la responsabilidad, justo antes de dejar la aldea natal.

Y bueno, el sistema de djinn, clase, psinergía e invocaciones es realmente equilibrado y deja una libertad práctica que ya quisieran muchos juegos actuales… (muchas combinaciones funcionan, no hay solo una o dos buenas realmente)
Además, la bso de esta saga es maravillosa para estudiar, y el tema de Saturos es una de las mejores piezas de combate contra jefe concreto que he escuchado, ahí ahí con el de Seymour, incluso a día de hoy +.+

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