No Ogame, no life

No Ogame, no life

Corría el año 2006. Yo era un pequeño moco que cursaba 6º de primaria como cualquier otro pequeño moco, aunque en versión un poco friki: correteaba por el recreo, y por las tardes, si no tenía plan para corretear por las calles, pues veía Naruto por Internet, que para algo lo tenía. Mi suficiente vida social podía compaginarse perfectamente con mis tendencias frikis, lo que rebajaba la preocupación de mis padres sobre mi capacidad relacional. Pero esto no duraría mucho: mi hermano mayor, sabiendo lo mucho que me gustaban Star Wars y los videojuegos, me comentó la existencia de un juego online con naves de la mencionada saga. Y ahí, con la entrada en el “universo 18”, terminó mi vida social (o empezó, según se mire).

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No conduces tus naves, ni manejas colonos, ni nada por el estilo: es un juego de administración espacial en el que solo ves números, tiempos y mensajes rojos diciendo que te han petado la flota. Básicamente como los manager de liga y otros eventos deportivos que se llevan ahora, pero con naves espaciales (y mucha más frustración).

En Ogame, empiezas con un planeta aleatorio que te es concedido en el universo que elijas. En este planeta se pueden extraer tres tipos de recursos: metal, cristal y deuterio. Entonces una empieza felizmente a administrar las nombradas materias e invertirlas en diferentes tipos de edificaciones: las de recursos propiamente dichos (minas, plantas solares, almacenes…) y las instalaciones (hangar, laboratorio, fábricas…).

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Administrar tus recursos es la base de este juego (aunque yo no lo hago especialmente bien)

Cada vez que se construye algo, se debe esperar un tiempo X para que termine la construcción y poder continuar con la siguiente. Al principio, esto no lleva más de unos segundos, pero conforme avanzamos los tiempos crecen, llegando a ser de horas e incluso días.

Con las construcciones de recursos, una es capaz de extraer un mayor número de materias primas del planeta, y con las instalaciones, se acceden a nuevas opciones, tales como investigar y crear las ansiadas NAVES.

Oh, las naves, causa y a la vez solución de todos los problemas en Ogame (aparte de la falta de cristal sndvasdkjfahsdf). Aunque es cierto que muchos jugadores se decantan por ser mineros y simplemente extraer recursos en diferentes planetas, muchos otros optarán por la creación de grandes flotas con las que saquear a los rivales en pos de una ascensión más rápida en el ranking del universo, con lo cual, te aseguro que tu planeta NUNCA, y repito, NUNCA se encontrará completamente a salvo en este vasto universo que es Ogame (además literal).

Los combates y construcciones han de ser calculados con precisión milimétrica para no desperdiciar recursos y tampoco ser un jugoso objetivo para jugadores con una flota superior a la tuya. Es por esto que muchos lo conocen como “el juego del despertador”, y es que gran parte de los jugadores (ejem, yo) optan por programar alarmas para avisarles de la vuelta de sus flotas, la finalización de construcciones o del momento exacto en el que tendrán recursos para comenzar a investigar X mejora.

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Vista de la galaxia, donde tus vecinos son tu mayor amenaza

Y, aunque lo que acabo de describir puede resultar un pestiñazo a primera vista, resulta increíblemente adictivo. Debe de haber algo en eso de manejar tu propio destino en el universo y administrar tu flota intergaláctica (aunque no la veas) que engancha. Por no hablar de la comunidad y el foro, que a mí personalmente fue de lo que más me enganchó.

Imagino que es lo suyo de los jugos online: si uno busca jugar con otra gente es porque espera un mínimo de relación y comunicación. Aún recuerdo cuántas horas pasé en el foro; de hecho, hubo varios momentos en los que dejé el juego, pero seguía entrando con asiduidad a chatear con los demás jugadores. Sigo manteniendo contacto con algunos de ellos, llegando a conocerlos en persona, y nunca olvidaré lo importante que fueron en mi vida. Y es que llegó un momento en el que Ogame se convirtió en MI VIDA.

Entre las horas en el foro, los cálculos para las naves, y las frustraciones cuando el mensajito rojo llegaba, la mayor parte de mi día giraba en torno al universo ficticio. No sé si es que tuve suerte por la gente con la que me topé allí o qué, pero no me arrepiento ni creo que tuviesen una influencia negativa en mí todas esas horas pegada a la pantalla del ordenador (y ordenador real, porque en esa época una no podía revisar la flota desde el móvil).

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El maravilloso foro de Ogame, donde pasé mi tiempo hablando de cualquier cosa que surgiese, excepto del propio juego

Han pasado 13 años desde que jugué a Ogame por primera vez, y es cierto que algo ha cambiado a lo largo del tiempo: ahora existen universos con mayor velocidad, existe la “materia oscura” de pago, que da ciertas ventajas temporales (aunque se puede jugar perfectamente sin ella) y la interfaz se ha modernizado. Aún recuerdo cuando comenzé a jugar y los edificios tenían imágenes de fábricas industriales y las naves eran exactamente las de Star Wars, cosa que probablemente cambiarían por derechos.

No obstante, sigo volviendo a él cada cierto tiempo (ahora mismo, universo Himalia, si hay alguien por ahí, hacemos piña, ¿no?), resultándome igual de adictivo cada vez a pesar de mantener prácticamente intacta su mecánica. Y es que es eso: algo maravilloso tiene que tener Ogame si lleva ya tantos años sin necesidad de reestructurar su juego, ¿no?

Aunque he de admitir que Ogame vino junto con otra fiebre de grandes juegos de navegador (Neopets, Ikariam, Gladiauts… y madre mía, los jugué todos), Ogame siempre destacó, y tuvo un lugar en mi corazoncito mientras exploraba el resto. Así pues, si no lo han probado ya, les recomiendo darle una oportunidad, y si ya lo hicieron años atrás, ¿por qué no reincidir?

PD: Este artículo iba para el mes pasado, pero me rehice una cuenta en el universo Himalia con el objetivo de “sacar unas cuantas capturas y ya”, lo cual me ha conducido a un mes de vicio total y enfermizo, con alarmas en la noche incluidas. Algo debe de tener Ogame, que por más que pase el tiempo, sigue enganchándome como el primer día.

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pikolina21
pikolina21

22. Soy estudiante de Dirección Escénica y Dramaturgia. En mis ratos libres (y no tan libres) me gusta jugar a videojuegos. El resto del tiempo lo paso enferma (la salud nunca me acompañó) Experta en videojuegos que bajan de los cinco euros en las rebajas de Steam.

3 comentarios
Jorgecho II
Jorgecho II 01/06/2019 a las 8:27 pm

Oh, no… Llevo más de diez años desenganchado… Debo… resisitir… tentación…

Memnoch
Memnoch 05/06/2019 a las 12:48 am

Recuerdo que yo empecé en el uni 10 y luego jugué en el 16, 17 que es donde me monté mi primera alianza y también el 18 y empecé a jugar diariamente durante horas. Llegué a tener más de 30k mensajes en el foro del juego antes de que me baneasen de por vida por liarla. He sido tan activo en la comunidad que varias de mis parejas sentimentales han salido del puto Ogame. Qué nostalgia, joder.

Jonathan
Jonathan 03/08/2019 a las 10:52 am

Buen post, nunca jugue, aunque siempre le tire buenas horas al Gladiatus (hasta que llegabas a un punto en el que era imposible avanzar sin pagar)

Voy a darle una oportunidad, a ver que tal XD

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