The Elder Scrolls: Arena – Por algo se empieza

The Elder Scrolls: Arena – Por algo se empieza

“Comienza la leyenda:

El mago guerrero imperial Jagar Tharn traiciona al emperador Uriel Septim IV y lo encierra en una dimensión alternativa, para después usurpar su identidad y su trono. Un solitario prisionero deberá viajar a los lugares más famosos y peligrosos de Tamriel para reunir los fragmentos del Báculo del Caos, salvar al emperador y liberar el imperio.” Fuente

En marzo de 1994, Bethesda Softworks desarrolló y lanzó un videojuego de rol que marcaría un antes y un después en el género, empezando por ser uno de los más grandes para la época. The Elder Scrolls: Arena nos abre las puertas por primera vez a Tamriel, dando pie a una saga que a día de hoy aún mantiene a los jugadores pegados a la pantalla durante horas.

A decir verdad, Arena no es un juego atractivo, ni tiene los controles más cómodos. De hecho, ni siquiera es plato de buen gusto durante los primeros momentos, donde es posible que incluso muramos en varias ocasiones antes siquiera de salir de la primera mazmorra. Es frustrante. Pero vayamos por partes.

TESArena1

Conspiraciones (captura propia)

Historia

La idea inicial para The Elder Scrolls: Arena era crear un juego donde un grupo de gladiadores debía viajar por Tamriel en busca de lucha contra otros equipos en diferentes estadios hasta convertirse en “El Gran Campeón”. Pero, a lo largo del desarrollo, añadieron diversos elementos y acabaron desechando la idea original. Eso sí, mantuvieron el nombre, porque todas sabemos lo complicado que es pensar títulos.

Al comenzar la historia nos pondrán en contexto con una breve introducción: Uriel Septim IV ha sido traicionado por Jagar Tharn, un mago guerrero que llevaba meses conspirando contra él. Tras enviarlo a otra dimensión y suplantar su identidad, toma posesión del trono y ha llegado el momento de desenmascararle y rescatar a Uriel Septim —al de verdad—. Vaya movida, ¿eh?

Lo primero que haremos será decidir si queremos elegir nuestra Clase o dejar que el juego la genere automáticamente gracias a una serie de preguntas. Pondremos nombre a nuestro personaje, seleccionaremos su género y, tras abrirnos un pequeño mapa de Tamriel, elegiremos de dónde es. A continuación, nos hablarán un poco de lo que significan estas decisiones y podremos repartir algunos puntos de habilidad. Por último, nos darán la opción de caracterizar a nuestro personaje, con evidentes limitaciones.

Finalizado esto, se nos aparecerá Ria Silmane, la que en su momento fuera aprendiz de Jagar Tharn y a la cual capturó antes de que pudiera avisar a Consejo de Ancianos de la traición del Mago, y nos contará lo que se espera de nosotras. De hecho, se aparecerá a menudo a lo largo de la partida para indicarnos el camino a seguir.

Despertaremos en una mazmorra y, siguiendo las indicaciones de Ria Silmane, deberemos hallar la salida, teniendo en cuenta que no estamos solas. Por el momento, nuestra misión es salir y sobrevivir en el intento. Al llegar al final de la mazmorra, nos saltará una pregunta y deberemos escribir una contraseña —era un pequeño sistema antipirateo— que viene tanto con el juego original, como con la descarga desde la web de Bethesda. Por fin, apareceremos en la primera ciudad y daremos comienzo, ahora sí que sí, a nuestra aventura.

 

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Jugabilidad

Lo primero y más importante es decir que el juego se emula automáticamente en DOSBox, por lo que, en principio, no tendremos que hacer ningún apaño en nuestros ordenadores de última generación. Una vez sepamos esto, todo es hacernos a la idea de que Arena se aleja mucho de lo que solemos manejar.

Algo que destaca especialmente en The Elder Scrolls: Arena es que podremos explorar todas las provincias de Tamriel. En los siguientes capítulos, por llamarlos de alguna manera, nos centraremos únicamente en los lugares que les dan nombre: Daggerfall, Morrowind, Skyrim. Luego está Oblivion, que se desarrolla en Cyrodiil. El único, por el momento, que rompe más con la norma es The Elder Scrolls Online, dado que centra su actividad de nuevo en todo Tamriel. Dada la extensión del mundo que nos presentan y que se valieron del uso de un generador automático de contenido para generar un inmenso mundo, utilizar el viaje rápido es esencial para nuestra salud mental.

Arena funciona desde una perspectiva en primera persona y combatiremos haciendo clic derecho con el ratón y arrastrando éste, como si realmente empuñáramos el arma. Asimismo, utilizaremos la magia haciendo clic en el menú de magia para seleccionar el hechizo que deseamos utilizar y haciendo clic sobre el enemigo al que queremos atacar. También podremos robar utilizando un botón.

A lo largo de nuestra aventura, podremos utilizar diferentes armas y armaduras, así como diferentes tipos de pociones, para curarnos, resistir determinados elementos o beneficiarnos temporalmente de sus efectos.

 

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Por su parte, nos encontraremos con el maravilloso mundo de los ciclos de día y noche. Por la noche, las tiendas cerrarán y los habitantes de la ciudad se resguardarán en sus casas, mientras que los monstruos camparán a sus anchas por las calles. Otra cosa a tener en cuenta es que somos completos extraños en ciudades a las que no pertenecemos, por lo que igual ir con la espada empuñada no siempre es buena idea.

Contamos con una trama principal, donde deberemos recoger todos los fragmentos del Báculo del Caos para derrotar a Jagar Tharn y salvar a Uriel Septim IV, y un buen número de misiones secundarias que, generalmente, encontraremos en las diferentes tabernas de las ciudades. Estas misiones no son para nada complicadas, aunque sí repetitivas, dado que se basan en hacer de mensajera o de escolta e ir de un lado a otro. Por su parte, existe la posibilidad de intentar hacernos con artefactos únicos si nos dejamos llevar por los rumores.

El mapa de las ciudades es de todo menos intuitivo, por lo que para situarnos mejor, deberemos hablar con los ciudadanos y, tras dar con el edificio concreto que andábamos buscando, aparecerá señalado en el mapa —¡Importante invertir tiempo en hablar con la gente!—. Por su parte, contamos con la posibilidad de hacer pequeñas anotaciones en el mapa, por lo que podremos apuntar algunos nombres de lugares de interés. Además, no contamos con un minimapa para guiarnos, únicamente con una brújula en la parte superior de la pantalla, así que las indicaciones de los ciudadanos se reducirán a los puntos cardinales como forma de orientación. Aunque, en ocasiones, harán anotaciones en nuestro mapa, si estamos lo suficientemente cerca del sitio.

 

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Personalmente, mi primera toma de contacto con The Elder Scrolls: Arena fue un completo despropósito. Estaba tan enamorada de Skyrim que me compré el recopilatorio de juegos The Elder Scrolls: Anthology y decidí empezar por el principio, topándome con un juego tosco y que ha envejecido bastante mal. Aun así, el pequeño test inicial para asignarte una clase me pareció de lo más original y la forma de combatir, aunque poco práctica, es interesante. Aun con todo, no se le puede negar lo que supuso en su momento ni cómo sentó las bases de lo que llegaría a ser y es The Elder Scrolls a día de hoy, aunque el punto real de inflexión lo marcara Morrowind años después.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme de la realidad // Nothing is true, the cake is a lie

2 comentarios
Antonio
Antonio 21/08/2019 a las 11:27 pm

Muy interesante,a veces me da curiosidad pero hay juegos que envejecen regular.

Aonia Midnight
Aonia Midnight 22/08/2019 a las 11:29 am

Es el caso… Estamos tan acostumbrados a la jugabilidad actual que retomar según que juegos es un dolor de cabeza. Y Arena o Daggerfall no son nada cómodos de retomar.

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