Hablemos del crunch, ese gran conocido

Hablemos del crunch, ese gran conocido

Vivimos con un ritmo de vida que nos exige las cosas aquí y ahora. El “lo quiero para ayer” se ha normalizado en cualquier trabajo, y el sector de los videojuegos no es ajeno a ello. Los usuarios piden que se les entreguen los productos en cuanto son anunciados, e incluso se piden secuelas en cuanto sale la primera parte. Los gamers son un público muy exigente, y la industria incluso parece azuzar ese comportamiento. El crunch forma parte de esa cultura de la exigencia y muchas veces nos olvidamos de lo que hay detrás de ese videojuego que tanto queríamos tener en nuestras manos lo antes posible. 

Yo fui la primera en enfadarme cuando me llegó un correo electrónico de Square avisando que, sintiéndolo mucho, el sueño de mi vida gamer y que me tiene al borde de la silla desde que se anunció en 2015, el remake de Final Fantasy VII, se iba a retrasar unas semanas. Mi primer impulso fue enfadarme, mucho, porque había reservado el juego con meses de antelación y no era precisamente barato. Porque yo, como jugadora, me merecía ese juego en la fecha que me lo habían prometido. Porque es… ¿mi derecho? 

Me llevó como cinco minutos procesar ese “derecho”. ¿Qué derecho tengo yo? Había hecho una reserva, sí. Y llevo tanto tiempo pendiente de todos los rumores, filtraciones, imágenes exclusivas y adelantos que puedo recitarlos de memoria. Pero, ¿acaso el tiempo que le he dedicado de forma voluntaria a esperar una fecha de lanzamiento me da derecho a cabrearme porque se atrase? Mi siguiente impulso fue buscar los motivos del retraso. ¿Por qué un juego que lleva tantísimo tiempo en desarrollo se retrasa aún más? ¿Es que en Square se han vuelto vagos? Esperé 10 años por Final Fantasy XV, y ni siquiera fue lo que se me “prometió” en primer lugar. ¿Qué puedo esperar ahora de este retraso? 

Tras el berrinche inicial, me fui a Twitter a ver qué se cocía. Seguro que no era la única, ¿no? Es el remake más esperado de la historia de los JRPG, tiene que haber gente incluso más enfadada que yo. Y de entre todo el mar de tweets que vi sobre el retraso impuesto por Square, vi unos que me llamaron la atención y que contenían la palabra “crunch“. Se me fue el alma a los pies y me sentí avergonzada. Como persona de mi tiempo que soy, egoísta con mis pasiones en la sociedad capitalista en la que he crecido, no pensé en las personas al otro lado del producto de mis deseos. 

Imagen actual de lo que pasó cuando Square me dijo que FFVIIR se retrasaba

Del crunch en la industria de los videojuegos se sabe tanto como de cualquier trabajo en donde la gente es explotada. Trabaja horas extra, días extra, meses extra, que se te recompensará en prestigio (y una palmadita en la espalda). El más alto honor en la industria es hacer videojuegos, que tu videojuego lo pete y que eso te permita hacer más videojuegos que lo peten. Sacrifica toda tu vida personal, tu salud física y mental y ofrece tus talentos pagados a la mínima (si es que te pagan), que te va a quedar un videojuego buenísimo. Si trabajas en un triple A, tienes que matarte a trabajar porque, en fin, es un triple A y si no lo haces tú ya vendrá otro pringado. Si trabajas en un indie, mátate para recuperar todo lo que has tenido que invertir inicialmente, y no quedarte peor de lo que estabas. Al fin y al cabo, esta es tu pasión. Has nacido para esto. Y si quieres trabajar de ello, pues te aguantas y apechugas. ¿Que no te gusta pasarte horas y horas sacrificando todo lo que tienes por tu hobby? Pues cambia de profesión, que ya vendrá otra persona a hacer lo que tú y por incluso menos dinero. 

La noción general (por suerte, cada vez menos) que percibo es que a la gente se muestra indiferente ante el hecho de que los desarrolladores de videojuegos se dejen la vida para que esté en las tiendas en la fecha que se prometió. ¿Por qué nos parece mal que a nosotros mismos no se nos pague como se debe, y que pasemos largos turnos dejándonos la espalda en un trabajo que quizás no lo merece; pero exigimos que la gente que trabaja en videojuegos haga lo mismo que cualquiera de nosotros sin quejarse? Si a nivel personal no nos gusta que se nos exijan las cosas aquí y ahora, porque nos supone una carga física y emocional que no tenemos por qué soportar, ¿por qué nos volvemos tan exigentes y egoístas con otros? Demandando lo mismo en el sector de los videojuegos (en este caso), en lugar de condenar este tipo de conductas laborales las favorecemos. Yo misma cuando llego a casa reventada de trabajar lo que me apetece es desconectar, y en este caso los videojuegos son mi medio de desconexión. Pero tendría que empatizar con aquellos que hacen que, en lugar de poder jugar a mi remake precioso, tenga que volver a jugar a The Witcher 3 (o a cualquiera de las decenas de juegos que tengo hasta sin instalar).

«Todo juego que te gusta está construido sobre las espaldas de trabajadores». La revista Time llamando a la revolución en el sector del videojuego. Fuente

En el E3 de 2019 se dijo de parte de Nintendo que iban a evitar a toda costa que sus empleados sufrieran del temido crunch, justificando así el retraso de Animal Crossing New Horizons. Nintendo, la compañía familiar por excelencia, se marcaba un gol muy bueno en este aspecto, haciendo que fuera uno de los momentos más comentados y aclamados del E3. En el otro extremo de la cuerda teníamos a Rockstar y el desarrollo tormentoso de Red Dead Redemption 2, que hizo mucho ruido en el panorama pero, meses después, en muchos círculos se ha quedado como algo anecdótico. 

Estos dos extremos al fin y al cabo se acaban encontrado. Justificando el retraso de AC porque no se quiere agotar a los empleados hace que las expectativas crezcan porque se espera que los empleados sean más productivos, y el producto, más perfeccionado. Pero cuando trabajas en una industria en la que tener derechos laborales básicos se ve como un favor, te ves venir que el crunch no desaparece del todo cuando noticias como la de Nintendo aparecen. ¿Les obligan en Nintendo a hacer crunch para terminar New Horizons? Está claro que no. Pero hay una presión no oficial por parte de la compañía y del público. A los desarrolladores les están “haciendo el favor” de no explotarlos, pero se les pide un esfuerzo más para que los desarrolladores devuelvan el favor haciendo un juego que supere las expectativas. 

Por otro lado, también tenemos el crunch continuo en juegos como Fortnite o Apex Legends. Cada nueva skin, cada nueva temporada y cada evento suponen horas y horas de trabajo que se deben cumplir a rajatabla. ¿Tendría interés Fortnite si no sacaran cosas nuevas cada cierto tiempo? Para algunos sí, para otros muchos… no tanto.

No está bien que, para satisfacer una demanda de un público muy exigente, aceptemos de buena gana que otras personas pongan en peligro su salud, y sus derechos. Que sí, que me encantaría tener mi copia de FFVIIR ahora mismo, y la siguiente entrega para mañana si fuera posible. Y conozco mucha gente que vive en agonía porque no puede sumergirse en el mundo de Cyberpunk 2077. También he visto mucho alboroto porque la edición de Switch de Animal Crossing es muy bonita y todo el mundo quiere tenerla ya en sus manos. 

Todos queremos algo, con mucha ansia como buenos capitalistas. Y el crunch es algo que sabemos que está ahí, que existe y que perjudica a tantos como a los que beneficia. Reconocer que está ahí, que es una práctica que no debería ser aceptable y que debería de solucionarse *cof, sindicarse, revolución, cof* no es incompatible con las ganas de que X videojuego salga o que se muevan las fechas de salida. Todos los equipos que trabajan para sacar un videojuego merecen ese reconocimiento, un respeto y quizá un poco de ayuda por nuestra parte como jugadores. Porque, aparte de demandar que nuestros videojuegos favoritos se publiquen, también somos capaces de demandar mucho más y que beneficie a todos. 

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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