La venganza es un plato amargo

The Last of Us 2 y la venganza cíclica

The Last of Us 2 y la venganza cíclica

Debo confesar que llegué tarde al club de The Last of Us. Aburrida en la cuarentena, compré la remasterización de la primera entrega para PS4. Yo, la persona más cobarde del mundo, nunca he tenido mucho interés ni en zombis ni en videojuegos de survival. Pero vaya viaje fue eso. Pasé por tantas fases y tantos sentimientos que hacía mucho que un juego me hacía poder apartar la vista de la pantalla. Joel, Ellie y yo pasamos esas cuatro estaciones juntos como la familia más desequilibrada que he visto en mi vida, pero me grabé cada momento a fuego. 

Obviamente, jugar tan recientemente a TLOU Parte 1 me hizo abrir estómago para la segunda parte, y cuando nuestra gente de Patreon votó TLOU Parte 2 como juego de junio, me ofrecí voluntaria como tributo para echarle la zarpa. Y si el primero fue un viaje, el segundo ha sido como tirarse desde la estratosfera con un paracaídas que no se abre mientras rezas a todo lo que se te ocurra. ¡Ojo, que aquí empiezan los spoilers!

The Last of Us Parte 1 (Naughty Dog, 2013) nos lleva de la mano a conocer la historia de Joel y Ellie. En resumen, Joel y Ellie cruzan el país desde Boston a Salt Lake City en busca del grupo de resistencia de los Luciérnagas. Ellie está infectada con el cordyceps, una mutación de un hongo que ataca insectos que hace que los humanos se vuelvan agresivos y violentos con el fin de expandir la infección a otros a través de mordeduras, arañazos y mordiscos. Pero el caso de Ellie es especial, porque no se ha desarrollado y no se transforma en una infectada. Por eso, dichos Luciérnagas creen poder crear una vacuna a partir de Ellie, y Joel y ella pasan por mil y un calvarios hasta llegar a su destino. Y una vez que llegan ahí, bueno… se lía. Los Luciérnagas, con una Ellie inconsciente antes de llegar al hospital, meten a la chica en quirófano para extraer la zona del cerebro donde está el cordyceps y, a través de ello, investigar si pueden sacar una vacuna. A Joel, lo de que se muera Ellie no le hace mucha gracia y, desesperado por no perder a la que se ha transformado en su hija, mata a todos los Luciérnagas del hospital. Y cuando digo a todos es a todos, médicos en el quirófano incluidos.

Una vez Ellie despierta de la anestesia y le pregunta a Joel qué ha pasado, éste le miente y le dice que hay mucha gente como ella, y que todos los intentos de vacuna han sido inútiles. Con un toque de inseguridad, Ellie asiente y dice a Joel que le cree. Hasta aquí bien, ¿no? Pues vamos a lo siguiente.

Ellie y Joel de excursión en el museo en uno de los flashbacks *se suena los mocos*

Pasan cuatro años desde que Joel rescata a Ellie del hospital. Se han asentado con Tommy, el hermano de Joel, en Jackson. En esta colonia desarrollada, Joel y Ellie crecen por vías muy distintas, y su relación se ha vuelto algo más fría. Conocemos a Dina, una chica con mucho desparpajo de la que Ellie está muy enamorada; y a Jesse, el exnovio de Dina y asiduo de las patrullas. Al día siguiente de una fiesta en la que Ellie y Joel discuten (¡¡¡y Dina y Ellie se besan!!!), ambas chicas salen de patrulla mientras que Jesse avanza para relevar a Joel y Tommy de la suya. Y… de repente, no somos ni Ellie, ni Joel, ni siquiera Dina o Jesse. 

En la pantalla vemos a una muchacha rubia con trenza que no tiene pinta de vivir en Jackson con los protagonistas a los que nos hemos acostumbrado. Su grupo es pequeño, y se ve que buscan a alguien. De hecho, uno de sus compañeros la lleva hasta un lugar donde contemplan Jackson, y deciden que la forma de averiguar “si él está ahí” es secuestrar a alguien en patrulla. ¿¡De qué va todo esto!? Y justo cuando te empieza la cabeza a dar vueltas de la confusión, de repente eres Ellie de nuevo. Y avanzas en la historia un poco más, y un poco más… y ahí se viene todo encima. 

A través de Ellie, ves cómo la chica de la trenza rubia se ceba a golpes con Joel mientras Tommy queda inconsciente y el grupo que estaba con la chica retiene a Ellie. Ellie llora, patalea, forcejea y grita, pero nada de eso impide que los golpes acaben por matar a Joel de una forma muy sangrienta y en primer plano. Todo en esa escena es confuso. Se oyen conversaciones entre ese grupo misterioso, se oye la sangre caer y, lo más importante, se oye a Ellie decir “Os mataré a todos, joder”.  Y vaya que si lo hace. 

 

Aquí es donde empieza un sistema de venganza cíclica que arrastra a Ellie, en pleno shock por lo sucedido, a un camino que está lleno de odio primitivo, de sentimientos encontrados y un daño psicológico tremendo en todos y cada uno de los personajes. En base a una simple corazonada con muy poco fundamento (en las chaquetas del grupo misterioso pone ‘Frente de Liberación de Washington’ (o sus siglas en inglés, WLF), Ellie se encamina a Seattle siguiendo los pasos de Tommy. Acompañada de Dina, Ellie se aventura en una ciudad cruel que no tiene nada que ver con Jackson, y ambas mujeres siguen el rastro de Tommy y sus torturas al grupo de WLF, conocidos como los Lobos. Durante tres tortuosos días, Ellie va dando caza a todos y cada uno de los miembros del grupo que atacó a Joel y Tommy. En ese camino, su venganza deja de ser un sentimiento limpio y claro, y el «nosotros contra ellos» se difumina. A través de Ellie, matamos a un sinfín de Lobos, descubrimos un poco sobre sus orígenes y destapamos las identidades de quienes asesinaron a Joel. Conocemos a Jordan y Leah, cuyas muertes pasan rápidamente en el primer día. Perseguimos a Nora por todo el hospital, a la vez que aprendemos el nombre de Manny, que escupió sobre el cadáver de Joel, y oímos todo sobre Owen y Mel. Y luego está Abby, la que dio el golpe final a Joel, y la cabecilla de todos, el plato principal de nuestra cena de venganza, pero que se escurre entre nuestros dedos durante los tres días de caza por Seattle. 

También aprendemos sobre los Serafitas (o Scars), el grupo sectario con el que los Lobos tienen una guerra civil continua desde el brote, y que usan el sigilo y armas que no son de fuego para atacar. Jugando como Ellie, también nos enfrentamos a ellos, y da igual qué traje lleven los enemigos, mientras los que mataron a Joel caigan también. 

Ellie y Dina en el último día en Seattle

Esta espiral de muerte lleva a Ellie al agotamiento extremo, y sus sueños la llevan de vuelta a años anteriores de momentos compartidos con Joel. Esta retrospectiva nos muestra de cerca cómo fue la relación entre ellos tras dejar Salt Lake City, y mientras que en el primer día vemos a una jovencísima Ellie disfrutar con Joel de un día en el museo por su cumpleaños (una de las mejores partes del juego, sin duda), en los siguientes vemos que esa relación se deteriora. A pesar de ese deterioro, y que haya una clara separación entre ellos en el momento que comienza el juego, Ellie siente ese deseo de vengar a Joel. Y matará a todos y cada uno de ellos hasta conseguirlo.

La venganza de Ellie se sirve en caliente, casi ardiendo. Por lo que sabemos, apenas pasan unas semanas antes de que, Tommy por su lado y Dina y Ellie por el suyo, empiecen la vendetta. No tienen ningún plan trazado, ni siquiera saben seguro si la gente a la que persiguen está en Seattle. Pero se encaminan ahí, y el mundo puede arder que Ellie no dejará que la venganza de la muerte de Joel caiga en el olvido de sus asesinos. Ellie improvisa cada movimiento, sin saber qué vendrá después, o si hay un después siquiera. Pasan muchas horas hasta que su ruta se hace más planeada, y cuando consigue trazar el rastro de Owen, Mel y los demás, la ruta para llegar hasta ellos suele ser improvisada y sin ninguna estrategia por delante. 

 

Justo cuando, jugando como Ellie, por fin tenemos a Abby a tiro de piedra y podemos completar esa ansiada venganza (y poder seguir con nuestras vidas) de repente… ya no eres Ellie. Eres una jovencísima Abby que va en busca de su padre, y que tiene una tierna escena con él y una cebra. Basta un solo flashback sobre la vida de Abby hace cuatro años para atar cabos en relación a Joel. ¿Ese doctor anónimo con su mascarilla hasta las cejas que está a punto de abrirle la cabeza a Ellie y al que Joel le mete un balazo en todo el pecho? Bam, de repente es un padrazo que es un erudito de las vacunas y el único que podría encontrar la cura del cordyceps. 

Que el padre de Abby sea el doctor y ver lo que ocurre en Salt Lake City después de la huida de Joel y Ellie hace que todo cambie de perspectiva. Cuando Abby le pregunta a Joel antes de matarlo si sabe quién es ella, tanto Joel como Ellie y como yo jugando nos quedamos con cara de “… Pues no”. Y de repente todo cobra sentido. La venganza tiene un porqué. Y encima, ahora tenemos que jugar como la asesina de nuestro preciado Joel. 

A través de Abby, los tres días de Seattle tienen un cariz muy distinto al que vemos con Ellie. Ahí donde Ellie actúa de forma impulsiva e improvisada, Abby se muestra más cauta y serena. Con este nuevo punto de vista, vemos en profundidad qué relación tienen entre ellos esos Lobos que marcharon a Jackson con ella. Descubrimos la relación de Abby y Owen, y la de Owen y Mel. El papel de Nora, y la personalidad de Manny. El poder que tienen los Lobos. Y su enfrentamiento con los Serafitas. Y, por supuesto, también tenemos un pase de primera mano al camino que tomó Abby tras la muerte de su padre. Esta chica lleva años soñando con cómo encuentra el cadáver de su padre, lleva años preparando la venganza, trazando cada rumor sobre Joel que pudiera servir. Y cuando da con él, ni se lo puede creer. Junta a sus amigos, los que pasaron ese calvario junto a ella cuando aún eran parte de los Luciérnagas. Y consigue que la acompañen hasta Jackson para culminar su venganza. Abby ha esperado paciente durante mucho tiempo, y su venganza es tan fría como cruel. Sin ella ser consciente, mata a la única figura familiar de Ellie, y también transforma su venganza personal en un ciclo. 

Abby y Lev contemplando cómo los Lobos y los Serafitas se destruyen entre ellos

En el momento que Abby y Ellie se enfrentan en el teatro abrimos las puertas de la discordia y, como un agujero negro, la venganza de ambas mujeres absorbe todo lo que pasa por ellas. Desde Abby tomando como rehén a Tommy en el teatro y matando a Jesse, a la pelea física de las dos, a cómo Dina interrumpe y a su vez es interrumpida por Lev. Todos estos personajes acaban siendo arrastrados a lo que inicialmente era una venganza personal de Abby porque Joel mató a su padre. 

Tanto Abby como Ellie han perdido tanto, llegadas a este momento. Ellie está traumatizada de por vida, viendo morir a la única persona con la que tenía una conexión familiar, y ha arrastrado, sin saberlo, a su novia embarazada a un lugar tan desalmado como Seattle en busca de venganza. En tres días, tiene que dejar sola a Dina, y ver cómo al hermano de Joel le disparan en la cabeza, al mismo tiempo que matan a uno de sus mejores amigos y el padre del bebé de Dina. Eso por no hablar de todas las fatigas que pasa para alcanzar a todos los Lobos. 

Abby, además de perder a su padre inicialmente, deteriora su relación sentimental con Owen hasta el punto de que rompen y tiene que ver cómo Mel y él forman una familia juntos. Sueña todas las noches con el cuerpo de su padre, incluso después de vengar su muerte, y encima descubre que todos sus amigos mueren a manos de aquellos que dejó vivir en Jackson. Además, en WLF la consideran una prófuga por escapar para buscar a Owen; y en el mundo solo le queda Lev, un muchacho Serafita al que también consideran prófugo en su secta. 

Y, a pesar de todo, Abby renuncia a matar a Ellie y deja que se marchen de Seattle. Tristemente, eso no termina con la bola de nieve en la que se ha convertido esa venganza, y meses más tarde Tommy vuelve a prender esa llama cuando le cuenta a Ellie dónde está Abby. 

 

Ellie, por lo que vemos en su diario, no puede sanar. Piensa en Joel constantemente, en todo lo que hizo y presenció en Jackson. Como le dice a Dina tras la visita de Tommy, ella no come, no duerme, y ni siquiera es capaz de poder hablar de Joel con normalidad, ni de recordarlo en paz. Para ella, ese ciclo no ha terminado. Y cree firmemente que, cuando acabe con Abby, todo terminará. Del mismo modo que cuando Abby asesina a Joel pensando que así acabarán sus pesadillas y la desazón que siente se irá, Ellie deja su lugar seguro con Dina y su hijo con Jesse para volver a un ciclo de muerte que espera cerrar. Más tarde, cuando se encuentra cara a cara con Abby, ambas están destrozadas. Ellie ha sido herida en el abdomen y va casi arrastrándose, mientras que Abby ha pasado meses esclavizada por las Víboras, el grupo de Santa Barbara que esclaviza a humanos e infectados para abastecerse. Ambas están física y mentalmente agotadas, y aun así se enzarzan en una pelea cuerpo a cuerpo, esta vez manejamos desde el punto de vista de Ellie. Abby rehúsa pelear una vez más con Ellie, pero en el momento que Ellie pone su navaja en el cuello de Lev la pelea se inicia. Ellie sabe cómo herir a Abby, y arrastra al pobre Lev en su ciclo de venganza para obtener una reacción por parte de Abby. Pero, ¿y al final para qué todo esto? Ambas lo han perdido todo: sus familias, amigos, su rol en las sociedades que ambas habían ayudado a construir. ¿Para qué continuar con ese dolor, arrastrando además a más gente con ellas?

Yo, al otro lado de la pantalla: NO PEGARSE MÁS YA PORFA

Lo que solo era un deseo de vengar al padre de Abby acaba llevándose a tanta gente por delante, y dejando tantos muertos y tanto dolor por el camino, que el momento en el que Ellie se da cuenta y deja de pelear con Abby para permitir que ella y Lev se vayan es muy duro de ver. Hemos vivido junto a Ellie todo el camino, todo su dolor, al igual que con Abby, para ver que al final ninguna ha obtenido lo que quería. El “tú matas a Fulanito, y yo mato a Menganita, y porque yo mato a Menganita tú matas a Fulano Jr.” y así hasta que lo pierden todo y a todos es un sinsentido que solo resulta en dolor. Pero como jugadora acompañé a ambas en ese ciclo de venganza, y para llegar a la misma conclusión que ellas: no sirve para nada. Tras matar a Joel, Abby no deja de ver el cuerpo de su padre muerto, y tras matar a todos los amigos de Abby, Ellie no deja de ver el cuerpo de Joel tampoco. 

Ambas podrían seguir eternamente con ese ciclo de matar a todos sus seres queridos hasta que no les quede ninguno y se maten entre ellas, pero muy acertadamente deciden dejarlo estar y seguir con sus vidas como buenamente puedan. Porque, en un mundo como el suyo, las pesadillas siempre estarán ahí, y ni la venganza en frío ni la venganza impulsiva conseguirán que desaparezcan. 

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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