Si alguien me preguntase que, a lo largo de mi vida, cuál es el videojuego al que le he echado más horas jugando, podría decir, sin lugar a duda, que hace tiempo que The Binding of Isaac desbancó a mi antes amado League of Legends hace poco más de un año (lo cual a mi ver fue un cambio que mi cerebro, cansado de la toxicidad que se respira en la comunidad de LoL, agradeció). Empecé jugando en una PS Vita prestada para saciar mi curiosidad sobre el juego, luego jugaba en PS4 y finalmente, en las últimas rebajas de Steam lo compré con su respectivo y maravilloso DLC ‘Afterbirth’.

Pero para un momento, ¿¿de qué narices va The Binding of Isaac?? Pues bien, juegas como Isaac, un niño (con graves problemas de personalidad múltiple, todo sea dicho) cuya religiosa madre un día escucha a Dios decirle que su hijo es un corrupto y que le dé matarile. Ella, fiel servidora del señor, no tiene ningún problema con esto, y coge un cuchillo de cocina dispuesta a pasar a la acción, pero afortunadamente Isaac consigue escapar a través de una trampilla en el suelo que le lleva AL JODIDO INFRAMUNDO LLENO DE ABOMINACIONES Y PUTREFACCIÓN QUE BIEN PODRÍA HABERSE AHORRADO DEJÁNDOSE HACER (en la humilde opinión de una servidora, claro).

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La mayoría de enemigos y bosses del juego dan mucha grimita

               

El juego es del género rogue-like (que para los que anden despistados, trata de exploración de escenarios como mazmorras, laberintos, o mundos generados de forma aleatoria, en los que normalmente debes enfrentarte a enemigos y en los que si mueres generalmente deberás empezar desde el principio). Salió en el año 2011, realizado en Flash por el genial creador de de videojuegos indie Edmund McMillen y su compañero Florian Himsl. En 2014, teniendo en cuenta que el juego se había hecho muy popular, y las limitaciones que presentaba Flash, hicieron el remake The Binding of Isaac: Rebirth. Debido a esto pudieron hacer ports a consolas, como la PS4 y PS Vita, y más adelante la Xbox one, Nintendo 3DS y Wii U. A finales de 2015 lanzaron un DLC, Afterbirth, que añade grandes cantidades  de contenido y cientos de horas con las que seguir disfrutando.

El argumento del juego se basa, como habréis podido deducir, en la historia bíblica de Abraham y su hijo Isaac, y gira alrededor del tema de la religión cristiana, con lo cual está plagado de referencias en forma de objetos, personajes, niveles, etc. Posee también bastantes guiños a juegos anteriores de Edmund como Super Meat Boy, u otros videojuegos, como The Legend of Zelda, Pacman, Pokémon, y muchos más. La gracia que tiene jugar múltiples partidas a un juego que aparentemente son los mismos niveles una y otra vez es que cada partida es única, y esto se debe a los diferentes objetos que encuentras, bosses distintos, e incluso desbloqueo de nuevas zonas, objetos y enemigos al conseguir realizar los logros; por lo tanto, nunca se hace pesado y repetitivo.

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Al juego le gusta torturarte constantemente

Otra cosa que sorprende de este título es la ambigüedad de los diferentes finales y de la historia en general. Tras casi 500 horas de juego aún no tengo claro qué le pasa al puñetero niño o de si tiene complejo de gato de Schrödinguer o qué, pero bueno, con cada nuevo personaje o nuevo nivel o final, se van añadiendo detalles que hacen un poco más fácil su comprensión… más o menos.

En cuanto a contenido futuro, se lleva un tiempo planeando un nuevo y aparentemente último DLC llamado ‘Afterbirth Plus’,  cuya fecha de lanzamiento es el 3 de enero de 2017 y que contará con los añadidos normales de objetos, personajes y tal, pero que además  tendrá un modo en el que nosotros mismos podremos diseñar niveles y compartir la seed con quien queramos, una bonita forma de crear una run llena de obstáculos y miserias para putear a tus amigos, vamos. Edmund también tiene una gran presencia en Twitter, donde de vez en cuando plantea dudas sobre el juego, formas de mejorarlo o incluso a veces pide opinión sobre tal o cual aspecto del juego, con lo cual deja ver que respeta al usuario y tiene en cuenta sus preferencias a la hora de plantearse nuevo contenido. La importancia de la interactividad de los jugadores hacia el juego para él es tal que tras el lanzamiento de ‘Afterbirth’ montó una especie de yincana para la comunidad en plan búsqueda del tesoro en la que intervinieron tareas tales como descifrar códigos, encontrar pósters en California y cavar, lo que resultó en el desbloqueo de un nuevo personaje (para los que tengáis un poco de idea de inglés, aquí se resume un poco la epopeya).

En fin, es un juego que me ha dado y me seguirá dando horas y horas de alegría y frustración a partes iguales (sacarse el platino/100% es una tarea no apta para todo el mundo, y jugar con el personaje de The Lost puede hacerte entrar en rage mode de tal forma que no querrás saber nada más del juego… hasta el día siguiente).

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Aquí es donde comienzan tus pesadillas.

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