¡Cuatro patas sí, dos pies no!

Análisis: Orwell’s Animal Farm

Análisis: Orwell’s Animal Farm

Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. Este es el lema principal de los líderes animales del cuento “Rebelión en la granja” de George Orwell. Publicada en 1945, junto con 1984 es una de las novelas más conocidas de su autor, presentándonos una distopía a modo de crítica hacia el totalitarismo. Ha dado lugar a programas de radio e incluso a dos películas, siendo la más conocida la de animación. Debo reconocer me impactó profundamente de niña, ya que la alquilé en la biblioteca pensando que era una peli bonita de animales y bueno… aún tengo mi trauma con determinadas escenas. Así como easter egg os contaré que este filme de 1954 lo produjo la CIA, en plena campaña de descrédito de la URSS.

Basándose en este cuento corto, Nerial ha creado el juego Orwell’s Animal Farm. En él tomaremos el control de los acontecimientos de la granja Jones en Inglaterra, y llevaremos a cabo la revolución que el Viejo Mayor soñó para todos sus camaradas animales. No olvidemos que este estudio es responsable de títulos tan atractivos y rejugables como Reigns, con lo que las expectativas originales estaban bastante altas.

La historia comienza en la propiedad del señor Jones, granjero alcohólico, bastante irresponsable y que trata mal a los animales que allí habitan. Inspirados por los ideales de un cerdo anciano y hartos de pasar hambre a causa de su dueño, nuestro grupo protagonista decide rebelarse contra él y tomar las riendas de la granja. Empezará entonces nuestra campaña, en la que seremos responsables de la gestión de los recursos disponibles, así como de quiénes serán los principales líderes de nuestro grupo (los cerdos Snowball, Napoleón o Lechoncete). Asimismo, conoceremos las siete leyes de los animales, que podrán ser modificadas posteriormente según nuestras decisiones.

Toda la acción se desarrolla en cuatro escenarios:

  • La sala de asambleas: Donde nuestro grupo se reunirá para conocer y debatir las propuestas porcinas para la granja.
  • Los alrededores de la granja: La localización principal. Aquí una voz en off nos narrará la situación actual y lo que ocurre en las diversas estaciones. También será donde decidamos quién lleva a cabo ciertos trabajos, como cosechar, colaborar en la construcción del molino o, si elegimos a los cerdos, cómo gobernar al resto de los animales.
  • El campo de batalla: Tanto Jones como los otros terratenientes intentarán invadir nuestro reino periódicamente. Aquí decidiremos si atacar, defendernos o, en última instancia, sacrificar heroicamente a nuestros camaradas por el bien común.
  • El cementerio: Aquí solo apareceremos puntualmente para mostrar respecto a nuestros caídos.

Las consecuencias de nuestros actos serán bastante variadas. Algunas implicarán aumentar recursos y mejorar nuestra vida en la granja, como reparar las diferentes infraestructuras. Otras no serán bien recibidas y nuestros amigos se marcharán. En casos extremos morirán por nuestra mala gestión, e incluso podrán traicionarnos y el consejo de guerra decidirá si se lleva a cabo o no su ejecución pública. Nuestro gameplay estará dividido en años, y el objetivo principal será que nuestro peculiar reino animal dure al menos siete. Existen diversos finales y logros para conseguir, con lo que si somos coleccionistas de trofeos deberemos dedicarle más de una partida. Obviamente hay cambios argumentales en cuanto al libro, ya que para dar lugar a diferentes situaciones deberán introducirse elementos nuevos.

Hay pocos diálogos hablados, pero todos los textos están en castellano. Habrá en algún momento puntual bugs en los que aparezca el texto original en inglés, pero no será frecuente ni mucho menos. Sin embargo, sí veremos agujeros en la trama bastante importantes, especialmente en lo referido a personajes que ya no forman parte de nuestra partida. Sin ir más lejos, uno de los animales murió hasta tres veces durante mi particular reinado, para todas ellas volver a aparecer como si nada hubiese ocurrido, y no porque fingiese su deceso ni mucho menos.  Estas resurrecciones se compensan con la desaparición de ciertos personajes principales sin razón alguna, como es el caso de Clover, al que de pronto dejé de ver tanto en el campo como en las reuniones de granero.

Todos los animales, líderes o trabajadores, pecan de una notable falta de carisma e incluso de personalidad. En el cuento original, Snowball es un líder más amable y planificador, en tanto que Napoleón es autoritario y dictatorial. Eso no ocurre en Orwell’s Animal farm, en el que el desarrollo de personajes es más bien plano. Incluso el burro Benjamín, crítico e inteligente, se nos plantea como una mula quejona que más bien nos recordará al abuelo Simpson que a un mordaz habitante del establo. Esto lleva a que cuando ocurren situaciones dramáticas no empaticemos con la situación, y es triste ver cómo personajes que originariamente estaban tan bien definidos se queden en nada.

Tampoco ayuda la repetición de textos hasta la saciedad, de modo que echaremos de menos un sistema de avance rápido de las estaciones y años. Tanto es así que mi recta final del gameplay (que me llevó aproximadamente dos horas y media en total) solamente quería que terminara todo y dejar de hacer elecciones tan profundas como “asentir” o “protestar”. Aparece el «animalismo», y ¿qué es? Pues la independencia de nuestro grupo, los comportamientos que lo harán «rebelde» frente a los humanos. Este sistema no está nada bien definido, y aún no sé las consecuencias de subirlo, más que el acúmulo de ovejas en la pared de las leyes. ¿Qué es el animalismo?

Orwell’s Animal Farm es un juego en el que, aunque la idea original está bien planteada, la ejecución termina siendo tan pobre que no tendremos tantas ganas de rejugarlo como deberíamos. La crítica social del cuento se queda diluida entre la monotonía de escenarios y diálogos, y personalmente creo que por su planteamiento hubiese sido mejor limitarlo a un juego de gestión de recursos para móvil o tablet en lugar de hacer además una versión para PC.

Clave de prensa facilitada por Nerial.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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