Generalmente asociamos los juegos de terror a ambientes opresivos en 3D, con complejos juegos de luces y sombras y engaños visuales que, aun cuando los gráficos no sean de última generación ni su diseño excelente, buscan hacer hincapié en el realismo para generar ansiedad. Pues bien, Lone Survivor viene a demostrar (o más bien vino, ya que salió en 2012) que es posible generar terror con gráficos pixelados a lo arcade 16 bits y hacerlo de manera más que competente. ¡Y vaya si lo demuestra!

Este survival horror independiente concebido por Jasper Byrne bajo el sello de Superflat Games es una rareza tanto en lo conceptual como en lo formal. Toma referentes tan potentes como la saga Silent Hill de Keiichiro Toyama o el cine de David Lynch para crear un entorno orientado a producir desconcierto y ansiedad. Manejamos a un personaje masculino de edad indefinida pero indudablemente joven, al que nos presentan con el críptico nombre de “You” (o sea, Tú). Aparentemente You lleva más días de los que sería capaz de contar encerrado en una habitación solitaria, refugiándose de los terrores que acechan en el exterior. El juego no ofrece muchos detalles al respecto, pero por lo que parece el mundo se ha visto devastado por una enfermedad desconocida y todo ser viviente ahí fuera se ha convertido en un monstruo de aspecto sanguinoliento ansioso por devorarte. El juego empieza cuando You decide que no aguanta más encerrado y que ha llegado la hora de salir al exterior y contactar con otros supervivientes. Hay que ver las ideas de bombero que tenemos, You.

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Pero antes vamos a cocinarnos un jamón que nunca se sabe lo que puede pasar en un mundo post apocalíptico si no sales cenado de casa.

A priori puede parecer que los conceptos survival horror y side-scrolling no vayan a llevarse bien, pero Lone Survivor demuestra que no sólo se llevan bien, sino que pueden funcionar a las mil maravillas. A partir del momento en que You despierta en su cama decidido a explorar el mundo que hay más allá de la puerta principal de su apartamento, nos encontramos en un panorama diseñado para ponernos a prueba en todos los sentidos. You no solo tendrá que asegurarse de que mantiene la cordura (por ejemplo, comiendo cosas que le gustan o adoptando un gato) sino que tendrá que sobrevivir en un entorno hostil dispuesto a torturarlo con falta de luz, falta de agua y comida, falta de sueño y, sobre todo, repleto de monstruos horrendos que pugnan por comérselo vivo. Mientras exploramos primero el bloque de pisos donde vive You y más tarde las zonas aledañas de la ciudad, tendremos que poner nuestros nervios a prueba intentando esquivar monstruos, rezando para que no se nos acaben las preciadas pilas de la linterna en una zona a oscuras o haciendo de tripas corazón para entrar en determinados túneles que sólo por su aspecto  gritan a todas luces “NO PASAR, COSAS HORRENDAS EN EL INTERIOR”. Y os aseguro que los gráficos pixelados engañan: la angustia en Lone Survivor es real y una constante. Aun prescindiendo del realismo el juego consigue una ambientación excelente empleando muy bien los efectos de sonido, las distorsiones y temblores de los escenarios, los diálogos de los personajes y, en general, la desolación del mundo por el que se mueve You y que hace que respires de alivio cada vez que vuelves a tu apartamento a echar una cabezada. Porque esa es otra de las curiosidades del juego, guardaremos la partida cada vez que volvamos a casa para dormir al tiempo que el juego se encarga de ir contabilizando los días que pasamos inmersos en la pesadilla.

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Señor, usted no ha visto nada. Siga caminando y vuelva a su… eh… rutina de comer gente que no son yo.

Lone Survivor es, además, otro de esos juegos que te ofrecen diferentes maneras de afrontar la situación y desencadenan en diferentes finales según las decisiones que hayas tomado. De la misma manera que ha popularizado recientemente Undertale de Toby Fox, Lone Survivor ya ofreció en 2012 un gameplay basado en matar o evitar a los enemigos. Obviamente si elegimos matarlos el camino se hará más fácil: no tendremos que preocuparnos tanto por nuestro stock de carne podrida para distraerlos y cuando volvamos a pasar por un sitio donde había monstruos (y creedme, la primera vez que juegas ocurre constantemente) nos lo encontraremos limpio. La contrapartida es que You es en realidad un polluelo bastante frágil, así que su estabilidad mental patinará con más frecuencia si decidimos matar a todo quisqui. Lo mismo ocurrirá si decidimos comer comida en mal estado por no buscar más o no nos tomamos nuestro tiempo para cocinarla: You nos increpará con más frecuencia recordándonos lo mal que se encuentra y lo horrendo que se ve cuando se mira al espejo. Si por el contrario decidimos complicarnos un poco la vida, podemos elegir no matar a ningún enemigo, tomarnos nuestro tiempo para encontrar comida decente y cocinarla y no sacrificar horas de sueño a base de drogas estimulantes. De esta manera You tendrá una actitud más fresca y se enfrentará a la situación con más optimismo, haciendo que nos sintamos un poco mejor nosotros también. Por supuesto, las decisiones que tomas (cosas tan nimias como tomar más de un café al día o no dormir lo suficiente) pueden desencadenar en hasta tres o cinco finales diferentes, dependiendo de si has adquirido la primera versión del juego o la última, más actualizada.

Respecto al modo de juego, es bastante sencillo. Nos podremos mover de derecha a izquierda para desplazarnos por los escenarios y utilizar las flechas arriba y abajo para entrar por las puertas y los pasadizos transversales. Un único botón nos permitirá interactuar con los objetos que nos encontremos y hablar con la gente, y con otros tres botones sacaremos el arma y abriremos el mapa y el inventario. El juego ofrece también una serie de hot keys para acciones más secundarias pero muy recurrentes como la de dejar carne en el suelo o recargar el arma. La jugabilidad en general es buena y conforme vayamos desbloqueando áreas el juego nos otorgará atajos para no tener que dar siempre las mismas vueltas. Aun así, al tratarse de un side-scroller es inevitable que la orientación nos pueda resultar un tanto confusa incluso con ayuda del mapa, que a pesar de todo está bastante bien hecho y resulta imprescindible para moverse sin frustraciones. Preparaos para pasar varias veces por el mismo sitio, eso sí, mientras intentáis encontrar ese objeto que os falta o corréis a vuestra cama porque ya no aguantáis un segundo más sin guardar la partida. Dejando de lado que el juego puede empezar a volverse repetitivo a partir de cierto punto y que la curva de interés decae inevitablemente, lo cierto es que es un juego corto (dura entre cuatro y seis horas, dependiendo de si sabes lo que estás haciendo o es la primera vez que juegas) y consigue mantenerse interesante hasta su críptica conclusión. Cabe hacer mención también la banda sonora, no demasiado extensa pero a mi parecer muy bien compuesta y con temas realmente apropiados para cada ocasión.

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En conclusión, Lone Survivor es un juego ideal para la gente que, como yo, no es demasiado fan de los juegos de miedo pero no puede evitar que le susciten curiosidad. La sencillez de los gráficos te ayudará a mantener los traumas alejados si eres de sufrir como es mi caso, pero la tensión constante del juego y su sutil terror psicológico te las harán pasar canutas como se exige a cualquier survival horror que se precie. Un juego peculiar y entretenido a la par que perturbador.

Nota: todas las capturas del juego incluidas en el artículo son mías, extraídas de mi propia versión del juego para PC.

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