Análisis de Himno – The silent melody

Análisis de Himno – The silent melody

Como jugadora, debo reconocer que el género roguelike (y roguelite por extensión) nunca me había llamado la atención demasiado. Personalmente soy mucho más aficionada a mapas que no cambian entre partidas, a no analizar demasiado a los enemigos y a conservar mis objetos si muero. Hasta que llegó Hades. El jugarlo me sirvió para descubrir que, a veces, sorprenderse puede ser muy divertido. Otras veces maldecirás tu mala suerte, por supuesto, pero es parte del camino. Fue gracias a eso que, cuando nos ofrecieron probar la versión early access de Himno – The silent melody, me animé a ello sin dudarlo. Nuevamente nos encontramos ante un título creado por un desarrollador español, David Moralejo Sánchez.  

Se trata de una secuela de Himno, disponible de forma gratuita en Steam, y lanzado en 2019. Al igual que en el juego original, tomaremos el control de Fash. En el inicio de nuestras andaduras no tendremos muy claro qué es lo que está pasando, salvo que los recursos naturales están agotándose. Fash es un Guardián y deberá tanto aprovisionarse como rescatar al resto de protectores de su mundo. 

Tras un breve tutorial de movimiento, comenzaremos a explorar los mapas. Éstos se dividen en distritos, pudiendo cambiar de zona tras atravesar unos portales. Conforme vayamos avanzando no solamente conseguiremos más materiales y armas, sino que también nos enfrentaremos a enemigos. La dificultad es creciente y, si bien al principio podemos ir un poco a lo loco, necesitaremos aprender patrones de ataque si no queremos terminar nuestro recorrido de forma prematura 

El responsable del campamento nos advierte de los pocos guardianes que quedan en el mundo

Pues habrá que ponerse manos a la obra

Cada cuatro distritos hay un jefe que deberemos derrotar tanto para progresar como para poder volver al campamento base. Sin estar revestido de una dificultad insalvable (no estamos ante un metroidvania), tampoco nos lo pondrán precisamente fácil. La elección adecuada de armas, el estudio de los movimientos y la paciencia serán fundamentales para el tener éxito en estos enfrentamientos.   

Durante nuestro periplo no solamente recopilaremos diversos objetos, sino que deberemos crear otros si queremos avanzar. Esto es posible mediante los campamentos, zonas seguras y sin enemigos donde, además, podremos almacenar recursos y curarnos. La diversidad de armas, cada cual con su mecánica, hace que podamos adaptar los objetos utilizados a nuestro modo de combate.  

El juego nos ofrece tres modos de dificultad, disponibles desde el primer momento: ermitaño (o estándar), viajero y nómada. En este último contaremos con una única vida para llevar a cabo nuestro cometido y los enemigos serán más duros, pero a cambio obtendremos mayor botín.   

El entorno de Himno es bidimensional, y tanto los distintos niveles como los personajes están creados mediante pixel art. Es fundamental que tengamos la mente abierta en cuanto al movimiento puesto que, lejos del desplazamiento horizontal tan frecuente, Himno es un juego en el que hay que pensar en vertical. Una vez nos damos cuenta de esto, el avance por los distintos mapas es mucho más rápido y eficaz.  

La banda sonora corre a cargo nuevamente de Dan Farley, con un tono futurista tipo synthwave, que en más de una ocasión recuerda a Tron. Tanto la música como las mecánicas hacen que, a pesar de ser un título de acción, sea muy relajante jugarlo. El contraste se hace curioso, pero al mismo tiempo funciona de manera notable.  

El protagonista, en el portal rodeado de antorchas encendidas

Durante nuestro camino encontraremos varios NPCs, que nos darán diversas bonificaciones

Himno está diseñado para jugarse con teclado y ratón, siendo a día de hoy no compatible con mando. Esto hace que a veces sea un poco difícil manejarse de modo adecuado si no solemos utilizarlo. En mi caso lo solucioné empleando un miniteclado o gamepad. Está previsto que en versiones posteriores esto cambie y podamos utilizar el controlador que más se adapte a nuestro modo de juego.  

Normalmente soy poco partidaria de acceder a un título en acceso anticipado. El motivo suele ser que, al estar inacabado, muchas veces no es posible jugar de forma cómoda dados los bugs y diversos fallos técnicos. Sin embargo, esto no ocurre con Himno. Está muy pulido, tanto a nivel de jugabilidad como de diseño, y la sensación que da es de estar ante un título terminado. Sin embargo, tanto en su canal de Discord como en los foros se ha anunciado que habrá más cambios. El más significativo posiblemente sea la reimplementación del modo cooperativo una vez corregidos sus errores, pero también hay reajustes a los jefes, adición de lore y diversas mejoras. 

Himno es uno de esos juegos con los que vuelan las horas. Las estancias que se generan presentan una dificultad justa a la hora de explorarlas, y la jugabilidad, a pesar de necesitar mejorar en los controles, es francamente buena. Un excelente punto de partida en el género rogue para neófitos, pero también más que disfrutable para los ya conocedores de este tipo de títulos.  

Clave de prensa proporcionada por David Moralejo Sánchez.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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