Análisis de Story of Seasons: Pioneers of Olive Town

Análisis de Story of Seasons: Pioneers of Olive Town

En esta vorágine de capitalismo y ciudades en las que se hace imposible vivir, mucha gente se ha planteado mudarse al campo, o a un pueblo. Los videojuegos nos han dado esa opción más de una vez, dejando que montemos nuestro huerto con unas lechugas, tener un par de gallinas y vivir lejos, en definitiva, de todo lo que nos ahoga a diario. Story of Seasons: Pioneers of Olive Town es precisamente uno de esos títulos.

Una de las cosas que más suele costar en estos juegos es empezar: aprender las mecánicas, conseguir repartir la energía que tenemos a lo largo del día y, además, tener alguna ganancia que nos deje seguir prosperando. Por ejemplo, Stardew Valley tiene una curva de aprendizaje bastante empinada, y cuesta mucho cogerle el truco. Sin embargo, Story of Seasons: Pioneers of Olive Town maneja bastante bien la complejidad inicial de varias maneras: la primera es poniendo un selector de dificultad la primera vez que iniciamos el juego. El modo fácil da una serie de bonificaciones y facilidades a quien juega por si es la primera vez que lo hace y no entiende cómo funciona del todo, o por si no quiere complicarse la vida. Mientras, el modo normal no da ninguna clase de bonificación ni ventaja. He jugado en el modo normal y no he tenido problemas más allá de no saber gestionar bien el espacio del inventario o la energía del personaje. El título cuida que haya modos de dificultad adaptados al público objetivo. 

En Story of Seasons: Pioneers of Olive Town nos mudaremos al pueblo que nuestro abuelo ayudó a fundar y construir, para intentar recuperar su granja, hacerla próspera, y además ayudar al desarrollo del pueblo, a través de distintas obras. Tendremos que obtener materiales del entorno para mejorar las instalaciones ruinosas de la granja, hacernos amigos de los animales y que nuestros cultivos prosperen. Podemos casarnos, completar la colección del museo, ampliar nuestra casa e instalaciones, decorar nuestro hogar… Elementos que ya nos suenan de otros títulos como Stardew Valley o Animal Crossing. Lo más interesante de todo es que, aunque la historia en estos sea parecida, cada juego tiene una manera un poco distinta de implementarla, y es lo que me gusta. Tengo más de 400 horas entre los dos títulos antes mencionados, y de momento no me he cansado. Lo mejor de todos estos juegos es que cada uno tiene su manera de hacer las cosas, aunque coincidan en muchas de ellas.

Protagonista pesca en el mar

El gameplay es el que podemos encontrar en este tipo de simuladores: el personaje se levanta muy temprano, con unos corazones de energía totalmente llenos, que se irán gastando según se vayan haciendo las labores de granja. Dependiendo de cuánto hayamos descansado la noche anterior, y a qué hora nos fuéramos a dormir, despertaremos con todos los corazones o no. Para recuperar energía, podemos cocinar en nuestra casa algunas recetas, comer en el restaurante o darnos una ducha. Cada comida repone un número concreto de corazones; mayor cuanto más nutritivas. Las labores diarias consisten en regar los cultivos (a menos que llueva), plantar nuevos, dar de comer a los animales y limpiar cada parcela de la granja de árboles, piedras o charcos. Tenemos también varias minas con distintos niveles en los que podemos cavar y picar piedra para conseguir minerales. Además podemos pescar en distintas zonas del pueblo (charcas incluidas) y tendremos opción de construir máquinas, con las que obtendremos productos elaborados de toda clase. La variedad de cosas que podemos hacer a lo largo del día es bastante extensa, y hay que tener cierta organización para poder cubrir todo lo que queremos hacer. Por otro lado, podemos mejorar las herramientas para que cada vez cueste menos energía realizar las tareas. En cuanto consigamos materiales, podemos llevarlos a El Rincón del Manitas para que las suban de nivel y añadan un efecto especial, como dar un barrido a una zona con el hacha, o preparar una zona para cultivar de golpe, sin tener que ir cavando uno a uno. 

La variedad de tiendas, puestos y habitantes de la ciudad puede resultar abrumadora. Cada establecimiento tiene un horario y cierra un día de la semana, así que puede ser complicado acordarse de todos ellos. Afortunadamente, en el menú e inventario hay un mapa en el que aparece cada habitante del pueblo, su tienda y el horario, que también se puede consultar en el exterior de cada uno. En estas tiendas tendremos prácticamente todo lo que necesitamos para la granja: desde los animales hasta pasto, pasando por plantas y flores, e incluso ropa y materiales. 

Es la primera vez que juego con mando un título de este tipo, y me ha resultado sencillo y cómodo, y fácil de automatizar. Los controles son intuitivos y, además, al colocarnos cerca de un árbol, piedra o cultivo, nos dirá qué botón usar, si estamos con la herramienta concreta. La distribución de controles es muy fácil de memorizar y después de una hora jugando ya sabes perfectamente a qué le tienes que dar. Esta es una de las grandes virtudes del título: hacer muy fácil algo que a priori puede ser difícil de manejar. 

Ventana del juego donde explican como usar la correa

El juego no escatima en el apartado gráfico: cada zona está llena de detalles, como en los edificios del pueblo o el suelo de la granja. Está hecho todo en un estilo cartoon y colorido, que llama la atención y que hace que podamos diferenciar a unos personajes de otros. El diseño de escenarios y animales también está en esta línea de estilo cartoon; estos últimos a veces pueden estar exagerados, como las vacas, pero en ningún momento rompen con la idea ni con la estética del juego. No creo que los escenarios se hayan rellenado por rellenar: que las piedras y árboles vayan creciendo de nuevo no es por horror vacui, es una mecánica que aparece ya en otros juegos de este estilo. Todo tiene su sentido dentro de la narrativa y la historia del título. Igual que en las estaciones del año: cada una tiene sus particularidades y en invierno, por ejemplo, no podremos cultivar en el exterior y los animales no querrán salir del establo, o ciertos cultivos sólo se podrán plantar en una época concreta del año.

En cuanto al apartado musical, puede a veces resultar algo repetitivo porque siempre estamos escuchando el mismo tema en cada zona, pero con variaciones por el tiempo o la estación en la que estamos. Es agradable, pero en sesiones largas puede terminar cansando. Nada que no se pueda solucionar bajándola desde el menú o quitando el sonido y poniendo otra cosa, siempre al gusto de quien juega.

Nos encontramos con Story of Seasons: Pioneers of Olive Town, que puede ser un muy buen inicio para juegos de manejar una granja si otros de este estilo se te han atragantado. La sencillez en el gameplay y mecánicas hacen que sea muy accesible, y su historia y sistema de avance son asequibles para un público muy amplio. Una opción excelente si buscas una experiencia relajante y poco exigente mientras cuidas tus patatas y tus pollitos.

Clave de prensa proporcionada por Meridiem Games

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

1 comentario
Elena
Elena 04/08/2022 a las 6:12 pm

Me compré este juego para la Switch después de probarlo gratis durante una semana con la promoción del online. La verdad es que se disfruta pero llega un punto en el que se hace tedioso seguir jugando. Muy repetitivo y de repente un salto muy grande de dificultad en cuanto a conseguir materiales y mejoras… Las opciones de personalización no están mal, pero dentro de tu casa solo puedes poner objetos en un hueco predeterminado (cosa que no entiendo). Resumiendo, no es un mal juego pero yo no lo recomiendo, hay mejores en el género.

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