No les falta calle
Análisis de Street Fighter 6
12/06/2023 | Nix | No hay comentarios
Tengo que confesaros una cosa: nunca jugué a ningún Street Fighter. No, ni siquiera en las recreativas, por una serie de coincidencias solapándose durante toda mi vida, como la ausencia de dichas máquinas en los bares de mi pueblo, que mis colegas fuesen más de Tekken, o que nunca llegó a mis manos una copia de cualquiera de las entregas anteriores, el “Strifa” siempre acabó alejándose de mí, como si me estuviese diciendo que todavía no era mi momento. Sin embargo, como ya os habréis imaginado por el título de este análisis, ese momento acaba de llegar y, si me acompañais en la lectura, os daréis cuenta de por qué no podía haberse presentado hasta el lanzamiento de Street Fighter 6.
La mayoría de la gente que es fan de los juegos de lucha tiene un bagaje que le lleva acompañando años. Alguna es simplemente por su edad, porque prácticamente vieron nacer este tipo de juegos y llevan asociándose con ellos una entrega tras otra, ayudándose de forma mutua a evolucionar en un camino hacia la búsqueda de la perfección. Otra gente, en cambio, todavía es joven, pero lleva toda su vida entrenando digitalmente, conociendo a la perfección a ese Ryu o a ese Ken (o esa Chun-Li, que por algo es la mejor señora) y definiendo su estilo de lucha para poder plantarse cara a cara contra los anteriores. La existencia de esa “élite” hace que alguien que quiera entrar en ese género de juegos sea reticente a ello, sobre todo si tenemos en cuenta que en la actualidad el centro de esos títulos son los combates online. Porque una cosa es enfrentarse a tus colegas y otra que un señor desconocido mexicano barra el suelo con tu cara. Y, por ese miedo, al final nunca se deciden y se limitan a seguir con sus géneros de siempre, sin molestarse en salir de su zona de confort. Porque para qué.

Street Fighter 6 ha llegado planteándose precisamente ese punto de vista. La gente que siempre estuvo ahí va a seguir estándolo, sobre todo cuando le sigues ofreciendo un juego con calidad. Pero abrirle las puertas a quienes se asomaban por la ventana del gimnasio, dudando si entrar o no o si se iban a encontrar a alguien que iba a ser implacable con su novatez, es una jugada magistral a la hora de asegurarte de mantener tu legado. Para ello, dejaron de lado la fórmula de Street Fighter 5, centrada sólo en los combates online y motivo por el que Capcom fue duramente criticada a pesar de que no habían disminuido la calidad, sino la cantidad. Lo online sigue siendo la base, sí, aunque esta vez quizá nos acabemos lanzando a ellos después de varias horas en las que no hemos parado de jugar en solitario.
La división en tres menús en la pantalla de título consigue clasificar de un solo vistazo a cada tipo de persona dependiendo de qué es lo que quiere hacer. Como decía, la parte online es la base, y la sitúan en el centro para que sea siempre el acceso más directo, porque saben que ahí es donde se van a ir las mil, dos mil o tres mil horas de juego. El Battle Hub, que es como se llama, nos sitúa en una especie de local de arcade futurista en el que podremos pasear con el personaje que hemos diseñado en el World Tour a nuestra imagen y semejanz-… bueno, con el aspecto que más nos guste, dejémoslo ahí, que al menos yo lo de los músculos en los músculos no es algo que haya conseguido todavía. En dicho arcade podremos pelearnos de forma directa o utilizando las máquinas que hay allí repartidas, en las que incluso podremos encontrar alguna que tenga títulos antiguos como el Super Street Fighter 2, para quien quiera recordar viejos tiempos. Y, las cosas como son, todos los combates son superdivertidos, incluso cuando perdemos (aunque decir esto no me deje en muy buen lugar), porque están tan bien definidos y con un funcionamiento tan fluido que no recordaremos que son a través de Internet, como si el señor desconocido mexicano estuviese sentado a nuestro lado. Y esto, en el fondo, es lo que más importa.

Fighting Ground, el segundo modo de Street Fighter 6, es, quizá, el primero que vais a visitar, ya sea para poner vuestras habilidades a punto y quitaros las telarañas de encima, o para echar un vistacillo a esos nuevos personajes que han aparecido en esta entrega. Aquí nos podremos encontrar el ya conocido modo Arcade, en el que manejaremos a un personaje a través de su historia, aunque lo cierto es que para conocerlos bien a fondo tendremos la Guía de personajes, donde nos enseñarán de arriba a abajo todos sus movimientos y, lo más importante, cómo jugar con ellos. Por supuesto, también tendremos aparte tutoriales, desafíos y entrenamientos, que si nos queremos tomar en serio el online hará falta visitarlo más de una vez. Que sí, que el resto de la gente es muy buena, pero aporrear los botones sin ton ni son no es la solución milagrosa que va a conseguir ganar los combates contra personas reales. Y si no siempre nos podremos echar un Versus con colegas, en solitario o en equipo, porque este modo tiene un poco para todo el mundo.
El último modo del juego, World Tour, es el que personalmente encuentro más importante. Sé que habrá gente llevándose las manos a la cabeza al leer esto, aunque os aseguro que tiene sentido. Este modo, él solito, es el que va a hacer que la gente que no suele jugar a juegos de lucha se acabe quedando en Street Fighter durante algún tiempo, porque es el mejor tutorial para gente novata que os vais a encontrar nunca y, al mismo tiempo, lo suficientemente entretenido para que quienes ya sepan jugar le acaben echando unas horas de juego. En World Tour nos plantean una trama muy basiquita en la que nuestro personaje es una persona muy novata que quiere llegar a entender la fuerza y ganarle a todo el mundo, un poco como Pokémon, pero sin bichitos monos.

Sin embargo, no se toman en serio ni ellos mismos, y eso es lo mejor que podían haber hecho, porque se pasan todo el juego siendo la cosa más mamarracha posible. Si habéis jugado algún Yakuza, por ahí va la cosa. Desde bandas callejeras llamadas “Los Cajetones Limones” que pelean con una caja en la cabeza, a minijuegos en los que tenemos que desguazar un camión a puñetazos, pasando por peleas callejeras contra una especie de roombas enormes, o abuelas que nos darán la paliza de nuestra vida. Todo es muy gracioso, tanto por la parte visual, como por las misiones absurdas o incluso las conversaciones sin sentido. Pero el deber también nos acabará llamando, y es que nos pasaremos todo el juego, un RPG basiquito con los elementos comunes del género, entrenando con diferentes maestros. Empezaremos por Luke (también conocido como Popeye por motivos evidentes), aunque luego iremos avanzando en nuestro camino con gente como Chun-Li, Marisa, Lily y, básicamente, todo el elenco. Ellos nos enseñarán a utilizar su estilo de lucha, el cual podremos utilizar por completo o cogiendo elementos de varios y haciendo un remix a nuestro gusto. La cuestión aquí es que nos sintamos a gusto combatiendo y, además, aprendamos a controlar todos nuestros movimientos, ya sea de la forma antigua o la moderna, en la que no necesitaremos aporrear y recordar tantos botones, haciéndolo (una vez más) más amigable con la gente novata.
Street Fighter 6 es un muy buen título que abraza tanto a quienes les sobra experiencia como a gente que no ha dado una patada digital en su vida. Y, sobre todo, engancha de tal manera que os encontraréis más de una vez en la situación de tener que acabar forzándoos a que lo de “una más y me voy a la cama” se cumpla, tanto por el gustito de ganar un combate como por el gusanillo de picarte con alguien y creer que a la siguiente le ganas, que la siguiente es la buena. Y quién sabe, tal vez lo sea, porque al fin y al cabo aprendiste de los mejores.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

