Devil May Cry: un paseo por los impares

Devil May Cry: un paseo por los impares

Hablemos de sagas de videojuegos.

Hablemos de esas sagas tan, tan conocidas que no hemos jugado por pura desidia.

Empiezo yo: Devil May Cry. El señor guapo de pelo blanco que lleva armas tochas y mata bichos.

¿Que la saga la conocemos todos? Pues sí.

¿Que hemos tardados casi 20 años en ponernos al lío con Dante y compañía? Pues también.

Venga, que nos vamos a dar un paseo y os cuento qué tal ido mi andanza con los juegos impares de esta archiconocida, superchula y megapirulástica saga matademonios.

Todo comenzó con un marido (el mío) entusiasmado por el lanzamiento del DmC 5. Cuando vi las primeras imágenes y vídeos promocionales pensé, en mi gran simpleza, ¡colorinos! Me encantaba la paleta que habían utilizado, el aspecto orgánico de los bichos y escenarios; me apeteció mucho empezar la casa por el tejado y la saga por el final. Sin embargo, cual Phoenix Wright de los maridos, el mío dijo «¡PROTESTO!» y me invitó a que hiciera las cosas de forma… ortodoxa y empezase con el primero.

A veces cuesta un poquito volver atrás, a cuando los jueguetes eran peores en todos los sentidos (entendamos peores en gráficos, control de cámara, etc.), pero como una servidora se estrenó hace más de 20 años en el mundo videojueguil no me asustaba plantarme delante de algo que un chaval de 15 años ni tocaría hoy día (mirad, uno de mis juegos favoritos es el Parodius, ¿ok?).

Así que me arremangué el pijama sin mucho pensarlo y me puse con el primero de la saga: aquí comienza mi aventura con Devil May Cry, con un Dante adulto y una trama seria. ¿Se ven los gráficos muy desfasados? Pues, en realidad, solo un poquito en las cinemáticas. La primera impresión está muy bien: una señora muy fuerte llega al negocio chungo de Dante y le tira una moto encima. ¿Señoras macarras? ¿Objetos por los aires? Todo correcto.

Trish

Trish, eres toda dulzura. Te adoramos (Fuente)

Solamente tengo algo malo que decir sobre este primer DmC: LA CÁMARA. Querida cámara, me ha jodido usted combates enteros por no centrarse y apuntarme una escena, por ponerme vista cenital cuando no tocaba… bueno, infame. Dejando de lado este primer susto, nos encontramos en un castillo medio en ruinas plagado de seres que intentan aniquilarte y un escurridizo caballero que te retará en tu recorrido. La cosa es simple: farmeas gemas, mejoras tus armas y tu línea de vida y, mejor todavía, adquieres la capacidad de usar tu modo demonio, donde te vuelves superchungo y pegas unos leñazos de dejar tonto al más pintado.

dull

Todos Inútiles (Fuente)

¿Fallitos? Pues sí. Recordemos que tenemos la mente acostumbrada a los juegos de hoy, donde todo es relativamente más sencillo y los escenarios más nítidos, y el endiablado diseño del castillo hizo que me perdiese más de una vez, o quince.  ¿Otro punto en contra? Algunos enemigos, en comparación con la línea general del juego, son difíciles hasta la náusea. Agotadores. Un cuarto de hora para intentar reventar a un boss y perder en el último momento: FRUSTRACIÓN. Será que no soy una tru gueimer —los Souls también me desesperan—, pero me gusta que la curva de aprendizaje sea consecuente y tenga sentido.

¿A favor? Personajes enormes, diseños inconfundibles. Shadow: mamífero indeterminado hecho de ¿materia, sombra? y rayitos, que se teletransporta, se transforma… Dios, qué maravilla de criatura. Nelo Angelo, un poco pesadito, pero te hace compañía. Y mi favorito: Nightmare. Nada más verlo, dije: «ESTO ES UN MONTÓN DE MIERDA» y, bueno, en verdad sí. Te transporta a tus sueños más terribles y te vuelve a lanzar a los peores bosses. Sencillamente genial:

Nightmare

Como un hijo tonto: feo y huele mal (Fuente)

Voy a omitir lo frustrante que me pareció esa batalla final contra Mundus y contaros qué tal con el siguiente impar de la saga: Devil May Cry 3.

Tenemos más de lo mismo, solo que anterior en el tiempo: un Dante, esta vez jovencito, con su chulería macarra característica y el torsamen al aire —qué pensábais, es lo normal si vas a cazar demoños—, un señor calvo, una chica muy violenta, un hermano que busca guerra y un jester (que me hizo llorar de risa, por cierto: gran alivio cómico).

jester

Mira, Jester, sin titubear te lo digo: eres maravilloso (Fuente)

Repetimos la fórmula del primer DmC, pero sin tanto giro de cámara y con escenarios ligeramente menos desorientantes. Demonios, criaturas horribles, algún puzle que otro… Adolece de los mismos jefes a los que ganas por desgaste: la mención de honor va para Nevan, una suerte de señora de la oscuridad que te arroja ráfagas de vampiros e intentará besarte a toda costa —una que no se aprendió el significado de «consentimiento»— y a la que vencer no es difícil, solo… aburrido. Lo bueno es que esta mujer vampiro te deja un arma muy chula y absurda: una guitarra eléctrica.

nevan.gif

Kerrannnggggggg! (Fuente)

Hay algo nuevo en esta tercera entrega que, para mí, mejora respecto al primero: el sentido del humor. A Dante nunca le falta un chascarrillo provocador para retar a los enemigos, siguen volando motos por los aires, los malos en verdad no te quieren pegar (a Agni y Rudra solo los estabas molestando y distrayendo  de su trabajo), Jester se pega en el culete y te lanza lunas mientras se mea de la risa… en medio de una atmósfera oscura, tenebrosa, brutal y despiadada, el humor es el mejor aliado. Sin esta parte cómica no podríamos percibir con tanta intensidad la desdicha de Lady, sería imposible ponerse en su lugar. Lo mismo ocurre con la enemistad fraternal de Dante y Vergil, con la personalidad dividida de Arkham y el amor que le queda por Lady. Como en la vida, los contrastes nos dejan apreciar su esencia.

Sigamos el paseo de los impares para cerrar con la última entrega, impar y primo: el cinco. DmC 5, me consta, fue un juego esperado y deseado por muchos. Supongo que esta larga espera habrá roto algún corazón por no estar a la altura de las expectativas, pero… ¿qué queréis que os diga? A mí me ha parecido estupendo.

Está claro que un juego actual y sus correspondientes periféricos mejoran la jugabilidad de una manera espectacular. Ya no más juegos de cámara ni esquinas pixeladas donde no ves el ítem que necesitas para avanzar. Todo es nítido y maravilloso, un mundo en ruinas plagado de abotargados restos orgánicos que explorar y destruir.

Nuestro Dante, ay, ya es mayor: un adulto serio y responsable fanfarrón y humorista, un giro con respecto a las personalidades habituales de los héroes masculinos. ¡Esto es muy importante! ¿Por qué? Siempre nos venden unas masculinidades atómicas, indestructibles, serias, obsesionadas con un objetivo, completamente inamovibles, rancias… En fin, todo eso que queremos desterrar del imaginario de la personalidad humana porque nos vuelve peores y recae en vicios ya conocidos. ¡Pero aquí está el nuevo y mejorado Dante! Un señor con un humor refrescante, un tanto bruto —podría ser el típico señor de chigre asturiano que se toma un chato de vino a las 3 de la tarde—, que se permite cometer errores y LE DA IGUAL. No olvidemos, además, que Dante tiene LA ESCENA:

(Sí, el sombrero es un arma).

Es tan importante que Dante tenga estos nuevos rasgos… ¿a qué gran héroe de acción y fantasía os imagináis haciendo esto sin perder ni un ápice de su encanto, su poder o su liderazgo? ¿No, verdad? Por eso este nuevo Dante es genial, un gran trabajo de creación y un buen esfuerzo por desmontar los arquetipos del macho alfa en los videojuegos.

Siguiendo con  las personalidades, tenemos al chiquillo adorable que se preocupa por todo (Nero: eres lo más mono) y, si me permitís, al bombazo de bombazos de todo lo que he jugado en los últimos años: el señor que lucha en sandalias. V.

v

El niño de mis ojos (Fuente)

V, un chaval cuerpo escombro lleno de tatuajes y con problemillas de salud, viene acompañado de tres viejos conocidos: Shadow (ahora es un perrete de sombras mucho menos amenazante), Griffon (un pájaro porculero que te machacaba en la primera entrega) y el propio Nightmare, que ahora es un gólem descomunal. V recita poesía. V menciona a grandes autores. V es maravilloso y estoy dispuesta a perdonar que vaya en chanclas por la vida. V, en realidad, no es V. Pero todo esto ya lo habéis jugado o lo sospecháis, ¿verdad…? Si no es así, de cabeza a jugar esta maravillosa entrega.

En DmC 5 tendremos que acostumbrarnos a un nuevo sistema de lucha, porque manejaremos a tres héroes con tres estilos muy distintos. Dante, que sigue con sus filos y pistolitas; Nero y su brazo protésico que usaremos a distancia; y V, que se mantendrá al margen mientras controlamos a sus mascotas contra el enemigo.

Curioso, muy curioso. Este sistema te obliga a aprender los controles de tres personajes diferentes y sus respectivas armas, y una vez que te acostumbras sabes quién te irá mejor en aquellos escenarios donde puedes elegir. Por lo demás, seguimos el sistema primitivo: recolectar gemas, invertir en poderes. Solo que esta vez son muchas más gemas e infinitamente más poderes diferentes… ¡invierte bien! ¡Desbloquea logros!

No os contaré nada acerca de la historia para no destripar, solo quiero deciros que tiene sus momentos tiernos, reveladores y graciosos y que, además, se implementa un arma nueva que todos esperábamos:

UNA

MOTO

MOTOSIERRA

Exacto, sí: una moto que se parte en dos para usarla como dos motosierras. Moto-sierra a dos manos. No puedo decir más, queridos, porque estoy fascinada.

cavaliere

¡Wiiiiiiiiiiiiiiiii! (Fuente)

Ahora que os he contado unas cuantas apreciaciones aleatorias de estos impares, os contaré cuál es el fallo más gordo que tienen: la ausencia de papeles femeninos. Es verdad que hay pinceladas: Trish y Lady son señoras fabulosas que no necesitan que las salven, peeero… además de no tener un papel participante en la trama, terminan por rendirse a la personalidad de Dante y quedando eclipsadas. En la última entrega volvemos a tener a las dos chicas y a Nico, una mecánica (al menos no tiene un trabajo de los que típicamente nos asignan a las mujeres) simpática que nos ayuda con las armas.

Lady

Lady, una tía seria. (Fuente)

nico

Nico, un genio de la ingeniería mecánica. (Fuente)

Trish2

Trish, que ya no lanza motos a la gente, creo (Fuente)

La hipersexualización que existe en torno a las mujeres en los medios de entretenimiento es brutal. Es tal, que casi, casi diría que estas tres mujeres no están taaan sexualizadas. Pista: lo están, y mucho. Ninguna juega un papel fundamental en la trama y Nico es una chica badass que sirve como proveedora de armas y mejoras, nada más. Me agrada su aesthetic diferente, con  tatuajes y gafas, pero no innova ni cambia el rol femenino en la saga. Trish es un adorno, con demasiada piel al aire que no es necesaria para nada —salvo para alimentar fantasías, claro— y que está ahí porque recuerda a la mamá de Dante (¿la mujer como madre y punto, os suena?). Lady… fijaos si su presencia es irrelevante que apenas recuerdo nada de lo que decía o hacía en el juego. No lo sé, me desanima que juegos tan gordos no decidan mojarse ni un poquito y darnos algo, son muchas las cosas que llevamos pidiendo durante demasiado tiempo… y seguimos con la misma dinámica. Una última queja sobre la manera en que han concebido a estas tres mujeres: a Dante se le representa como un señor que pasa de los 40. Trish y Lady tienen una edad muy parecida. Adivinad a quién le han puesto de forma muy honrosa sus arruguitas y quiénes están lisas y lozanas como adolescentes. No hay más preguntas, su señoría.

Me quedan tantas, tantas cosas que deciros sobre la saga… cómo maté a la primera forma de Nelo encontrando un exploit en un muro; cómo, en realidad, la batalla contra Mundus no la gané yo; la de fotos de las chanclas de V que busqué en Google… En fin, muchas anécdotas que me llevan a rememorar estos tres juegos y a deciros, dejando a un lado los prejuicios y cositas malas: adelante. Merecen la pena.

¿Cuál es tu Devil May Cry favorito?

¿Qué enemigo te ha hecho llorar de desesperación?

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