Simpatiquísimo
Análisis de Sympathy Kiss
03/04/2024 | Nix | No hay comentarios
Si nos leéis de forma asidua ya sabréis que, aunque en nuestra web no lo parezca, los otome son un género de videojuegos dirigido a un nicho de personas extremadamente pequeño y, por definición original, a mujeres muy jóvenes. Esto todavía se enfatiza más si observamos el rango de edad de la protagonista de la mayoría de las historias, donde solemos encontrarnos con unas protagonistas situadas en el rango de edad de una chica de instituto o pocos años mayor que eso. Por ello, cuando aparece un otome que nos sitúa en una edad adulta y con una protagonista con preocupaciones más similares a las nuestras (que por aquí ya dejamos la adolescencia hace mucho), no nos lo pensamos mucho para lanzarnos a por él. En esta ocasión, dicho título es Sympathy Kiss, que viene a plantearnos un romance de oficina de lo más adulto.
Nuestra historia comienza con nuestra protagonista, a la que podremos llamar como queramos, abrumada por la monotonía de su vida, dedicada únicamente al trabajo. En su oficina, su puesto es el de una diseñadora que se encarga de diferentes proyectos de desarrollo de aplicaciones para una misma empresa. Y, aunque le gusta su trabajo, tiene la duda de si en algún momento podría llegar a algo más. Esa oportunidad llega el día en el que, en un intento de salvar Estarci, la app original de la empresa Estario, se crea un nuevo equipo con la gente más capacitada para remodelarla desde cero. Por supuesto, nos ofrecen un puesto en ese equipo, y no solo para aportar nuestra experiencia como diseñadora, sino con la posibilidad de ampliar nuestra carrera en la dirección a la que queramos llevarla. Porque, ante todo, confían plenamente en nuestras capacidades.

Pero no solo de trabajo vive una, y es que, evidentemente, estamos en este otome para ligar. Como sigue siendo costumbre en este tipo de juegos, los personajes romanceables siguen siendo exclusivamente masculinos, y todos con unas personalidades completamente opuestas. Los cinco principales son Mitsuki Saotome, efusivo y amigable con todo el mundo; Kohei Minato, frío y distante; Rokuro Yoshioka, rico y con complejo de príncipe azul; Nori Tainaka, extraño y dulce; y por último Yoji Kobase, nuestro estricto jefe. Y, por si nos parece poco, tendremos también la posibilidad extra de tener un pequeño romance con Shuya Usui, el guapo camarero del bar de al lado de la oficina. Todo esto consigue que, sean cuales sean nuestras preferencias, siempre haya alguno por el que nos acabe cayendo el ojo, aunque yo os aconsejo que le deis alguna oportunidad incluso a los que de entrada os puedan causar cierto rechazo, porque tienen un desarrollo de personaje amplísimo y quizá acabéis queriendo mucho a quien menos esperáis.
Si bien durante el inicio de Sympathy Kiss todos los personajes comparten la misma trama, llega un momento en el que nos dejan elegir de forma muy clara con quién queremos irnos, salvo en el caso de Nori Tainaka, que se divide en una rama diferente (aunque también con una elección muy obvia), por lo que no nos encontraremos con uno de esos títulos en los que no sabremos a quién romanceamos hasta que el juego quiera decírnoslo. Cosa que, personalmente, agradezco bastante. Nuestra trama romántica estará atada también a nuestro trabajo, por lo que tendremos que tomar decisiones teniendo esto en cuenta. Y sin olvidarnos de conocer mejor la vida de nuestro querido, claro está. A medida que vayamos avanzando nos encontraremos diferentes tipos de decisiones, algunas son simplemente para que nuestra pareja nos conozca mejor (y recordarán las respuestas), pero otras influirán en los posibles finales de nuestra historia de amor. Y es que es muy difícil equilibrar el trabajo y el amor, pero cuando lo consigues todo acaba siendo perfecto.

Al tener una temática más dirigida al público adulto, sobre todo en cuanto a las relaciones de trabajo y problemas más serios que pueden aparecer, el típico otome en el que te pasas toda la trama intentando arañar un simple beso se quedaría un poco escaso. Por ello, en esta ocasión han decidido plantear las relaciones a algo un poco más subido de tono, pero manteniendo la clasificación PEGI a raya. No os creáis que vais a ver desnudos explícitos ni nada parecido, aunque sí os encontraréis muchas escenas en las que el erotismo rebosa por cada esquina de la pantalla. Y más de una sola vez por ruta, que aquí estamos para divertirnos, sobre todo si hay tantos señores guapos dispuestos a… bueno, querernos de forma extrema. Y como detalle extra, durante nuestras rutas con cada personaje iremos desbloqueando spin-off en los que podremos ver lo que sentía y pensaba nuestro compañero durante ciertas escenas, para que así comprendamos mejor sus intenciones en todo momento.
Como suele ser lo común, una vez que vayamos desbloqueando las rutas y los diferentes finales, tendremos también acceso al contenido extra, como una galería en la que poder ver todos los CG comunes o de cada personaje, la música del juego, un diccionario de términos relacionados sobre todo con el mundo empresarial (aunque también tendremos de otros tipos) e incluso el perfil de los personajes, que nos contará más cosas sobre sus gustos y aficiones. Todo ello servirá, sobre todo, para apreciar todavía más el gran trabajo del apartado visual y sonoro, que se lucen en todo momento tanto con el diseño de los personajes como de los fondos, y que rematan con una actuación de voz en japonés tan bien hecha que no te importará no entenderlos cuando los escuchas (que para algo están los textos, aunque sean únicamente en inglés), porque le aportarán la emoción necesaria a cada momento. Sí, a esos momentos también, pero no os preocupéis, que saben el momento exacto en el que deben parar.

Sympathy Kiss es un título perfecto si lo que buscas en un otome es ir un pasito más allá de lo que suele ser lo común, y quieres adentrarte en algo más adulto y en romances más tórridos. Sin ser un juego excesivamente largo, os mantendrá leyendo durante horas, porque una vez que acabéis la primera ruta querréis saber más sobre los demás personajes, sus vidas, sus inquietudes y, por qué no, sus posibles perversiones. Y, de paso, tendréis que decidir qué vais a priorizar, si vuestro trabajo o el amor.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.
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