Échame una manor, prima
Análisis de Botany Manor
08/04/2024 | Nix | No hay comentarios
Últimamente nos estamos encontrando de forma continua con juegos en los que las flores y plantas son tan relevantes como el personaje protagonista, o incluso mucho más. Tal vez sea por el aumento del nivel de concienciación general sobre la importancia de la naturaleza, o quizá que durante ese tiempo que nos pasamos encerrados por culpa de cierto evento mundial, nos interesamos un poco más por ver crecer y florecer esa vida en una pequeña maceta. Sea como sea, a estas alturas el interés es innegable, y por eso han surgido pequeños títulos como Botany Manor, un juego en el que nada es tan sencillo como pudiera parecer.
Por norma general, cuando se nos plantea la trama en un juego que gira alrededor de la naturaleza, ésta suele pasar a un segundo plano, a una excusa para añadir ciertas mecánicas o decoraciones. En esta ocasión sucede lo contrario, ya que toda la historia gira alrededor de la vida de Arabella Greene, una botánica retirada que regresa a su enorme mansión para plantearse su futuro. Que una es mayor, pero todavía le queda mucho por hacer. Y es que Arabella lleva muchísimos años estudiando botánica en una época en la que a las mujeres no se les permitía hacer ese tipo de cosas. Durante todo el juego iremos recogiendo detalles sobre su vida que nos irán explicando cómo era todo a su alrededor, qué tuvo que hacer para que la tomasen en serio, y por qué tuvo que pasar durante años aun siendo excelente en su campo de investigación. Y es que veníamos por las plantas, pero acabamos interesándonos por cada detalle de su vida en un alegato feminista disperso en forma de notas por un escenario que en todo momento grita sobre su validez como botánica.

La mecánica principal del juego es, sin ninguna duda, la resolución de puzles. Nos iremos encontrando por todo el escenario de la mansión y sus jardines adyacentes una enorme multitud de papeles, notas, libros o cartas que deberemos ir leyendo. Algunas nos contarán detalles de la vida de Arabella, que iremos juntando para conocer su historia, pero en otras también descubriremos las pequeñas historias de la gente que la rodea, como su familia o las personas que trabajan en la mansión. Pero lo más importante viene relacionado con los descubrimientos de nuestra protagonista y, a la vez, con los nuestros propios, porque si bien no estamos ante un caso de “protagonista con amnesia”, sí tenemos el problema de que somos ella, pero no tenemos su cerebro. Es decir, encontraremos toda la información dispersa en las diferentes anotaciones, pero deberemos juntarlas todas en nuestro libro de botánica para poder hacer crecer cada planta en las condiciones óptimas. Que Arabella guarda todo eso por algún motivo.
Pero en Botany Manor no solo vamos a recoger papeles, sino que también nos tocará ponernos manos a la obra y conseguir que esas plantas existan de verdad. Para ello nos tocará ir a las mesas de trabajo que hay repartidas por todas las zonas del escenario, donde nos encontraremos con lo principal: macetas, tierra y una regadera. Y, a su lado, una caja de semillas que iremos desbloqueando a medida que vayamos encontrándolas. Por suerte, sólo necesitaremos encontrar una para poder plantarla de forma infinita, y esto es un detalle bastante importante en alguna que otra ocasión, que podremos liarla bastante con algunas plantas. En ciertos momentos tendremos que mover esa planta a un ambiente más parecido al de su hábitat natural, en otros habrá que simular condiciones extremadamente concretas con objetos equivalentes a un clip y un paquete de chicles, y más de una vez nos tocará dejar de lado la botánica para ponernos el mono de trabajo y hacer alguna que otra chapuza en la casa, únicamente por el bien de una de nuestras plantitas.

Si bien no podemos decir que sea un título en el que se encuentre ningún tipo de bug o error, o, al menos, durante mi partida no hubo ni el más mínimo problema técnico o de rendimiento, sí me encontré con un fallo de diseño que empeora un poquito la experiencia. Esto es la imposibilidad de consultar en algún tipo de menú todos los papeles y notas que vas encontrando por el escenario. Quizá, sin haberlo jugado, os parezca una idiotez, pero lo cierto es que en un título en el que recoges tantos papeles sin contexto, el tener que cruzar media mansión para revisar si lo que creíamos es cierto y esa planta necesita esa temperatura para poder germinar hace que pueda volverse un poco pesado. Sobre todo porque en más de una ocasión leeremos un texto completo y no sabremos qué parte vamos a necesitar media hora después, ni con cuál de todas las flores tendremos que asociar esa nota, y acabaremos sacando capturas de pantalla o apuntando todo lo que pueda ser relevante en un papel (con un montón de errores porque, como digo, nunca sabemos qué vamos a necesitar después).
Botany Manor no es un juego que vaya a destacar en ningún momento por una calidad artística o sonora fuera de lo común. Sin embargo, sí consigue que todo se vea perfecto, precisamente por la sencillez de su apartado gráfico. La ausencia de un realismo fotográfico consigue que esas flores y plantas que se han inventado se vean preciosas, más auténticas que si de verdad se pudiesen ver como en el mundo real. La sensación de calidez de los escenarios, como de una tarde de verano en la que corre la brisa mientras nos encargamos del jardín, consigue mucho más que si hubiesen tratado de recrear cada brizna de hierba. Y su corta duración, de aproximadamente 4-5 horas, consigue mantener nuestra atención hasta el final, sin darnos la sensación de que se pueda volver repetitivo. Además, al estar completamente en español (con traducciones acreditadas de un nivel increíble, sobre todo en una nota concreta que me encantó), no nos tendremos que preocupar de que se nos pueda pasar alguna pista y no consigamos florecer alguna de las plantas. Que, en el fondo, es lo más importante.

Botany Manor es un título perfecto para disfrutar en una tarde de relax en la que lo único que nos apetece es pasear resolviendo puzles y aprendiendo un poco sobre la increíble vida de Arabella Greene, porque en los videojuegos la gente mayor también tiene mucho que contar. Y, además, tener un montón de plantitas extrañas que conocer siempre es algo por lo que sacar nuestra vena más botánica. Que esa mansión no se va a decorar sola.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

