Análisis de System Shock Console Edition

Análisis de System Shock Console Edition

Si me diesen un euro por cada juego en el que me he tenido que enfrentar a una inteligencia artificial con muy mala baba mientras intento sobrevivir a hordas de enemigos y resolver puzles para poder escapar con vida tendría tres euros. El remake de System Shock me ha dado la oportunidad de revivir este clásico de los juegos de supervivencia que llega por primera vez a consolas con varias novedades: 60fps y 4k, la opción de elegir a una mujer hacker en vez de a un hombre y una actualización del enfrentamiento final.

Nos convertiremos en una (o un) hacker a quien envían a la estación espacial Ciudadela para resolver un encargo especial, después de que nos hayan pillado hackeando a la corporación TriOptimum. Sin embargo, después de cumplir con nuestra palabra y recibir nuestra recompensa, la protagonista se verá envuelta en una conspiración ideada por la inteligencia artificial que controla toda la estación, SHODAN (Sentient Hyper-Optimised Data Access Network). Quiere acabar con la humanidad y somos la única persona a bordo que puede evitarlo. Para ello, tendremos que superar diferentes niveles llenos de trampas, puzles y enemigos muy puñeteros que nos harán pensar dos veces ir a pecho descubierto. Durante las dieciséis horas que he estado investigando cada rincón de Ciudadela, he sentido una mezcla de tensión, nervios y angustia. Detalles que aparecían ya en el juego original y que formaban parte de su columna vertebral. 

System Shock no es fácil, sobre todo si no tenemos costumbre de jugar a títulos de supervivencia, donde tendremos que racionar los recursos y gestionar el inventario de la manera más eficiente posible. Esta es otra de las partes clave, el saber qué necesitamos llevar encima y qué podemos dejar atrás. A lo largo de nuestro camino encontraremos un arsenal muy variado que nos ayudará a inclinar la balanza a nuestro favor en muchas ocasiones. Saber y conocer qué efectos tienen ciertas pistolas o explosivos en los grupos de enemigos nos ayudará mucho a sabotear definitivamente los planes de SHODAN. También podemos ajustar el nivel de dificultad al inicio del juego, pudiendo cambiar entre fácil, normal y difícil. Podemos ajustar la dificultad de los puzles, de los enemigos, de SHODAN, y de la propia misión que tenemos que cumplir, cada una en el nivel que queramos.

La exploración y la investigación son clave para conseguir pistas de cómo avanzar o qué hacer a continuación. Cada una de las plantas tiene una configuración distinta pero casi todas comparten los mismos elementos: la zona de respawn, una sala de reciclaje y una armería, además de máquinas expendedoras en ciertos puntos para poder conseguir consumibles. El dinero es un bien muy preciado y algo escaso que podemos obtener o bien reciclando la chatarra y objetos que vayamos encontrando por la estación o bien saqueando algunos cadáveres. Llenarse los bolsillos de tazas, gorras o tenazas sale rentable.

Este remake cuenta también con ranuras de guardado limitadas, pero que podemos sobreescribir según lo necesitemos. Esto, junto a las zonas donde nuestro personaje aparecerá después de morir, nos será muy útil para trazar estrategias. Saber cuándo guardar partida y utilizarlo como un checkpoint es fundamental, sobre todo en la parte final del juego, cuando las cosas se ponen bastante difíciles —porque hay varios enfrentamientos donde no podremos reaparecer en la enfermería si nos fríen a rayos láser o balas—. 

Actualizar un juego que cumple treinta años supone algunos retos, como adaptar los gráficos a los nuevos tiempos, o incluso mecánicas que se hayan quedado desfasadas y sean incómodas para la persona que juega. En el nivel gráfico el salto es notable: System Shock aboga por un realismo bastante cuidado pero que es capaz de mantener la personalidad y el aire retro del original. En cuanto a la interfaz tenemos también algo muy adaptado a la actualidad, con un sistema de acceso rápido en la parte baja de la pantalla, con el que podremos cambiar entre objetos con la cruceta. Hay en total 10 espacios repartidos en cuatro armas, tres explosivos y tres consumibles; ranuras completamente configurables a nuestro estilo de juego.

A la interfaz, sin embargo, le hubiera venido bien tener un tamaño de letra un poco más grande, o que se pudiera configurar, porque hay texto muy pequeño que apenas se puede leer. Aunque las diferentes opciones para configurar el color de la interfaz pueden ayudar a la lectura, es en muchas ocasiones frustrante no poder leer con claridad lo que tenemos delante. Otra cosa que he echado en falta es una guía de misión (más allá de los indicadores en el minimapa) para indicarnos por dónde tirar, a veces se me ha hecho complicado saber cómo poder alcanzar algunos objetivos. También he echado en falta alguna explicación más detallada sobre cómo activar las mejoras que vamos consiguiendo a lo largo del juego, porque hay zonas donde son absolutamente imprescindibles y me costó averiguar cómo se conseguía ponerlas en marcha. 

Si bien System Shock es un juego con unos controles muy fluidos, a los que podemos ajustar la sensibilidad para acercarlos más a nuestro estilo, se nos puede hacer un poco cuesta arriba si no tenemos costumbre de jugar shooters con mando. Lo bueno es que podemos cambiar o ajustar los controles sin tener que salir de la partida. No han aprovechado, eso sí, lo que ofrece el mando háptico de PlayStation 5: no tendremos que hacer más presión en los gatillos para disparar un arma, por ejemplo. Al no ser un remake exclusivo para esta consola el equipo de desarrollo ha tenido que priorizar algunos detalles, pero hubiera sido un buen añadido, dadas las posibilidades que ofrecen varios entornos del juego. 

Esta fluidez del control se ve especialmente en las incursiones que tendremos que hacer en el ciberespacio, que nos servirán para abrir puertas opcionales o para acceder a zonas que a priori parecen infranqueables. Es uno de los momentos donde System Shock brilla: un diseño curioso y laberíntico que también nos empuja a investigar cada rincón para sacar el máximo partido a estas expediciones. 

La versión que hemos jugado para el análisis no tiene ningún parche ni actualización. No he encontrado problemas de rendimiento, ni bugs, ni he tenido crasheos; es un juego que va muy fluido, a 60fps que no bajan en prácticamente ningún momento y con un nivel de resolución excelente. Es un muy buen remake.

Tanto si jugaste al original como si no, el remake de System Shock promete emoción, tensión y resolución de puzles mientras combatimos contra hordas de enemigos. Una actualización que llega ahora a consolas con varias novedades importantes y que me ha dejado con un muy buen sabor de boca. Un título que, desde luego, no olvidaré en mucho tiempo por el esfuerzo, creatividad e ingenio que he necesitado para superar a SHODAN y a sus trampas.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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