Yesterday Origins, un cruce satánico entre “Memento” y “Assassin’s Creed”

Yesterday Origins, un cruce satánico entre “Memento” y “Assassin’s Creed”

“Morir es sencillo, como probablemente sepas”. Con esta cita comienza “Yesterday Origins”, el nuevo título de la desarrolladora española Péndulo Studios, que ahora llega también a nuestras Nintendo Switch tras su estreno en PC. Una interpelación directa a la experiencia de los jugadores con la muerte en los videojuegos pero también al pasado de John Yesterday, protagonista del anterior título de Péndulo, que se verá atrapado en una lucha satánica a través de los siglos para combatir la maldición que le hace único: ser inmortal.

He de confesar que no descubrí que el juego era una secuela de “New York Crimes” hasta bien avanzada la trama, así que todos aquellos que no hayáis jugado al anterior no debéis preocuparos, ya que más allá de guiños y alguna que otra referencia, la historia puede entenderse sin necesidad de conocer la anterior. Aunque, por supuesto, siempre ayuda. Y es que como bien indica su título, estos son los orígenes de John Yesterday desde su primer encontronazo con la Inquisición Española al actual París, donde reside con su pareja Pauline y se dedica a ser marchante de arte tras los eventos ocurridos en el primer título de la saga.

Y precisamente ahí empiezan nuestras andanzas, en este primer encontronazo con el Tribunal del Santo Oficio, que nos trasladará a unas decrépitas celdas después de habernos acusados de ser el hijo de Satán. El poder de nuestro noble padre ha sido inútil para aplacar la fanática persecución de la Iglesia, y ahora debemos luchar por nuestra vida en uno de los epítomes clásicos de las aventuras point and click: escapar de una habitación.

El primer puzle es un excelente ejemplo de cómo debería ser un buen tutorial para aprender las dinámicas que nos planteará el transcurso del juego. No es lo suficientemente fácil como para que nos hastiemos con interminables explicaciones, ni extenuantemente difícil como para abandonar a las primeras de cambio, algo que siempre se le ha achacado al género. En esta habitación, como es común, nos encontraremos con múltiples objetos y personajes, que combinados, nos darán la solución para escapar con vida. Ya sea envenenando al guardia con setas alucinógenas o liberando a un cerdo con sed de sangre humana.

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Una vez vayamos descubriendo los objetos e incorporándolos a nuestro inventario, deberemos andar con ojo y recordar en qué punto del escenario podremos utilizarlos para desbloquear más objetos o, directamente, dar con la solución. Pero eso no es todo, los propios objetos pueden ocultar nuevas pistas, y solo un análisis concienzudo de su animación en 3D nos desvelará qué guardan, por ejemplo, cuando encontremos una caja cerrada o un bote de laca que oculta un secreto en su interior. Estos ítems también se pueden combinar entre ellos, dando a luz nuevas soluciones con las que resolver el puzle.

Nuestro propio cuerpo y el de otros personajes también será sujetos a análisis, revelando aspectos nuevos de la personalidad del examinado: un rastro de sangre en la pierna nos desvelará un claro caso de flagelación, o un rasgón en un hábito será la prueba final para inculpar a un ladrón. También podrán combinarse objetos con las diferentes partes de sus cuerpos, como por ejemplo, una barra de hierro candente en la barriga de un cerdo dormido le hará despertar violentamente. Pero estos no serán los únicos mecanismos para resolver los enigmas: cuando hablemos con los distintos personajes, estos nos generarán incógnitas, preguntas que podremos resolver y combinar con el resto de objetos para saber, por ejemplo, qué ha llevado a alguien a robar las teclas de la imprenta de la abadía.

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Todas estas mecánicas se presentan desde el primer puzle, que también posee una última particularidad que me llamó especialmente la atención. Nuestro personaje, un jovencito John Yesterday, aborrece la violencia, por lo que todas las soluciones irán acorde con su personalidad, no podremos matar a nadie a pesar de contar con los elementos para ello, ni infligir ningún daño innecesario. Esto se mantendrá durante todo el juego, donde deberemos pensar como John para poder avanzar.

Pero no será él el único personaje jugable. Tras acabar este primer puzle, la acción se trasladará de la España del siglo XIV a la París actual, donde se desbloqueará el segundo personaje del juego, Pauline Petit, pareja de John y propietaria de una tienda de antigüedades. Es en este momento en el que la trama se descontrola, al menos para mí, que creía que estaba jugando una aventura gráfica semi-realista ambientada durante los tiempos de la Inquisición Española, a toda una carambola de ciencia ficción que podría definirse como si “Memento” se encontrara con “Assassin’s Creed”. Un héroe amnésico e inmortal cuya memoria puede viajar a través del espacio-tiempo con una conspiración satano-eclesiástica por el dominio del mundo como telón de fondo. Ka-boom. Y así prosigue nuestro viaje, entre pasado y presente, desvelando paso a paso más sobre el pasado de John Yesterdey y su relación con Ginés de Orduña, un sacerdote loco de poder con ínfulas de alquimista al cual no le importará romper cualquier regla con el fin de ser eterno.

Durante todo este recorrido, completaremos un buen número de puzles que, como bien acostumbra, irán aumentando en complejidad durante el transcurso del juego: más objetos que combinar, más zonas que visitar y más personajes a los que considerar. Aquí no me queda otro remedio que alabar el buen gusto gráfico de todos y cada uno de los escenarios de “Yesterday Origins”, pero también dar un pequeño tirón de las orejas a los diseñadores por lo descompensado del acabado visual. Si bien los escenarios pre-renderizados son una auténtica exquisitez, muchas veces contrasta con algunos diseños 3D que no acaban de acoplarse bien en el conjunto. Y con esto no me refiero a las animaciones de los personajes de cuerpo entero, sino a algunos primeros planos bastante innecesarios que bien podrían haberse evitado en pos de soluciones más sutiles que desvelaran menos las carencias técnicas. Como ejemplo, no habría estado de más mostrar menos la cara de Ginés de Orduña en el presente. Una silueta o una insinuación son mucho más elegantes que un primer plano que grita: uncanny valley!

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Quiero añadir, para acabar, que en contadas ocasiones los controles en Switch pueden ser algo tediosos, y que no habría estado de más aprovechar las funcionalidades táctiles de la consola de Nintendo para trasladar este point and click. A pesar de estar parcialmente ambientado en España, en todo momento escucharemos a los personajes doblados en inglés con subtítulos en perfecto castellano. Una pena que por motivos de comercialización internacional no se haya contado con voces nativas para evitar que algunos diálogos… chirríen. Aun así, el trabajo de Péndulo Studios por ofrecer una aventura equilibrada que no decae en ritmo y simpatía son suficientes para perdonarles estos pequeñísimos despistes gráficos y técnicos que bien seguro son más una cuestión de presupuesto que de malas intenciones. Por muchos juegos más como “Yesterday Origins”. No dudéis en darle una oportunidad tanto si sois fans del género como si queréis iniciaros en él.

 

 

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2 comentarios
Hielario
Hielario 10/07/2018 a las 10:37 pm

Una pregunta: ¿qué tal tratan al personaje de Pauline? Jugué la demo y el puzzle que hay que solucionar con ella me dio muy mal rollo.

Many
Many 22/07/2018 a las 4:59 am

Que sorpresa encontrar este juego acá. Pude probar el Yesterday y la verdad me encantó de principio a fin, sobretodo con los finales alternativos. Si no me equivoco esta secuela también está para PC así que no dudaré en comprarlo, no para switch que está muy cara 🙁

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