Análisis de Guayota
13/08/2024 | Darkor_LF | No hay comentarios
Desde hace algunos años he visto cómo cada vez más gente no duda en usar elementos propios de la mitología y folclore de España para ambientar sus historias, aunque tengan un carácter internacional. El caso más conocido es Blasphemous, el cual usa una imaginería propia de Andalucía y el catolicismo que le ha dado un aire propio. Otro caso es Alba, una aventura mediterránea, que toma su inspiración de la costa valenciana. Y otro nuevo caso es el juego que nos ocupa, Guayota, que se inspira en las leyendas guanches de Canarias. En él tendremos que resolver puzles multidimensionales para descubrir los secretos de una isla perdida del archipiélago.
La premisa del juego es que el rey de Esvordania (que no resulta complicado asimilar a Felipe II) nos manda a investigar la existencia de una isla paradisíaca al oeste de las Islas Canarias. A este misterioso lugar no se puede llegar por medios normales, pero tras una breve introducción, nuestra expedición acaba por alcanzar. Al menos en apariencia, pues cuando llegamos y empezamos nuestra exploración, vemos que pasan cosas extrañas, como que nos encontremos en un eterno atardecer o que las antorchas no se apaguen dentro del templo.
Siguiendo las indicaciones de Nicolás nos adentraremos en la isla hasta llegar a un templo en lo alto de la montaña. En su interior, mientras buscamos a otro miembro de la tripulación, descubrimos que sólo un agua especial puede apagar nuestra antorcha. Y que cuando esto sucede, acabamos en un mundo de tinieblas un poco extraño. Esta será la dinámica que rija los puzles de Guayota a lo largo de los templos: tendremos el mundo de «luz», que es el mundo normal, y luego el mundo de la oscuridad.

Menos mal que trajimos rebequita
La estructura de estos templos es la misma, cuatro cámaras iniciales que actúan a modo de tutorial de los puzles del templo, con dos niveles de solo «luz» y otros dos con luz y oscuridad. Una vez los terminemos, pasaremos a otro nivel donde encontraremos otras cuatro cámaras, todas dobles. Basta con que superemos una cámara en cualquier forma para abrir la siguiente. Al final de cada una encontraremos un mural que nos ofrecerá un fragmento de historia, ya sea de la guanche o de los colonizadores.
¿Y cómo llegamos al final de cada cámara, os preguntaréis? Pues esta es la parte más interesante de Guayota, ya que cada templo contará con sus propias dinámicas, y tendremos dos ambientes, el de «luz» y el de oscuridad. En ambos casos deberemos activar una serie de elementos y avanzar, consiguiendo materiales que nos permitan activar todos los elementos necesarios para abrir la puerta final.
Por ejemplo, en el primer templo deberemos iluminar monolitos, en el segundo encender pedestales y en el tercero activar torres. Lo interesante viene según el tipo de nivel que estemos, de «luz» u oscuridad. En el caso del primero, es el modo por defecto cuando entramos en el nivel y aquí los puzles serán un poco más sencillos, pero tendremos que esquivar trampas que apagarán nuestra antorcha. Dispondremos de tres cargas y, en algunos casos, podremos recuperar la carga en un altar de un solo uso. La dificultad reside en que no tendremos mucha visibilidad del escenario, lo que lo complica todo. Quizá demasiado en ocasiones, pues ni llegaremos a saber qué nos ha golpeado. Además, a medida que perdemos cargas de la antorcha, veremos menos, lo que lo complica todo más.
Por contra, en los niveles de oscuridad veremos mucho mejor, pero los puzles serán mucho más complejos. Puede que no tanto, pero a mí se me han hecho más cuesta arriba, principalmente debido a mi falta de visión espacial. No me avergüenza reconocer que pese a saber qué quería Guayota de mí, he tenido que ir haciendo combinaciones de ensayo y error hasta encontrar la solución. Como comentaba, la falta de obstáculos no hace que sea un camino de rosas, ya que encontraremos elementos más «estáticos» que nos impedirán avanzar, como muros invisibles. Muros que no están en el mundo de luz. De hecho, a veces es recomendable caer en la oscuridad para saber cómo es el escenario y hacernos una idea de dónde están las trampas en el mundo de la luz y así esquivarlas más fácilmente.

Un lugar superacogedor
Estaréis pensando qué ventajas tiene resolver los puzles en ambos ambientes. Pues que el mural que encontraremos cambiará según cada dimensión. En el caso de la «luz» encontraremos los murales «retocados» por los colonizadores cristianos que adaptan las figuras guanches a unas historias más cristianas. Incluso cambiando por completo el significado del mural. Por otro lado, en el mundo de la oscuridad veremos los murales de los guanches sin alterar, donde cuentan sus leyendas y costumbres. Como comento, no es necesario resolver los puzles en ambas dimensiones para poder avanzar en la historia, basta con hacer uno, pero sí es altamente recomendable conocer ambas versiones para poder entender del todo el misterio de la isla.
En el apartado técnico funciona sin problemas en la Steam Deck, salvo una caída considerable de frames cuando la batería del aparato empieza a agotarse. El propio equipo de desarrollo recomienda jugar con mando al juego, con el que se maneja extremadamente bien, aunque a veces nuestro protagonista no coge todos los objetos tan bien como quisiéramos. La música apenas se nota, pero los efectos de sonido de las trampas son muy importantes para saber por dónde andan, ya que la mayoría de veces no las veremos. El juego se encuentra disponible en castellano y otros idiomas, sin contar con créditos de ninguna clase (entendemos que la parte de castellano la habrá realizado el propio equipo).
Los puzles no son extremadamente complejos, y cuando lo son, como es el caso del mundo de la oscuridad, siguen siendo asequibles y permiten resolverlos con un poco de paciencia. Quizá resulta un poco frustrante tener que pasar primero por las trampas del mundo de la luz, o que una vez hayamos caído al mundo de la oscuridad, sólo podamos resolver los puzles de ese mundo, sin poder acceder de nuevo al de la «luz» hasta completarlos. Esto no empaña una experiencia la mar de agradable.
El principal atractivo de Guayota reside en su uso de las leyendas guanches para enmarcar su historia. Usando unos referentes casi desconocidos en la península, nos adentramos a través de puzles bastante asequibles por sus niveles, tratando de averiguar qué pasó en la isla y por qué cuesta tanto llegar. Podremos avanzar escogiendo si pensar más o ser más ágiles, dándole una dualidad a los puzles muy interesante y que permite adaptar la dificultad de forma natural. Aunque alguna pista en los puzles más avanzados no hubiera estado de más, sigue siendo una experiencia de lo más satisfactoria.
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